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¿Ibagué potencia logística y comercial?

Hace ya varios años se reunió un amplio y variado grupo de tolimenses de diversas disciplinas y procedencias, -como hoy lo hacen bajo la convocatoria de la ADT-, con el fin de buscarle a esta ciudad una orientación factible, en momentos en que ésta, igual a hoy, permanecía “desconcertada” en el concierto nacional, sin definir vocación cierta alguna.
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El tema del llamado de entonces, fue la posibilidad de hacer de Ibagué el Centro Logístico más importante del país, con el cual se les mostraba a la ciudad y a sus gentes una opción posible diferente a “la musical visión” que de antaño le señaló un supuesto noble francés extraviado en estas breñas, registrado por la historia como el Conde de Gabriac, arrobado ante el sentido melódico de sus habitantes.

Y los foristas de aquel momento advirtieron la racionalidad y factibilidad de la perspectiva de implementar en Ibagué un sistema que brindara servicios de administración logística y de cadena de suministro necesarios, (compras, producción, almacenaje, embalaje, transporte, mantenimiento, actividades de transformación y distribución), sin tener que ir para ello hasta Bogotá desde el más importante puerto del Pacífico, Buenaventura, para luego verse en la obligación de regresar a cumplir con el proceso de distribución de mercaderías en los diversos centros de consumo, pues como fácil se advierte, tal lógica de la idea reside en que ello daría origen a un eficiente y rentable enlace, cada vez más cercano, entre el más grande centro de producción y demanda del país, y el obligado punto de ingreso y salida de las mercaderías, alejados hasta hoy por el tiempo y la distancia.

Destacando al efecto como se deben aprovechar y potenciar las ventajas tanto comparativas como competitivas que le brindan a esta ciudad, su privilegiada ubicación como punto intermedio en el paso del occidente al centro del país, misma razón que llevó entonces al economista, lamentablemente fallecido, Juan Mario Laserna, a construir, como un primer paso en tal sentido, en predios de la Inspección de Buenos Aires, una gran área de bodegas hasta hoy poco utilizada.

Claro que para ello los convocados de entonces denunciaron al unísono, la necesidad de aplicarse a resolver primero los factores limitantes del “desarrollo deseado” tanto en la región como en Ibagué: una buena infraestructura de servicios y recursos de inversión y de otra índole en suficiencia, sus niveles de pobreza y desempleo, la escasa formación de capital regional, la ausencia de industria, la carencia de mano de obra calificada, su reducido desarrollo informático, la mala calidad de la energía, la precariedad de los servicios de agua y luz en amplios sectores, la prestación de servicios de salud, concluyendo que esto nos sitúa de cara a una realidad adversa que se debe enfrentar integralmente para ver de superarla con el comprometido esfuerzo del sector público regional y local y del sector privado, integrados “todos a una” en una sólida APP.

Pasados los años y no obstante la factibilidad que desde una primera instancia se le advirtió al tema, la situación local no varía y continuamos en espera de resolver nuestra precaria circunstancia teniendo en mente que la ciudad ha devenido en el asentamiento de casi un millón de personas, y que el departamento ya desborda por mucho, esa cifra en razón de los permanentes flujos migratorios que continúa recibiendo, y al propio incremento de la población nativa que aumenta aceleradamente, a quienes debemos dar eficaz respuesta en sus aspiraciones de empleo, ingreso y calidad de vida.

De allí que sea un imperativo inaplazable acelerar los procesos de productividad y competitividad que generan riqueza.

El pueblo chino, dueño de una milenaria cultura, equipara, aún en los caracteres de su escritura, la crisis con la oportunidad, indicando con ello que toda situación crítica como la antedescrita, debe ser encarada como una opción real de cambio, de mejoramiento y progreso, asumiéndola colectivamente como “idea-fuerza” de manera optimista con carácter y decisión.

 

MANUEL JOSÉ ÁLVAREZ DIDYME DÔME

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