La rabia, mal tratada en Chaparral

INTERNET – EL NUEVO DÍA
Rabicán, la vacuna contra la rabia fue hallada en octubre cerca al río Amoyá del Municipio de Chaparral.

Mas de 200 frascos de Rabicán, vacuna contra la rabia, con fecha de vencimiento del 2013, fueron abandonados en una finca de Chaparral. El ICA y Salud Pública, no han notificado su procedencia ni retirado los residuos.

La denuncia la llevó a cabo el dueño de la propiedad El Mirador, Fernando Culma. “Muchos de estos recipientes aún tienen residuos líquidos que amenazan con caer en la quebrada Los Chorritos, que desemboca en el río Amoyá.

La directora de Salud Pública, Claudia Aquevedo, manifestó que “los ‘frasquitos’ están desocupados, y estos no tienen ningún efecto negativo para el medio ambiente, es como dejar una bolsa en la calle”.

Las bolsas, también acarrean problemas para el medio ambiente, por ser un elemento no biodegradable. La Directora de Salud Pública informó que se están realizando las investigaciones respectivas para hallar la procedencia de este elemento.

También, dijo que “las dosis que se entregan para vacunar, son aplicadas, y ante eso hay un estricto control, que yo vigilo personalmente”. Sin embargo, la pregunta que gira en torno a esta problemática es ¿si se tiene un control tan estricto de estás vacunas cómo llegaron a este lugar y por qué no se han retirado?

Los efectos
EL NUEVO DÍA consultó con la médica veterinaria Isabel Cómbita Carrero, de la clínica de Mascotas la 13.

“Abandonar este tipo de frascos sí es peligroso, porque el medio ambiente queda expuesto al virus de la rabia que es lo que se aplica a los animales”. Aclara, que aunque este vive a una temperatura baja, y en un ambiente externo muere, para este tipo de frascos, hay un protocolo de seguridad, para prevenir y controlar cualquier riesgo ambiental.

“El procedimiento consiste en arrojar los frascos de las vacunas en la bolsa roja, donde siempre nos han enseñado que van los plásticos. En el caso de Ibagué, todos los lunes ‘Riesgo Biológico’ recoge las bolsas, su contenido es incinerado y luego enterrado, con el fin de evitar cualquier proliferación del virus”, añadió.

Para el caso de Chaparral, donde se dejaron estos frascos es preocupante la falta de intervención de las entidades implicadas, como el ICA y Salud Pública. Son dos meses los que Fernando Culma ha esperado para que le retiren estos frascos, y hasta la fecha no lo han hecho.

Según las declaraciones entregadas por Cómbita, es muy probable que no haya riesgo biológico, es decir, que por la temperatura el virus haya muerto.

Sin embargo, dice que “no es conveniente que estas personas abandonen estos plásticos, en un lugar donde existe una fuente de agua que desemboca en el río Amoyá, que es el que le suministra el agua a este municipio”. Además, la falta de interés que le ha brindado a la situación, pone en alerta los medios de prevención que se tienen en el Departamento para controlar enfermedades.

A esto se le suma, que el señor Fernando Culma reiteró que los frascos aún tienen residuos de la vacuna, a lo que la médica veterinaria explica, que “es probable que no se haya hecho bien la vacunación, porque la dosis es de un centímetro y si aún queda líquido, es indicio de que la vacuna quedó mal aplicada”, concluyó.

Un problema de ética profesional
Independiente del problema de salubridad, que puede acarrear el tratamiento que algunas personas le dan a estos residuos. Existe un problema de fondo y es la ética profesional, donde estos médicos, regentes, dejaron a un lado las técnicas necesarias para respetar los ecosistemas y evitar riesgos secundarios para la sociedad y su hábitat, mediante el uso de insumos y prácticas con tecnologías limpias.

 

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