‘Reciban el tamal y la lechona, pero no voten por los clanes’: Ariel Ávila

Ariel Ávila, candidato al Senado por la coalición Alianza Verde y Centro Esperanza.
Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍA.Ariel Ávila, candidato al Senado por la coalición Alianza Verde y Centro Esperanza.
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En entrevista con El Nuevo Día, el politólogo, analista y ahora candidato al Senado dijo que el país va a cambiar en 2022 con el crecimiento de los sectores alternativos en el Congreso y la posibilidad de ganarle la Presidencia a la clase política tradicional.
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¿Por qué decidió pasar del periodismo y la investigación a la arena política?

 

Primero, porque tengo el convencimiento de que el país pide cambios: las encuestas, los datos estadísticos, la sensación en la calle, el paro nacional. Es decir, todo me indica que Colombia va a cambiar en algunos ítem y quiero ser parte de eso. La segunda, porque me preocupa que haya gente que propone o muchas bobadas o cosas que no sirven para cambiar este país. Y tercero, porque necesitamos jalar las listas, las fuerzas alternativas necesitamos un número importante de senadores para tener la bancada más importante en la historia.

 

¿Cuándo dice que hay muchas propuestas bobas a cuáles se refiere?

 

Un ejemplo: hace unos días se abrió un gran escándalo nacional porque a los congresistas les querían bajar las vacaciones de cuatro a tres meses y, como se esperaba, no fueron y no votaron. Ese proyecto lo vamos a apoyar y promover, pero quitarles 20 días de vacaciones no sirve de nada. El país va a seguir siendo igual de corrupto y se van a seguir robando la plata. Hay mucha gente proponiendo muchas cosas para ganar aplausos, pero eso al final no repercute en nada. Me lancé para ayudar a cambiar el país en serio y no proponer bobadas.

 

¿Y a través de cuáles iniciativas se propone cambiar el país?

 

Tenemos cinco o seis pilares que vamos a impulsar, pero lo más importante es una reforma política profunda que incluya un tribunal electoral. Yo le pido disculpas por esto que voy a decir: en un país serio el actual Gobernador del Tolima nunca pudo haber sido elegido con todo lo sindicado que estaba. Eso en la vida real no pudo haber pasado. Eso pasa porque no hay un tribunal electoral y la vez que lo quisimos hacer nos trataron de castrochavistas. Lo otro es cambiar la forma cómo se elige el Consejo Nacional Electoral y los órganos de control, y promover el ‘pasaporte político’, que es una carta abierta económica del candidato o candidata y sus tres primeros anillos familiares para ver el tema de lavado de activos.

 

Para eso se va a necesitar una bancada amplia, porque los congresistas han demostrado que no quieren reformarse. ¿Cree que se pueda lograr esa meta de 55 senadores y 86 representantes de los sectores alternativos en el Congreso?

 

Es difícil. 55/86 es la meta ideal, pero eso no lo vamos a lograr. Yo me doy por bien servido si las fuerzas alternativas logramos tener 42 o 43 y unos 60 representantes. Esa meta sí es muy posible y sería la cifra más alta de una bancada alternativa. Así creamos un bloqueo para obligar a negociar reformas profundas. La única forma de cambiar esto es ganándole a la clase política tradicional y por eso me lanzo. Cuando he mandado a 26 políticos corruptos a la cárcel y me he ganado tres salidas del país, atentados y una vida llena de escoltas, uno va mejorando el país poquito a poquito, pero siguen repitiéndose los ciclos. De modo que la única forma es sacarlos.

 

Como sé que usted estudió las dinámicas políticas territoriales desde la fundación Paz y Reconciliación, le pregunto: ¿Qué lectura tiene del Tolima?

 

Yo tengo las siguientes cuatro lecturas: primero, Tolima está en medio de un clan político asfixiante, clientelista y corrupto, que es el clan Barreto y es tan jodido que finge una pelea entre primos. Barreto es como los Char de la Costa. Segundo, creo que por primera vez las fuerzas alternativas tienen la oportunidad de tener una curul independiente y alternativa a la Cámara. La pregunta es hasta dónde van las alianzas. 

Tercero, que hay una crisis de la U y Cambio Radical, y seguramente ellos van a perder sus curules en la Cámara. Y cuarto, que Tolima merece un cambio y por eso vengo al Tolima, porque mucha gente me dijo ‘usted después de todas las denuncias a Orozco y Barreto qué va a ir por allá’, pero aquí estoy.

 

Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍA.

 

¿A qué se refiere con el tema de las alianzas de los alternativos en el Tolima?

 

Lo digo por el tema de Rosmery Martínez (su hija, Sandra Salazar Martínez, es cabeza de lista del Pacto Histórico en Tolima). Yo quería tener candidato a Cámara aquí en Tolima, pero no lo voy a tener después de ver esas alianzas. Yo entiendo que hay que juntarse para ganar, pero mi ética no da para tanto. Entiendo que para ganar hay que buscar un sector de las élites, que esta vez llegan derrotados, pero, con todo el respeto, yo tengo límites que no paso y hay cosas que uno no se puede tragar.

 

¿Cómo van a disputarle la torta electoral a los clanes y grupos políticos tradicionales a sabiendas de que en las elecciones al Congreso es cuando mejor saben aceitar las maquinarias?

 

Entiendo que en los municipios es mucho más difícil que se exprese un voto de opinión por los contratos de tres o cuatro meses en el que rotan a la gente para mantenerla controlada, pero yo siento que el cambio va a venir del voto de opinión en las grandes ciudades y en esas puedo contar a Ibagué. Yo le digo a las personas: si tienen que ir a esas reuniones a recibir tamal y lechona, pues vayan, pero no voten por esa gente. 

Hoy en día, 15 millones de personas no come tres veces al día, 42% está en extrema pobreza, en mi visita al Tolima cometieron la masacre 93 de este país, la legitimidad del presidente Duque es igual a la imagen desfavorable a la del ELN. Toda esa crisis es derivada de la gente que nos está gobernando y aún así nos dicen que los peligrosos somos los alternativos, que no hemos estado en el poder. Los que nos tienen como Venezuela son el uribismo, los partidos Conservador y Liberal, la U, Cambio Radical. 

 

Con las decisiones recientes en el Congreso, ¿cree que la actual clase parlamentaria supo leer los reclamos del estallido social?

 

Siento que un sector de la clase política está muy preocupada por lo pasó en el paro, por eso mucha gente no se lanzó, como Horacio José Serpa o Andrés Felipe García Zuccardi. Se siente el ambiente en la calle de que esto no va a ser fácil: el Centro Democrático va a perder al menos nueve senadores, la U va a quedar con cinco o seis senadores, Cambio Radical y el partido Liberal van a bajar a la mitad, menos los conservadores que son tan fuertes. 

Ellos son conscientes de que va a haber un cambio, pero el desespero y el miedo a perder el poder los lleva a hacer cosas muy complicadas como modificar la ley de garantías. Al final, toda la vieja élite tradicional va a terminar unida por el hecho de perder el poder y ellos se unen muy fácil a punta de contratos. En el mundo alternativo es donde nos matamos por los principios.

 

“Los alternativos tienen que bajarle a la canibalización”

 

Usted ha sido crítico de la Registraduría de cara al 2022. ¿En qué radica su preocupación?

 

El sistema electoral colombiano tiene siete software, de los cuales a dos les meten la mano: el de jurados electorales, con jurados fantasmas en 2018, y el de transmisión de datos, con un sabotaje en 2018 al partido Mira que quedó demostrado en una sentencia del Consejo de Estado. Al Registrador le hemos pedido que nos deje hacer una auditoría a los software, pero se ha negado. 

A eso se le suma que el presidente y la bancada de Gobierno modificó la ley de garantías para sacar un billón de pesos para las campañas electorales y que se roben la plata. Intentaron hacer una ley mordaza a los medios de comunicación y los órganos de control como la Contraloría y la Procuraduría son la policía política del Centro Democrático. Todo esto solo lo hacen Maduro y Ortega.

 

Hablando de las elecciones presidenciales, le hago una pregunta casi de rutina para los alternativos: ¿Cómo van a hacer para ganar si desde ya están agarrados?

 

Los sectores alternativos tienen que entender al menos tres cosas. Nadie gana en primera vuelta, nadie gana en segunda vuelta solo y ni siquiera uniéndonos todos nos alcanza. Es decir, toca buscar un sector de las élites tradicionales. Eso significa que los alternativos, sobre todo el petrismo, tienen que bajarle a la canibalización, porque a punta de golpes nadie entiende. Las fuerzas alternativas tienen toda la oportunidad de ganar, pero están cometiendo muchos errores por esa agresividad. Mi campaña no ha entrado en eso. Nosotros estaremos en segunda vuelta con el candidato alternativo que pase. Punto.

 

Lo he escuchado decir que la matrícula cero que anunció el presidente Iván Duque no sirve por sí sola. ¿Qué hace falta?

 

La reforma para la gratuidad de la educación es el primer proyecto de ley que vamos a presentar, porque no solo se necesita matrícula cero, pues eso representaría quebrar a las universidades. Toca implementar esa medida, pero subiendo el presupuesto de las instituciones públicas de educación superior y saneando deudas.

 

Le cambio de tema para terminar. Usted ha estudiado los nuevos fenómenos de violencia luego de la firma del Acuerdo de Paz y el surgimiento de nuevas estructuras criminales. Para el caso del Tolima, ¿qué tan agudo es el asunto?

 

Colombia está en una tormenta perfecta compuesta de varios factores: altos precios de las economías ilegales, un gobierno que no tiene una política criminal, una mezcla entre la crisis de la seguridad rural con la urbana y unos niveles de incertidumbre altos por las elecciones. Eso significa que de aquí a junio de 2022 la cosa no va a mejorar. En medio de todo, Tolima está relativamente bien. No tiene el deterioro de Cauca, Nariño, Valle, Chocó, Norte de Santander. La disidencia Adán Izquierdo que está al sur del Tolima es muy pequeña. Es más preocupante la seguridad en Ibagué.

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Redacción Política El Nuevo Día

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