“Siempre vivirás tolima mientras exista el San Juan” Pedro J. Ramos

Es la declaración de quien le aportó mucho al folclor del Tolima. Él conocía desde los lejanos comienzos de los años 1700, cuando las manifestaciones tradicionales, de las creencias lúdicas, musicales, dancísticas y escénicas, prolongadas a través del tiempo; reflejaban las características del modo de SER, de VIVIR, y SENTIR de las comunidades, otorgándoles una individualización asociada a la libertad del ser: por ejemplo, con la llegada del solsticio de junio, comenzaba una gran fiesta para los nativos del Tolima Grande, con gran alegría se hacían rituales para influir en los dioses, y obligarlos a disponer de las fuerzas de la naturaleza en favor de los pueblos; especialmente se rendía culto al dios sol, por ser el dador del buen tiempo para las cosechas.
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En esta fiesta del solsticio se ritualizaba el agradecimiento, por la abundancia de cosechas, se reunían las familias que compartían rituales autóctonos, y amenizaban la fiesta con la chicha su principal bebida. Seguramente para algunos soñadores, nostálgicos o rebeldes, las fiestas exacerbaban su imaginación y en el reencuentro con la memoria surgió el origen del reino de las deidades, ofreciendo la visión sagrada y religiosa del mundo de los dioses. De este mundo surge el Mohán, el más importante de los mitos del Tolima, era el conductor espiritual del pueblo Pijao, como autoridad visible, que definía las condiciones de la guerra y de la paz.

Las manifestaciones de los nativos con sus dioses, eran consideradas paganas en la época de la Colonia, por consiguiente se instituyó, la fiesta religiosa de SAN JUAN BAUTISTA. Sin embargo, para los nativos su mundo de creencias continuaba, rendían adoración a sus antiguos dioses. En la fiesta religiosa en la procesión de San Juan, se descubrió en su imagen y bajo la túnica, un bello y pulido ídolo de oro macizo, que reposaba allí guardado, y que traía en devoción a los nativos de la región en Natagaima, que veían en la imagen del santo, el nicho donde podían venerar y expresar su devoción pagana.

El San Juan es el patrono de las fiestas del folclor en el Tolima, pero sólo después de muchas celebraciones, por primera vez, se destaca su figura y se le hace el honor de presidir el desfile del 24 de junio en el 2013, en una monumental carroza, que dio fe de la calidad artística, de un grupo de escultores de Ibagué que ejercieron su función creadora, con la fuerza inconfundible de su arte. Arte que igualmente se expresó con las comparsas de mitos y leyendas. Arte que también engalanó el desfile con los aires regionales musicales. Esa importante expresión folclórica del San Juan en el 2013 estuvo ligada al destino que siempre ha buscado el sector cultural “armonizar la cultura y las instancias del poder” que permitan visionar un horizonte común, y lograr abrir caminos que conduzcan hacia una definitiva “Democracia Cultural” en donde los que no son escuchados ni han tenido la opción de mostrar, en la escena publica su arte, puedan hacerlo.

MARÍA YOLANDA JARAMILLO

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