Milagro de Dios, trabajando y orando por su legalización

HÉLMER PARRA - EL NUEVO DÍA
A punta de resistencia los habitantes de este barrio se han mantenido firmes, con la frente en alto y a punta de trabajo van como hormiguitas construyendo su futuro.

Vivir en un barrio subnormal, o como comúnmente se le llama, un barrio de invasión no es nada fácil.

A las carencias, que son muchas, se le suma el estigma de la sociedad, un peso que deben cargar por el simple hecho de buscar lo que todos hacen, un techo donde vivir con su familia.

El problema de los barrios subnormales es que a la par de miles de familias que no tienen nada y ven la oportunidad de hacerse a un terreno, también van usurpadores, mafia, delincuentes, y un sinnúmero de personas que solo ven la oportunidad de aumentar en número sus bienes raíces.

Pero el caso de Milagro de Dios es diferente, pues según cuentan sus habitantes, un hombre, Julio Newton Villa, dueño y señor de los terrenos donde se levanta el barrio, los donó para que las personas más necesitadas tuvieran un lugarcito en la tierra.

 

Historia

Damaris Salazar, una de las fundadoras de este lugar, narró que luego de que Newton anunciara que daría lotes a los más necesitados, el 13 de marzo de 2013 llegaron al terreno para construir los cambuches.

Según Damaris, Newton sabía muy bien lo que pasaría, por eso en una ocasión los reunió y les dijo que los lotes eran suyos, que tenían que luchar y guerrear porque el municipio se quería quedar con los terrenos, al parecer para darlos al Inpec.

Y tenía razón, en más 15 oportunidades tuvieron que salir debido a que el Esmad llegaba con su acostumbrada violencia a evacuar el lote, pero su tesón fue más grande, además cuenta Damaris, el Inpec no pudo demostrar que el terreno les pertenecía.

Así que se quedaron, 150 familias lucharon, y una y otra vez se enfrentaron para construir la comunidad que tienen hoy.

Claro, Newton les indicó los linderos, él conocía muy bien su terreno, además de que les dijo que debían dejar 30 metros de la quebrada ‘Doima’ para construir respetando la norma.

 

Trabajando

Olga Lucía Salamanca, presidenta de la Junta de Vivienda Comunitaria, indicó que aunque no toda la comunidad trabaja por el bien común, sí hay una importante cantidad de personas que luchan por la legalización del barrio. De lograrse en este periodo de Alcaldía, sería la victoria de tan solo una batalla, pues aún faltaría, el alcantarillado, el agua potable, el fluido eléctrico, el gas natural, las vías pavimentadas, una caseta comunal y un lugar para el sano esparcimiento.

Llegar a Milagro de Dios es fácil, para una seña fácil y segura, queda ubicado detrás de la penitenciaría Picaleña, allí en esa gran extensión de terreno se levantan 14 manzanas, 333 casas, y mil tres familias que trabajan día a día arreglando sus hogares.

Y es allí donde hay un conflicto que les preocupa, pues por entre la cárcel y su barrio, edificaron Villa Prado, una serie de casas que podrían ser un impedimento para su legalización.

En este barrio solo se ve gente trabajando, hombres mayores, jóvenes, y hasta mujeres paso a paso, día a día, van mezclando, levantando muros, edificando con tablas, poniendo tejas, sacando tierra, arreglando las vías, es una labor que no termina nunca, pues las necesidades físicas del sector son muchas.

“Hemos avanzado, gracias a la disponibilidad del alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, quien ha estado muy comprometido en ayudarnos para la legalización del terreno, siempre hemos trabajado con los jurídicos de la Alcaldía”, indicó Salamanca.

Los miembros de la Junta de Vivienda Comunitaria están pendientes de todo lo necesario para lograr su objetivo y luego seguir adelante con su lucha, ahora solo falta que la Alcaldía haga su labor pertinente para el caso.

 

Necesidades

Por ser un barrio subnormal, o asentamiento, no cuenta con la red de alcantarillado, no cuenta con un medidor de agua para cada uno de los hogares, las casas no cuentan con el servicio de gas, tienen fluido eléctrico pero aún no está legalizado.

Las vías están sin pavimentar, pero al contrario de lo que uno pensaría, muchas están en mejores condiciones que algunas de los barrios del centro que están destruidas debido al deterioro de la red de alcantarillado, y otras a punto de colapsar.

De igual manera debido a que sus inicios fueron de invasión, no se previó la necesidad de un espacio para la recreación, tampoco hay el espacio para un salón o caseta comunal.

Cuando la Junta ha tratado de llevar talleres dictados por el Sena, no hay un lugar apropiado para efectuarlos y cuando se consigue un espacio, la comunidad no participa.

En este barrio hay más de 370 menores de edad, pero ellos tampoco tienen un espacio para su esparcimiento, lo único que les queda es la calle, afortunadamente sus vías no son altamente transitadas.

Algunas familias han construido por fuera de los linderos del barrio, unas acercándose a la quebrada y otras aprovechándose del lugar que dejó Newton.

 

Ficha técnica


Nombre: Asentamiento Milagro de Dios

Comuna: Nueve

Rutas: 18, 35 y 43

Límites: Urbanización Las Américas, Villas de Gualará, Los Tunjos I y II, Ciudadela Comfenalco y Praderas de Santa Rita.

FITO BÁEZ R.

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