El Nobel de Paz

En plena guerra fría, cuando el mundo vivía bajo el espectro de la hecatombe nuclear, debido a las tensiones entre EEUU y la URSS, en Europa seis países (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos) tomaron la decisión de crear la Comunidad Europea del carbón y del acero, que luego devino en lo que hoy conocemos como la Unión Europea.

En plena guerra fría, cuando el mundo vivía bajo el espectro de la hecatombe nuclear, debido a las tensiones entre EEUU y la URSS, en Europa seis países (Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos) tomaron la decisión de crear la Comunidad Europea del carbón y del acero, que luego devino en lo que hoy conocemos como la Unión Europea. Fue el primer paso de un largo viaje lleno de sobresaltos pero también de realizaciones, las más importantes, la paz y la libertad de movilidad de que gozan hoy los europeos.

Creo que la UE es la experiencia civilizatoria más importante que ha tenido la historia de la humanidad. Es la prueba testimonial de que la paz es posible, y que es posible también dejar atrás un largo y doloroso pasado de guerras, en un continente en el cual se ha escenificado la mayor cantidad de conflictos bélicos de todo el planeta, comenzando por los que se les llama guerras mundiales, que en realidad han sido dos grandes guerras europeas. Europea fue el continente de Hitler y Mussolini, el de Napoleón, el de Milosevic, el de Carlos V, el de Guillermo de Normandía; la tierra en donde se libró la llamada guerra de los cien años (que fueron 116), entre los reyes de Francia e Inglaterra; el continente en donde serbios, croatas, bosnios y albaneses escribieron una de las más sangrientas páginas de la historia, el continente en donde se inventaron la guillotina, no por crueldad sino por humanidad, para no recurrir al hacha primaria, menos eficaz a la hora de cortar cabezas, que fue una práctica usual hasta hace poco.

Europa inventó el nacionalismo - monstruo terrible del que muchas regiones y sectores continúan siendo prisioneros - que es el origen de las tensiones españolas que se expresan en Cataluña y el País Vasco, en el norte de Italia y en Bélgica, y que en 1999 dio lugar a la guerra de Kosovo. Es imposible resumir la cantidad de conflictos armados librados en suelo europeo a lo largo del tiempo, pero por fortuna ya todos son historia. Alemanes, franceses, italianos, españoles, ingleses, malteses, irlandeses, escoses, polacos, checos, austriacos, belgas, suecos, portugueses viven en paz y con unos niveles de vida dignos, a pesar de la crisis económica actual.

La UE agrupa hoy 27 países. Hay uno en vías de adhesión (Croacia), cinco candidatos oficiales (Macedonia, Islandia, Montenegro, Serbia y Turquía) y dos candidatos potenciales (Albania y Bosnia-Herzegovina). Tiene (léase bien), 23 lenguas oficiales, y una moneda común que no vale para todos (el euro), la cual atraviesa tiempos difíciles, pero que no por ello deja de ser un avance trascendente en el proceso de demolición de fronteras. La crisis de esta moneda es una espesa y oscura niebla que impide ver muchos de los grandes progresos civilizatorios. Sospecho que esta es una de las razones para que Oslo le otorgara el Nobel de Paz. Puede que Europa sea un continente fatigado, pero es una tierra en donde reinan la concordia y la solidaridad. Como en la canción de Silvio Rodríguez, no es perfecta, pero se acerca a lo que siempre soñé.

Robert Kagan, en un pequeño libro publicado en 2006, dijo que una de las diferencias entre EEUU y la UE era que cuando había una crisis en el mundo alguien en Washington oprimía un botón y salía un misil, y en Bruselas alguien oprimía un botón y salía un comunicado. Quiera Dios que siga siendo así y que nunca más en Europa vuelvan a lanzar misiles.

La paz sí es posible. En la Unión Europea llevan ya más de medio siglo demostrándolo. Casi los mismos que llevamos aquí matándonos. Este Nobel la UE lo tiene mucho más que merecido.

GUILLERMO PÉREZ FLÓREZ

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