Antioquia conquistó a ‘San Pedro’

Con el deber cumplido regresarán a la Vinotinto y Oro las jóvenes encargadas de llevar la cultura pijao a los distintos certámenes. Solo en el Café ingresó el Tolima al cuadro de finalistas, pero esto no fue un triunfo sino un premio de consolación para la beldad, que además de decepcionada sufrió una lesión.

Débora Posada Sánchez, de Antioquia, es la dueña de la corona del Reinado Nacional del San Pedro. Desde su llegada a Espinal sus encantos y pasión por la danza conquistaron al público, que ayer aún celebraba su triunfo.

Nació en Medellín hace 21 años, y desde los cuatro es una fiel enamorada de la música y el baile, de ahí que jamás le sorprendió a su familia que tras terminado el bachillerato se decidiera a estudiar Licenciatura en Danza, de la cual es técnica con diplomado en danza clásica.

Aunque dice la frase suena cliché, “la competencia fue dura”. Las 15 candidatas le apostaron a buscar el título con “firmeza y entrega”. Junto con ella estuvieron en el grupo de finalistas Santa Marta, Anyela Sabrina Ballesteros, quien se ubicó virreina, y como princesas La Guajira, Sucre y Cauca.

La soberana cree que lo que le permitió sobresalir y conquistar a ‘San Pedro’ fue el amor a la tradición y a la cultura que dejó ver desde su arribo a la tierra de la tambora, donde sorprendió al jurado no solo con una ejecución impecable del bambuco fiestero, autoría de Milciades Garavito Wheeler, sino también con una muestra folclórica que incluyó pasillo y redova.

Débora, que en 2012 había representando a los paisas en el Reinado Nacional del Bambuco, donde obtuvo el premio de reina de los edecanes, dijo estar dichosa de su desempeño en Espinal.

“No imaginan la alegría que siente mi corazón, y les aseguro que seré una excelente embajadora de sus tradiciones y folclor”.

Su año de reinado piensa dedicarlo al trabajo por la dignificación de la danza, como lo ha venido haciendo los últimos seis años como miembro activo del Ballet Folclórico de Antioquia.

Espera dejar como obra para las nuevas generaciones en busca del rescate y la promoción de las tradiciones una escuela de parejos del baile del San Pedro, “para que este perdure en el tiempo”.

Princesa del Café

Laura Sayleth Enciso Villamil es la nueva princesa nacional del Café, en el reinado disputado el fin de semana en Calarcá, Quindío, y en el que se coronó reina la representante de Bogotá, Laura Margarita Prada, y quedó como virreina la señorita Quindío, Geraldine Grajales.

El veredicto fue para la tolimense casi una burla, en razón a que quien resultó ganadora carecía de mucho conocimiento sobre la cultura cafetera del país.

La desilusión y la decepción que le dejan haber participado en este certamen es tan fuerte, que siente no se le dio la importancia que esperaba al café y se irrespetó a las más de 560 mil familias que derivan su sustento en el país, entre ellas a Astrid Medina Pereira, la ganadora de la Taza de la Excelencia, quien hacía parte de la comitiva que la acompañó.

Tanto es así que llegó a la conclusión de que este no es más que una “mafia y un manejo de influencias en el que arman un show que ya está comprado y vendido, y una corona que está puesta desde antes que se inicie el reinado”.

A la decepción se suma el dolor que le causó una lesión de ligamentos, sufrida tras retirarse de la velada de elección y coronación.

De acuerdo con la beldad, hubo desorganización y al momento de sufrir el incidente no recibió ayuda por parte de la organización.

“No había ni siquiera un paramédico, ninguna ambulancia que estuviera atenta a la salud de las 21 candidatas. Solo hasta ayer me llamaron a decirme que si necesitaba algo les dijera que nosotras teníamos un seguro. Pero no he sentido a la Corporación ni un poco preocupada”, narró.

“Fui su competencia”

María del Mar Merchán Ñungo representó al Tolima en el Reinado Nacional e Internacional del Joropo, cuyo título recayó en Gabriela Gutiérrez, de Cundinamarca. El virreinato fue para María Gabriela López Loreto, de Guárico, Venezuela, y el nombre de princesa para Angie Rincón Castañeda, de Guaviare.

Aunque no ingresó en el grupo de honor la embajadora tolimense se siente feliz de haber dejado en alto el nombre de su región y habérsela puesto difícil a todo el ramillete.

Sin intentar sonar pretenciosa argumentó que desde su llegada a Villavicencio su nombre y trayectoria fue un referente para las demás candidatas, tanto así que se define como la competencia.

“Todas me lo decían, y permanecían pendientes de cómo bailaba”, refirió.

El favoritismo que dice haber sentido entre el público y las mismas candidatas le hicieron quedar muy sorprendida de que el jurado no haya elegido a cinco finalistas como se había mencionado durante toda la contienda real, sino que hubiera optado por nombrar solo a tres.

Este cambio de última hora y comentario al cierre del evento, por parte de la reina 2015, le llevan a decir que todo estaba montado, pues según ella la Señorita Cundinamarca es del Meta.

“Estoy muy feliz. Fue una experiencia bella y enriquecedora, aunque se notó que hubo ‘rosca’”, acotó.

Ejemplos aplicables

Natalia Susa se la jugó por el Tolima en el 47º Reinado Nacional de la Ganadería, de donde regresó cargada de ideas.

Su meta era destacarse como la mejor bailadora de fandango, y aunque no se trajo el premio María Varilla, sí quedó nominada a él, al igual que al premio del mejor cabello.

La corona fue para Sthefanía Puentes Ortega, representante de Huila, pero Natalia logró introducir en sus pensamientos varias cosas que de aplicarse, está confiada, el Tolima ostentaría más coronas.

Una de ellas es que las candidatas contaran con mayor apoyo. En su caso desde que asumió el reto de representar al Departamento en Montería sabía que todo debería correr por su cuenta, y lo hizo porque la danza es su pasión.

Sumado a ello, que se hiciera (como vio lo hacen otras regiones) reinados en los que se escogiera de acuerdo con las actitudes y aptitudes a las candidatas para los distintos reinados.

A Tolima no se le dio en el Bambuco

Por primera vez la tierra Pijao tuvo dos representantes en el Reinado Nacional del Bambuco: Paula Andrea Lozano Castillo, como Señorita Tolima, y Vanessa Murillo Montañés, como Señorita Valle, luego de que dicho Departamento le diera el aval.

Ninguna de las dos jóvenes logró ingresar entre las finalistas, a pesar de su belleza y preparación. El título quedó en manos de Gleidy Paola Joven Losada, de Caquetá, mientras que la representante de Huila, Bibiana Andrea Perafán Herrera, fue elegida como la virreina, y como princesa, la candidata de Putumayo, Anny Mariela Cerón Rivera.

De acuerdo con Paula Andrea Lozano Castillo, su desempeño fue prometedor, lo que le representó el cariño de los opitas. El regresar sin la corona no es una derrota, porque sabe que hizo las cosas bien, y muchos sanjuaneros ejecutados a la perfección, incluido el suyo, se quedaron por fuera.

En el caso de Vanessa Murillo, quien desde su llegada a Neiva se perfilaba como favorita por sus cualidades físicas y habilidad dancística, obtuvo el premio al mejor rostro de este certamen. 

REDACCIÓN SOCIALES

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