Especial día del trabajo: las historias de estos trabajadores ibaguereños en medio de la emergencia

Crédito: El Nuevo Día.
Hoy las centrales obreras y organizaciones sociales y sindicales conmemoran una nueva jornada del Día del Trabajo, y desde EL NUEVO DÍA exaltamos algunas de las labores que son vitales y que pese a la emergencia sanitaria continúan en operación brindando un servicio de calidad a los ibaguereños.
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Vigilando la salud

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Jhoan Sebastián Flórez, tiene 23 años y lleva dos de ellos dedicados al servicio de vigilancia en la Unidad de Salud de Ibagué sede San Francisco, su labor lo pone en la primera línea de servicio frente a la pandemia y contrario a otros oficios su trabajo cada vez es más complejo ante el incremento de pacientes afectados por el Covid-19.

Contrario a muchos que pudieron acudir al trabajo remoto, quienes prestan el servicio de vigilancia no se han detenido en su labor que aunque puede pasar desapercibida es valiosa. En cada hospital, supermercado, entidades públicas o privada, hay una persona garantizando el cuidado de la infraestructura y quienes acuden a ella.

Jhoan Sebastián relata que su trabajo es complejo, pero que son más los momentos positivos que los ‘lunares’ por los que a diario debe llenarse de paciencia, sus padres son su motor y aunque asegura no tenerle miedo al virus es consciente de que su prevención y correcto uso de los elementos de seguridad lo han mantenido a él y su familia a salvo del virus.

Entre las dificultades, la más significativa es la falta de tolerancia de muchos ciudadanos que a veces no comprenden las restricciones impuestas para mitigar y arremeten contra quienes solo cumplen una labor.

 

Ever ‘El Panita’

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Frente a las instalaciones de la Clínica Nuestra en el barrio Varsovia y en medio del nutrido grupo de personas que se hacen en este lugar, Ever Iván Castillo acude todas las mañanas desde las 6:30 a.m. a vender sus productos que durante seis años le han permitido obtener el sustento para él, su esposa, hijos y nietos.

El trabajo es en equipo; su esposa es quien hace pasteles, empanadas y todo tipo de frituras y Ever con la mejor disposición y sin importar el estado del clima acude a diario.

‘El Panita’, como también le dicen, asegura que su trabajo es bien recibido, y por lo mismo ha adoptado todos los protocolos de bioseguridad; aunque la pandemia ha disminuido sus ingresos, allí acude a diario en una jornada de casi 12 horas.

El trabajo de Ever se suma al más del 50% de los trabajadores informales que tiene Ibagué, según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), en la capital del Tolima de los 206 mil trabajadores activos, 108 mil son informales.

 

Mantener una ciudad limpia

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Aunque es consciente de que su trabajo para muchos no tiene el valor y la importancia necesaria, para Íngrid Carolina Henao, su labor como ella misma lo dice es una bendición; es el que le facilita llevar alimento a sus dos hijas y que hasta el momento le ha permitido tener una estabilidad económica.

Íngrid, empleada de la empresa Interaseo, es la encargada de mantener limpios parques y zonas verdes en Ibagué con su trabajo, conocido de manera popular como ‘escobita’; a diario transita varios tramos recogiendo la basura que muchos ciudadanos ni siquiera disponen de forma adecuada.

Los riesgos en su recorrido no son mínimos, además de la delincuencia, el virus del Covid-19 los ronda, su trabajo no ha parado y aunque pueda resultar agotador también es gratificante, si eso implica no vivir en la zozobra de obtener recursos de forma digna.

 

Recorriendo la capital en taxi

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Manejar un taxi más de 8 horas diarias, recibir cientos de clientes y recorrer la ciudad de extremo a extremo es la vida de José Jorge Luna Rodríguez, quien lleva más de 20 años prestando el servicio de transporte público individual en la capital del Tolima.

Aunque su actividad es de alta importancia, Jorge reconoce que su labor aún no tiene el valor que se merece, prueba de ello son las quejas de alguna parte de la comunidad frente al gremio, la competencia con las plataformas ilegales y la delincuencia a la que se ven expuestos y en ocasiones sin apoyo de las autoridades.

Para Jorge pese a las quejas, su trabajo, constancia y honestidad le han permitido sacar adelante a su familia, “mis hijos mayores los críe manejando taxi”, dice Jorge, su experiencia además le ha permitido tener una amplia clientela quien confía en el trabajo prestado por este hombre de 48 años. 

El Nuevo Día.

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