Límites planetarios: entre la esperanza y la extinción

Durante los últimos 50 años las actividades antropogénicas han transformadoel planeta más rápido que en cualquier otro periodo de la historia. El crecimientode la población mundial y el aumento en los estándares de vida en muchas regiones del mundo han producido una fuerte presión sobre los recursos naturales, que, a su vez, ha generado alteraciones en el sistema global a una escala inédita en la historia de la humanidad: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación de los océanos y el aire, agotamiento de los recursos, erosión y degradación de los suelos, transformación radical de los ecosistemas, entre otros.

Este espacio de tiempo, caracterizado por constantes y profundos cambios, ha sido llamado por muchos científicos como la época del Antropoceno, por ser el periodo en el que la dominación humana de los procesos geológicos, químicos y biológicos de la tierra ha sido el principal motor del cambio ambiental global.

No obstante la civilización debe continuar su desarrollo. Por eso, más allá de detenerse a contemplar una visión de conservacionismo tradicional que privilegia la preservación de la naturaleza por su valor intrínseco, la humanidad debe ponerse a la altura de los desafíos que plantea el Antropoceno, para lograr sostener todos los sistemas fundamentales para la vida.

Para lograrlo, es necesario aumentar la resiliencia y la adaptación de los sistemas socioecológicos, y, entendiendo que los ecosistemas no son controlables ni se comportan de forma lineal, establecer y respetar ciertos límites, que, además de mantener en cantidad y calidad los servicios ecosistémicos necesarios para garantizar la permanencia de los seres humanos en el planeta, ayuden a prevenir sorpresas ecológicas que puedan conducir a cambios indeseables en nuestras formas de vida.

El Centro de Resiliencia de Estocolmo, bajo la dirección del científico Johan Rockström, ha establecido 9 límites que definen un espacio operativo seguro para la humanidad: cambio en la integridad de la biosfera, flujos biogeoquímicos (ciclos de fosforo y nitrógeno), cambio climático, cambios en el uso del suelo, acidificación de los océanos, agotamiento del ozono estratosférico, carga atmosférica de aerosoles, uso de agua dulce, y la introducción de nuevos agentes contaminantes. Según la última actualización, publicada hace apenas un mes, los cuatro primeros límites ya han sido trasgredidos, con el agravante de que dos de ellos -integridad de la biosfera y cambio climático- son límites fundamentales que, de seguir siendo alterados significativamente, podrían conducir a la tierra a un nuevo y probablemente indeseable estado. Los otros límites, aunque aún se mantienen dentro de umbrales seguros, pueden pasar a la zona de incertidumbre en un tiempo moderado, en especial el de acidificación de los océanos.

Mahatma Ghandi decía que “la tierra proporciona lo suficiente para satisfacer las necesidades de todos los hombres, pero no la codicia de cada hombre”. Podemos seguir creciendo, pero sin salirnos del espacio seguro definido por los límites planetarios. Ello debe ser el mayor imperativo de la humanidad, porque es, ni más ni menos, la diferencia entre un futuro de esperanza y uno de extinción.

Twitter @cesarpicon

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