Los árboles caen y… la lluvia ¡no para!

Continúan las dificultades como consecuencia de las lluvias. Este puente festivo dejó varias familias en riesgo.
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Hace unos días, este Diario informó de la caída de un árbol sobre la caseta de un vendedor ambulante, un accidente que provocó un incendio. Hace unas semanas leímos de la caída de árboles sobre la carrera Quinta y la avenida Ambalá, dos vías principales. En años anteriores, ha habido árboles que han caído y atravesado viviendas, dejando expuestas las casas y con grandes daños a bienes. Esto no es nuevo; existen millones de ejemplos. Sin embargo, el problema es serio, ya que la temporada invernal tiene en alerta máxima al Tolima, que ha venido activando todos los protocolos de emergencia. Puede pasar en cualquier lado y en cualquier momento.

¿Por qué se están cayendo los árboles? Los expertos señalan la necesidad de tala y poda para los árboles viejos, para los enfermos que no se pueden recuperar y los que tienen riego de caída. Si esto no se cumple con cierta periodicidad, eventualmente, en medio de fuertes vientos, estos seguirán cayéndose. En mi opinión, las raíces también están cercenadas con la construcción del pavimento, lo que provoca poca estabilidad en el suelo y una posible caída con las lluvias que se están presentado y que, por lo visto, estarán un rato más. La vida útil de un árbol varía según su especie y puede oscilar entre 100 y 4000 años. El rango es amplio. Sin embargo, ya conociendo las especies de nuestro entorno, ¿Por qué no se fija una periodicidad para su mantenimiento? 

Hace unas semanas, Cortolima intervino en una poda ilegal de árboles en el cementerio San Bonifacio. No es claro aún quién decidió efectuar la tala y poda de las especies que llevaban más de veinte años allí. Esto, no solo provocó la incomodidad de los visitantes debido a los residuos, sino que además la tala fue desmedida y sin control,  lo que afectó seriamente la vida útil de esos especímenes. Lo anterior es un ejemplo claro de la poca atención que está recibiendo este problema ya que la normativa prohíbe dichas acciones sin autorización municipal. 

Los árboles situados en parques y vías son responsabilidad patrimonial de las administraciones públicas. Cortolima podría trabajar en una programación anual de prevención para evitar accidentes y fortalecer el seguimiento oportuno de la tala y poda de los ejemplares en la ciudad, más aun sabiendo que nos enfrentamos a algo tan impredecible como son los fuertes vientos y las lluvias torrenciales.

A lo anterior, se agregan los gastos para el levantamiento de los accidentes y los daños a terceros, ¿Por qué no establecer un mantenimiento preventivo y sistemático? ¿Y si el próximo árbol cae encima de su vehículo o negocio? ¿Y si ocurre mientras usted duerme? Conocemos de las condiciones climáticas de nuestro entorno, sabemos que son repetitivas y volátiles. En la planeación está la respuesta.

 

LILIANA ÁNGEL CASTAÑO - BIÓLOGA

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