Al pie del barranco: comunidad pide intervención a las ‘trochas’ de China Alta

Crédito: Juan Montoya Prada / EL NUEVO DÍAAl atravesar el sector conocido como La Cauchera, varios vehículos han sufrido daños en su integridad.
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Durante los últimos seis meses, los habitantes de China Alta, Casebanco y Ambalá Parte Alta, han afrontado diversas problemáticas por cuenta del pésimo estado de la vía rural que comunica a Ibagué con Anzoátegui. Las afectaciones económicas, el desabastecimiento y las necesidades médicas, obligan a los pobladores a arriesgar sus vidas para salir al casco urbano.
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Por invitación de la comunidad rural, EL NUEVO DÍA recorrió el ‘carreteable’ que conecta a las veredas Ambalá Parte Alta, Bellavista, Casebanco y China Alta, amén de dar a conocer las dificultades que se han suscitado por el pésimo estado de la vía rural. 

Las veredas, que están distribuidas entre los corregimientos de Calambeo y El Salado, colindan con el barrio Ambalá, donde a la altura del conjunto Alminar Samoa se acaba la vía urbana y empieza la rural. Esta última tiene un trayecto de 24 kilómetros aproximadamente hasta la vereda más lejana, China Alta. 

A lo largo de toda la vía rural, hay obstáculos por cuenta de derrumbes y restos arbóreos.

A día de hoy, varios derrumbes continúan obstaculizando la vía después de seis meses de ‘desmesurado’ invierno por la zona. La constante pérdida de la banca en diversos puntos de su trayecto, los derrumbes y tres fallas geológicas (según la Alcaldía), constituyen el mal estado de la vía rural. 

A su vez, el ‘carreteable’ en sí está colmado de grandes huecos y piedras, además de presentar ausencia de alcantarillado, cunetas y demás infraestructura de drenaje hídrico. Así pues, durante los últimos 40 años, la vía ha sufrido los estragos del agua que, con su paso, es cada vez más inclemente con la llegada del invierno.

Crítico derrumbe que las personas cruzan en la vereda Casebanco, arriesgando sus vidas.

Con anterioridad, este medio informativo había reportado la dificultad que atraviesa el sector. El pasado 23 de marzo, por cuenta de la débil integridad de la vía, la única línea de transporte habilitada resultó volcada debido a la inestabilidad de la zona, asunto que se convirtió en un ‘dolor de cabeza’ para los transportadores que al día de hoy, ya no hacen recorridos.

Desde entonces, la ‘trocha’ rural se ha ido debilitando a ‘cuentagotas’, ocasionando derrumbes. A partir del último reporte realizado el pasado 1 de julio, ha sido difícil sortear la situación para la Administración municipal, que a la fecha de la visita, tenía varada una máquina bulldozer por cuenta de daños en la oruga. La comunidad recalca que no comparte y califica, a su modo de ver, como una negligencia el pésimo estado de la vía al no evidenciar una intervención profunda. 

A lo largo de las diferentes veredas que están en el trayecto hacia China Alta, hay varios puntos con deterioros pronunciados sobre el ‘carreteable’.

Cabe destacar que, en términos de desarrollo rural, el Plan de Desarrollo Municipal vigente consigna que: “(...) La apuesta productiva del Gobierno se sustentará en fortalecer la vocación productiva del municipio, especialmente la zona rural, para lo cual se promoverá la especialización productiva en los corregimientos de Tapias, China alta y San Juan de la China, Charco Rico, en los productos de (pasifloreas, granadilla, cafés especiales, aguacate has, cacao). La focalización y proyección de este sector permitirá lograr movilizar el empleo, la productividad, la equidad y la movilidad social (sic)”.

Caminante, no hay camino

Transportados por Ferney y ‘Polo’ en sus motocicletas, y en compañía de Alexis Osorio, líder veredal que ha acompañado los procesos sobre la vía, el recorrido tuvo su primera parada en el sector conocido como La Arabia, en la vereda Ambalá Parte Alta. Allí está emplazada la tienda de Germán García, un habitante que emprendía con la oferta turística de una cabaña campestre.

“El mixto (camión de transporte de carga y personas) lleva más de seis meses que no sube. A pesar de estar tan cerca al casco urbano, hay días en que nos hemos gastado casi dos horas subiendo. Anteriormente el recorrido era de 20 minutos”, detalló García.

La maquinaria amarilla varada sobre la vía rural.

Y añadió: “Necesitamos un bulldozer que trabaje la vía, una motoniveladora que nivele y haga desagües y que en el ‘carreteable’ se riegue material, ojalá óptimo, y que no sea arrastrado por la lluvia. Si la vía está amplia, nivelada, con buenos desagües y se instalan badenes en puntos críticos como La Cauchera o La Vuelta al Mohán, la situación mejoraría sustancialmente. Esta es una carretera de 40 años, olvidada. La máquina, que pocas veces viene por acá, destapa un barranco y se va”.

Osorio añadió que “cuando sube la maquinaria de la Alcaldía, sube únicamente a sacar un derrumbe. Los operarios pueden ver un hueco enorme y no lo tapan porque ‘la instrucción es sacar el derrumbe’”.

Jaime Martínez, habitante del sector, contó que tanto él como su esposa están afectados de la visión. Debido a la situación con la vía, aún no han podido lidiar con sus situaciones médicas. 

La comunidad ha sido la más afectada en términos económicos y sociales, por lo que esperan pacientes una profunda intervención a la vía.

“Esto no es una carretera, es un camino de herradura. Uno se demora bastante bajando a pie, y sin andar ‘ligero’ porque uno se puede ‘destortillar’ por ahí. Esta carretera comunica con Anzoátegui, tienen que ‘pellizcarse’ los mandatarios porque nos tienen olvidados completamente, ¿por dónde llevamos nuestros productos a la ciudad?, ¿cómo vamos al médico? No se puede”, manifestó. 

Más adelante por el ‘carreteable’, luego de múltiples derrumbes y trochas empedradas, en la vereda Casebanco hay pérdida total de la banca en uno de sus puntos. Por el cruce, que ha sido ‘habilitado’ de forma transitoria por algunos habitantes, atraviesan las motos y los habitantes por un estrecho camino que desemboca en un profundo abismo, arriesgando así sus vidas. 

Los motociclistas hacen maniobras para cruzar los sectores más críticos.

García apostilló que, hoy por hoy, el campesino de a pie dice que el estado de la vía antes era peor. “Se acostumbran a vivir así porque se quejan y nadie les pone cuidado. La maquinaria lleva dos meses varada. Si no hay maquinaria, entendiendo las calamidades del invierno, ¿por qué no amplían el rubro para estos temas?”.

Economía en ‘cuidados intensivos’

Los inconvenientes de la vía han escalado a múltiples ‘estadios’ de la vida cotidiana. La economía y la educación se han visto comprometidas, generando profundos flagelos en los hogares de los habitantes.

El turismo, que ha bajado sustancialmente, ha ocasionado pérdidas en varios emprendimientos que se dedicaban a las ventas y alojamientos. “Anteriormente la utilidad que le quedaba de su negocio oscilaba entre los 250 mil y 300 mil pesos. A día de hoy le quedan, como mucho, 5 mil pesos. Incluso, subían cuatrimotos, caravanas de ‘toyoteros’ y varios entusiasmados con el tema del parapente”, expuso García. 

El sector agrícola también ha tenido profundos flagelos. En diálogo con cultivadores de Casebanco, denunciaron que las cosechas de mora se están perdiendo, además de ser, cuanto mínimo, crítica la situación con la vía porque la gente baja en ‘bestias’ a abastecer sus despensas.

Por nulo mantenimiento, algunos tramos ‘pavimentados’ están intransitables. 

“El problema tiene afectados los cultivos de tomate de árbol, mora, frijol y arveja. China Alta es zona cafetera y la gente está saliendo por la vía de San Juan de la China. Por esta vía en la que uno se echaba una hora en moto, por el otro lado se gasta de 4 a 5 horas, con las vías en mal estado también. Hay carros que se han ‘volteado’, por lo que la gente sufre mucho con el transporte”, contaron.

Así pues, para abastecer la despensa de sus hogares, los precios elevados han golpeado fuertemente el bolsillo de los agricultores, sin contar los altos costos de producción y las pérdidas. “Nos toca dar la vuelta por San Juan de la China, pagando pasajes de $21 mil”, indicó uno de ellos.

Marco Gómez, agricultor de Ambalá Parte Alta, se dedica al cultivo de mora, maíz, y café. “Con el asunto de la vía, el único que nos ha ‘salvado’ es don Germán (García), ya que cada que tiene la forma, nos ayuda sacando el producto con su carro. Cuando la vía se pone crítica, toca dejar perder el producto, ¿cómo lo sacamos?”.

Y apuntó: “En otras épocas, semanalmente uno se podía ganar 200 mil pesos. Hoy día se pueden sacar solo dos ‘canequitas’ porque el invierno también ha dañado la cosecha, y con el esfuerzo de don Germán para bajar la fruta, a lo sumo se juntan 100 mil pesos”.

Dato

La maquinaria amarilla que está en la zona, desde mediados de junio, se encuentra varada por afectaciones sobre la oruga y la ruptura de uno de sus tensores.

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JUAN MONTOYA PRADA / Redacción EL NUEVO DÍA

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