Al hablar en público

TOMADA DE INTERNET-EL NUEVO DÍA
Es común que las personas sientan temor al hablar en público. Si usted está en ese grupo, no se angustie, no es el único. Muchos padecen ese mal. Y si lo ve desde el lado positivo, considere que es una preocupación que con seguridad lo impulsa a un mayor esfuerzo para prepararse mejor; lo malo es dejarse dominar por el pánico o sustraerse de hablar por el temor a fallar.

Es común que las personas sientan temor al hablar en público. Si usted está en ese grupo, no se angustie, no es el único. Muchos padecen ese mal. Y si lo ve desde el lado positivo, considere que es una preocupación que con seguridad lo impulsa a un mayor esfuerzo para prepararse mejor; lo malo es dejarse dominar por el pánico o sustraerse de hablar por el temor a fallar.

Para hacer una buena presentación lo primero es asumir una actitud positiva y prepararla procurando que sea novedosa, interesante y pertinente para el público a quien va dirigida y para el tiempo que le asignen. Si observa cuidadosamente las fallas más frecuentes que cometen los oradores, se puede trabajar para evitarlas cuando sea nuestro turno. Dichas fallas tienen que ver con aspectos como: el manejo del escenario y del público, la presentación personal, su introducción ante el público, el lenguaje que utiliza, el cierre de la misma, entre otros. Veamos algunas recomendaciones que pueden ayudarle:

Referente al manejo del escenario:

Es importante tener idea o ver alguna imagen, sobre la estructura del escenario, si es grande, pequeño, si tiene buena acústica, buen equipo de sonido y las ayudas audiovisuales que usted requiere. Debe saber si las puede probar con anticipación, cual es el número aproximado de personas asistirán y cuáles son sus características. Indague si el público conoce poco o mucho del tema que va a tratar y cuáles son sus expectativas, cómo van a manejar el tiempo, cómo será el sistema de las preguntas, y quién va a moderar la participación. Todas éstas son preguntas que debe hacer y que los organizadores deberán responderle oportunamente.

En cuanto a su presentación personal:

Es importante que luzca natural y se sienta cómodo; evite ir recargado o usar un traje o accesorios tan llamativos, que pudieran convertirse en el centro de las miradas y distraer al público de lo principal, que es el contenido de su presentación. Si su intervención se hace en un lugar desconocido, es conveniente que indague con los organizadores sobre el clima y el atuendo sugerido; podría ser que, por ejemplo, si todos los asistentes llegan con corbata y traje formal, se requiera que usted lo tome en cuenta, no necesariamente para vestir igual, pero sí para no desentonar del todo.

En cuanto a su introducción al público:

En primer lugar procede que el maestro de ceremonias haya presentado una breve reseña de su hoja de vida, ajustada para el evento y sin exageraciones. Luego, asegúrese de saludar con una sonrisa amable y mirando al público, con voz afirmativa y dirigiéndose a: las Señoras, señores, jóvenes y niños, si los hay y, si procede, al protocolo que deben haberle entregado oportunamente. Mencione su complacencia por estar allí y su agradecimiento por haber sido invitado. De ninguna manera se le ocurra decir que: “no es digno de estar allí”, “que no maneja muy bien el tema”, “que lástima no haber tenido más tiempo para prepararse”; que “se siente abrumado porque el resto de personas que intervienen son unos sabios y usted no lo es”. Ese tipo de mensajes son demoledores, sólo logran hacer que el público se prevenga y hasta se pregunte: ¿y entonces para qué vino si no sabe?

En cuanto al lenguaje que utiliza: 

Asegúrese de que su lenguaje sea comprensible para todos, evitando el uso de tecnicismos o palabras raras si no hacen falta, o explicándolas en forma apropiada.  Evite el uso de muletillas que siempre sobran tales como: ehhh, ahhhh,  esteee, o sea, entonces, ¿verdad?, ¿no es así?, como dije antes, con todo respeto, qué pena, con su venia, créanme: lo que digo es cierto, etc, etc. Evite también utilizar repetidamente expresiones como: indiscutiblemente, sencillamente, simplemente, obviamente, claramente, primero que todo, antes que nada; todas ellas son expresiones de relleno y casi siempre sobran o no son válidas. Por razones similares, evite así mismo, expresiones como: por decirlo de alguna manera, por decirlo así, en realidad de verdad, la verdad sea dicha...

Cuando termine su intervención:

No concluya diciendo cosas como: “es todo lo que tenía por decirles”, “espero que les haya gustado”, “espero que no hayan perdido el tiempo”. Tome conciencia de que, así como el inicio,  también el cierre de su intervención es muy importante; por tanto, prepare un buen cierre y, con expresión amable agradezca sin servilismo la atención que le dispensaron. Si hay aplausos, no dé la espalda ni salga corriendo, espere y recíbalos con una sonrisa amable y mirando de frente al público, recuerde que las palmas son un regalo que le obsequia el público como reconocimiento a su presentación. 

Tenga presente que las presentaciones en público son una ocasión especial para proyectar su mejor imagen, aprovéchelas para fortalecerla ante el auditorio.  

MARTHA CRUZ Especial para EL NUEVO DÍA

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