Por falta de agua se ‘emberracaron’ en Armero - Guayabal

Jorge Cuéllar - EL NUEVO DÍA
Crédito: Jorge Cuéllar - EL NUEVO DÍA
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Con una protesta pacífica, los habitantes de esta población ubicada al norte del Tolima exigen contar con un servicio eficiente, pues detrás de una millonaria inversión llegaron los problemas.
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A más de dos meses de un mal servicio en el suministro de agua, la paciencia de los habitantes de Armero – Guayabal estaría llegando a su límite, el desespero de no tener continuidad, cobertura y calidad del preciado líquido, hizo que decenas de ciudadanos, de forma pacífica, bloquearan la vía Ibagué – Mariquita, durante este jueves.

La molestia en esta población, es porque el Gobierno departamental a través de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo del Tolima, Edat, invirtió más de $11 mil millones en la optimización del sistema de acueducto, pero tras una daño ocasionado por el invierno que obligó a que se utilizará la nueva infraestructura, quedó en evidencia que la obra en vez de progreso, trajo serios problemas de abastecimiento, tanto en el área urbana como en la rural.

En la vereda Caracolí, por ejemplo, habitan 16 familias que desde marzo están sin un servicio óptimo, según los testimonios, antes de la inversión, se abastecían del acueducto regional “llegaba el agua normalmente, no teníamos problemas por el servicio, fluía el agua”, comentó un habitante.

Suministrada / El Nuevo Día

Otros opinaron que lo que se esperaba fuera una solución se convirtió en un problema central, “todo el mundo está cansado de esta problemática, necesitamos acciones del Gobierno departamental, de la nación, los recursos públicos son para invertirlos en soluciones, no generar problemáticas”, expresó otro residente.

El hecho se replica en todos los barrios de la zona urbana, también, en veredas como Potosí, La Palmera, La Joya, Cámbulos, Caracolí y Santo Domingo.

Pero la lista de daños que le atribuyen a la millonaria inversión, no paran ahí, pues hace unas semanas se registró el taponamiento del alcantarillado en el sector ‘Botalón’, lugar en el que las aguas negras se estaban rebotando por las duchas de las viviendas, “no vinieron a solucionarnos nada, le tocó salir a la comunidad. Es triste eso”.

Un ejemplo más de la crítica situación, la viven aproximadamente 450 personas que viven en la urbanización Juanal, hace aproximadamente 15 días salieron a protestar porque recibían esporádicamente el apoyo con carrotanques, comentó una manifestante.

“Tenemos personas de la tercera edad, niños, mujeres gestantes, a ellos les queda difícil subir agua a un quinto piso, hace tres meses no tenemos agua en Juanal, desde que se dañó la bocatoma municipal”.

La mujer agregó que lo paradójico del caso, es que la factura de cobro por el servicio sigue llegando mensualmente.

Además del golpe social que le significa a una población no tener agua, también, hay un fuerte coletazo en el comercio, por ejemplo, el sector hotelero que venía en una positiva recuperación tras la Semana Santa, volvió a perder las esperanzas tras el daño que generó el invierno en abril.

“No he podido dar servicio hotelero por esta problemática, porque los tanques de provisión se vacían muy rápido, aquí ni el Alcalde ni la Empresa de Servicios Públicos se han manifestado sobre las soluciones que van a dar, estamos en la ‘inopia’, he perdido prácticamente mes a mes, un promedio de $7 millones”.

El hotelero agregó, que la facturación sigue llegando como si contara con un servicio diario.

“Me toca decirles a las personas que llegan a hospedarse, que tenemos la problemática con el agua, muchas veces se alcanzan a bañar al día siguiente, pero esto es una balanza, hay días en que sí hay agua y otros que no”.

En medio de la indignación de los habitantes, varios coincidieron en que afortunadamente hay invierno, pues se pueden apoyar con las aguas lluvia y los ríos que rodean el casco urbano. Ante esta compleja realidad, varios concejales le solicitaron al mandatario Medardo Ortega declarar emergencia, llamado que fue escuchado en las últimas sesiones de mayo. 

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Sin ser escuchados 

Orlando Sepúlveda, presidente de la veeduría Auditoría Visible, indicó que a pesar de todos los documentos radicados para exigir soluciones, hasta la fecha no ha pasado nada, por ello, desde diferentes sectores sociales se decidió adelantar el plantón pacífico sobre la vía nacional “para mirar si realmente somos escuchados por la Edat, pues después del deslizamiento generado por la naturaleza no se ha hecho presente acá, tampoco el contratista”.

Insistió en que es necesario darle caducidad al contrato para reclamar las pólizas que permitan reparar lo que hoy no funciona. 

Y el concejal José Yesid Fernández recordó que la problemática ha sido expuesta en diferentes escenarios, incluido a la Asamblea, también se puso en conocimiento de la Presidencia de la República, pero “es la hora que no se tiene una respuesta clara y contundente a algo que el Estado debe garantizar y es el derecho fundamental al agua”.

 

Estudian demanda 

Desde la Administración municipal se intentó apaciguar los alterados ánimos de los habitantes con diálogo. Pese a los argumentos entregados por el mandatario Medardo Ortega, no se logró reducir la molestia.

Paola Andrea Vega Gómez, funcionaria de la Alcaldía de Armero – Guayabal, explicó que hace uno días recibieron por parte de la Contraloría General de la República un informe de fiscalización de la auditoría adelantada en abril de este año que tuvo como objeto revisar las condiciones hidráulicas y de funcionalidad de la nueva línea de conducción del sistema de acueducto.

En el documento se precisa que las obras fueron recibidas por la Edat, “pero al municipio no se la ha hecho la entrega efectiva y el municipio tampoco lo ha recibido, razón por la cual aún estas obras y lo que pase en todo el proyecto, es responsabilidad de la Empresa de Acueducto, Alcantarillado y Aseo del Tolima”.

Sin embargo, tras la emergencia registrada el 17 de abril por un derrumbe que dañó la tubería nueva y antigua, quien buscó soluciones fue la Administración local, “nosotros intervenimos eso y se ha visto que el caudal que llega no es el suficiente para lo cual fue diseñado, que era para 45 litros”.

Vega Gómez precisó que, con el concepto del ente de control, se tiene una herramienta que permite adelantar mesas técnicas con la Edat, contratista e interventoría, para buscar soluciones.

En cuanto a incidencias fiscales, el ente de control solicitará una indagación para establecer la certeza del daño, su causa real y cuantificación. Asimismo, surgió un hallazgo administrativo con incidencia fiscal por $899 millones, con presunta incidencia disciplinaria, por lo que se pedirá dar apertura a una indagación preliminar para definir el daño presentando, por el mal funcionamiento de la línea de conducción. 

El Alcalde agregó que, se está en la búsqueda de contratar un ingeniero hidráulico para que identifique todos los problemas del sistema “y asimismo nosotros como alcaldía instaurar la demanda en contra de la Edat de que realmente el contrato no funciona”. 

Recordó que quien contrató la obra fue la Edat, por lo que la Administración municipal no puede exigir el cumplimiento de pólizas a los contratistas. 

 

REDACCIÓN TOLIMA

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