Los secretos de la mamá del presidente Duque

Crédito: Archivo personal / Colprensa / suministradas / EL NUEVO DÍA. 
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La politóloga ibaguereña Juliana Márquez Tono, madre del presidente Iván Duque, habló con EL NUEVO DÍA sobre sus recuerdos en el Tolima, su comida típica favorita y el gran amor por la música que afirma heredó de esta tierra.
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Juliana Márquez se expresa con gran emoción cuando habla del Tolima. De Ibagué guarda los recuerdos más preciados de su niñez y juventud. Aunque nació en ‘La musical’, siendo muy pequeña se fue a vivir con su familia a Bogotá; sin embargo, recuerda que cada vez que tenía vacaciones salía corriendo para Ibagué donde estaba su abuela Luz Caicedo de Tono.

 

Enamorada de sus raíces

En la capital tolimense también vivían sus abuelos Adolfo Márquez y María Arbeláez. “Yo vivía con mi abuela Luz pero visitaba a mis abuelos paternos. Estaban también todos mis primos, algunos todavía viven en Ibagué. La familia Kairuz Márquez, son mis primos hermanos adorados. Con ellos compartíamos todo el tiempo”, relató.

Entre sus más preciadas memorias están las tardes de caminata por la Tercera con su abuela y las comilonas en El Florida, un pintoresco café del cual afirma vendía las mejores empanadas de la ciudad. “Recuerdo que caminábamos, visitábamos a las amigas de ella que tenían unas historias maravillosas y tocaban tiple, guitarra, bandola. Con ellas cantábamos todas las tardes y hacíamos unas tertulias deliciosas”, dijo.

Fue precisamente de las amigas de su abuela de quienes aprendió a tocar varios instrumentos.  Eso sumado a que Luz Caicedo, hacía parte de la junta del Conservatorio de Música, que se convirtió en su lugar favorito, además, por la cercanía de su familia a Amina Melendro de Pulecio.

 “Yo me quedaba tardes enteras en el Conservatorio escuchando los espacios, asistiendo a clases de distintos instrumentos, en conciertos en la sala Alberto Castilla. Toda mi vida estuvo relacionada con la música”, rememoró.

Entre su infancia en el barrio Cádiz y las tardes de tertulias en La Pola, transcurrieron sus mejores épocas. En Ibagué dejó grandes amigos, hizo su primera comunión y aprendió a tocar el tiple con su abuelo paterno.

 

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 Recuerdo de la familia Márquez Arbeláez.

 

Lo que más extraña de su tierra

Juliana Márquez aseguró que la gente, los paisajes, los atardeceres y el Nevado del Tolima, es lo que más añora de su tierra. No obstante, dijo que viene con frecuencia a eventos, en especial de su adorado Conservatorio, y festivales como el de Música Colombiana, el Ibagué Festival, entre otros.

También confesó que extraña sus días en Chicoral, lugar donde existía un hotel familiar en el que se reunían a pasar las temporadas de descanso. “Era maravilloso, se bañaba uno con agua de las tinajas de La Chamba y con esa totuma se echaba uno el agua”, dijo.

 

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   Cuatro generaciones: Juliana Márquez junto a su madre, abuela y bisabuela. 

 

Tamal: el secreto de la eterna juventud

La madre del presidente Duque confesó que se derrite por los quesillos del Espinal. Y aunque no ha tenido la oportunidad de probar el tamal con copete, aseguró que la lechona y el tamal también están en su top de favoritos. “No podría decidir cuál de los dos me gusta más. Ambos los disfruto igual, aunque a diferentes horas del día. Mi abuela duró 104 años y todos los días se comía un tamal con chocolate, quizás ese era el secreto para vivir tanto”, asegura.

Y es que como buena tolimense, Juliana no perdona que le sirvan la lechona con arroz pues sabe que la típica solo lleva arveja, carne, insulso y arepa ‘orejeperro’. “En eso sí soy bien necia, porque es que en otros lados la rellenan con arroz y yo sufro”, agregó.

 

Una apasionada por la música

La madre del presidente Duque además ratificó que el Tolima es una inspiración para su pasión por la música, pues nació y creció rodeada de ella.

“Todos los valores que hay en el Tolima han dejado huella en mí. Soy una enamorada de la música, la clásica me encanta, pero también nuestras guabinas, torbellinos, bambucos. Adoro la música de Garzón y Collazos, en las tardes la escucho con nostalgia. También a Silva y Villalba y a todos los exponentes mágicos de nuestra música. Me gustan los porros, el jazz, en general toda la música aprendí a disfrutarla desde pequeña”, señaló la ibaguereña.

 

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Juliana Márquez en una de sus visitas a La Chamba, Guamo. 

 

Con alma ‘super tolimense’

Quienes conocen a Juliana Márquez saben que se le infla el pecho cuando habla de su tierra. Dice que tener alma tolimense es ser de armas tomar, sentirse orgullosa de sus ancestros pijaos, de la música y la riqueza natural. “Soy una orgullosa tolimense, adoro mi tierra, siento fervor por ella, me gusta trabajar por ella, me gusta su gente, sus montañas, me gusta todo. Para mi decir que soy tolimense es un orgullo como llamarme Juliana Márquez, y me distinguen por mi amor por el Tolima”.

 Se declaró además una admiradora de las mujeres tolimenses por ser aguerridas y de avanzadas. Pone como ejemplo a Amina Melendro de Pulecio, quien sostuvo el Conservatorio de Música; a Leonor Buenaventura; y a su abuela, quien tras enviudar muy joven logró sacar adelante a sus hijos.

Tenemos mucha madera y jóvenes muy preparadas que están tomando las riendas y vamos para adelante con muy buena materia prima. Las mujeres del Tolima son luchadoras, guerreras, que han ocupado unos lugares muy importantes y hacia el futuro vamos por mucho más”, concluyó.

 

 

Preguntas rápidas:

Libro que marcó su vida: Cartas a un joven poeta de Rainer Maria Rilke.

Su hobby: la música y la lectura.

Si no fuera politóloga, ¿qué profesión tendría?: periodista.

Artista tolimense favorito: Garzón y Collazos.

Instrumento que le gustaría aprender: piano.

Artesanía favorita del Tolima: las de La Chamba, y los instrumentos artesanales.

Mejor momento junto a Iván Duque: su nacimiento.

Sitio del Tolima que se lleva sus mejores recuerdos: Chicoral.

¿Qué es lo que más le gusta al presidente Duque del Tolima?: la música, los paisajes, la historia y la comida.

 

 

Frase: 

“De mis épocas en el Tolima también recuerdo que me levantaba muy temprano a esperar a que tiraran el periódico EL NUEVO DÍA por debajo de la puerta para tener el placer de leerlo. Tenía y aún tiene muy buenos columnistas y contenido. Todavía cuando voy lo leo”.

 

Dato:

Juliana Márquez en la actualidad brinda apoyo al proyecto de artesanías en La Chamba; así mismo, ha trabajado en pro del Conservatorio del Tolima; y acompaña a Ibagué en la candidatura de ciudades de la Unesco. Se considera una embajadora de su tierra.

Credito
LILIANA VANEGAS BOLAÑOS

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