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Protestas y desatención

Es deber de los mandatarios atenderlos, mejor si no es necesario que los ciudadanos tengan que acudir a las vías de hecho.

 

El siguiente es un breve repaso de las protestas de los últimos días, que expresan el malestar existente en algunos municipios tolimenses con los gobernantes. La situación más complicada se registra en Dolores, donde cerca de 200 personas, provenientes de por lo menos ocho veredas, cumplen más de 10 días de paro, instalados sobre la carretera que los comunica con Prado y el resto del Departamento; con bloqueos intermitentes en la vía exigen la atención de los gobiernos local y departamental.

Los doloreños se quejan por la falta de transporte escolar que afecta a los estudiantes de bachillerato que no han podido ir a estudiar en las últimas semanas; además, piden que reparen las sedes educativas y solucionen la falta de comedores. Así mismo, están en contra de la aprobación de un empréstito por más de 3.000 millones de pesos para un proyecto de vivienda, pues consideran que no se sabe dónde se construirá ni quiénes serán los beneficiarios; además, se oponen a que el municipio se endeude más.

Expresaron también su insatisfacción con los anuncios que no se concretan, con respecto a la recuperación de la vía hacia Prado; aseguran que el gobernador Ricardo Orozco les dijo, desde hace más de un año, que había recursos por más de 27.000 millones de pesos para invertir en la carretera, pero a la fecha no se han iniciado los trabajos.

En Alpujarra también existe una protesta similar por parte de los habitantes del sector rural por las necesidades de los escolares como el transporte y la alimentación, el mal estado de las vías terciarias y el hospital.

Días antes, padres de familia de la institución educativa General Roberto Leyva de Saldaña protestaron frente a la Gobernación por la falta de transporte escolar, situación que perjudica a más de mil estudiantes del municipio. En Padua, Herveo, los escolares bloquearon la vía que los comunica con Manizales por la misma razón. La preocupación de los padres de familia de la zona rural es razonable, pues estamos a menos de dos meses de finalizar el año lectivo y si los jóvenes no pueden asistir al colegio, ponen en riesgo la culminación de sus cursos.

En el caso de Dolores y Alpujarra, a los reclamos del transporte se añadieron otros problemas de vieja data, como el deterioro de las aulas, la mala administración de los comedores escolares, el mal estado de las vías secundarias y terciarias, y la mala prestación del servicio de salud.

Para hacer estos justos reclamos, existen mecanismos legales que pueden emplear los ciudadanos para exigir de los gobernantes el cumplimiento de sus obligaciones; pero, en la mayoría de las ocasiones, a través de ellos no se consiguen respuestas. Por eso, las comunidades acuden a las vías de hecho, como el bloqueo de las vías, sin ser este el camino más idóneo, pues estas acciones afectan los derechos de quienes deben transitar por estos lugares.

La mayor parte de los requerimientos son justificados y han de ser respondidos; es deber de los mandatarios atenderlos, mejor si no es necesario que los ciudadanos tengan que acudir a las vías de hecho.

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El Nuevo Día

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