Desesperados se encuentran los vecinos de Santa Helena durante el paro en Ibagué

Crédito: Hélmer Parra / EL NUEVO DÍALa constante fue encontrar locales con sus puertas cerradas.
EL NUEVO DÍA realizó un recorrido por el sector Santa Helena para conocer la incidencia de las actividades derivadas del paro en materia de convivencia y en la dinámica comercial de la zona.
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Se cumplieron varias semanas de actividades relacionadas con el paro nacional en Ibagué, en las que han predominado las multitudinarias movilizaciones, así como expresiones artísticas, cívicas y culturales que han acaparado la atención de la comunidad en general.

Bajo este panorama también hay que reconocer que se han dado enfrentamientos, entre manifestantes y la fuerza pública, que en mayor medida han ocurrido en inmediaciones del barrio Santa Helena, en la comuna 10, de la capital tolimense.

Ante ello, EL NUEVO DÍA realizó un recorrido por este barrio para evidenciar qué tipo de impacto han tenido estos episodios en la convivencia y en la dinámica comercial de esta zona.

 

El recorrido

Es de resaltar, como primera medida, que en el sector predominan los establecimientos comerciales. Si bien hay unidades de apartamentos son minoría. Esta redacción intentó dialogar con algunos residentes pero no accedieron.

Según la información, que se alcanzó a recopilar en el lugar, da cuenta de que durante las jornadas que han trascendido a enfrentamientos, al parecer los manifestantes han sido respetuosos con los inmuebles residenciales y aparentemente no se han registrado daños de ninguna índole.

No obstante, las familias sí se han visto perjudicadas con la inhalación de los gases lacrimógenos empleados por la fuerza pública para dispersar a los manifestantes, así como con la contaminación auditiva ocasionada por la detonación de artefactos.

Ahora bien, en lo que respecta al comercio, Laura Martínez aseguró que en la fotocopiadora que labora las ventas han disminuido en los últimos 20 días. Esto, de alguna manera, podría estar asociado con las actividades del paro.

“Esto se da por el temor de la gente de venir a este sector. Creen que aquí está terrible la situación o que hay mucho enfrentamiento. Hay que aclarar que aquí no hay punto de concentración como tal”, dijo.

También mencionó que previo al paro se vislumbraba una dinámica de trabajo positiva porque “se veía más flujo de gente, al menos de los colegios se veían sacando copias y otros insumos”, aseveró.

De otra parte, William Tafur, quien lleva cerca de 20 años trabajando en el barrio Santa Helena, afirmó que la situación actual es compleja porque de la venta de sus dulces, galletas y demás productos apenas le queda para subsistir. Como no hay clases presenciales en la Universidad del Tolima, su actividad se ve perjudicada.

VENDEDOR AMBULANTE

No obstante, afirmó que los días en que se programan movilizaciones desde inmediaciones de Santa Helena o de la UT le va bien en su negocio, pues le “sirve porque todo el mundo viene a comprar galletas, agua o cigarrillos. Entonces en eso días me puede ir bien”, explicó.

Agregó que siempre le ha tocado estar pendiente de cuando se van a dar las confrontaciones en este sector para salir de forma ágil y rápida. Sin embargo, recordó que hace unos días vivió una situación álgida porque sintió que quedó en la mitad de un enfrentamiento.

Pese a ello, los jóvenes le ayudaron a sacar su carro con los productos que vende, y segundos después retornó por su motocicleta, la cual le ayudaron a retirar los uniformados del Esmad.

 

Locales cerrados

Dentro de las tres cuadras comprendidas entre la carrera Cuarta Estadio y la U. del Tolima es recurrente apreciar locales vacíos, con sus puertas cerradas o con avisos que los ofrecen en arriendo.

LOCALES CERRADOS

Al consultar por esta tendencia, en la zona afirmaron que esto se empezó a dar desde el inicio de la pandemia, ya que la actividad comercial estaba enfocada a los estudiantes.

Es decir que anteriormente había restaurantes, fotocopiadoras, plotter, habitaciones en alquiler, comidas rápidas, entre otros negocios que cerraron por la pandemia.

Es decir que esto no se le puede atribuir a las actividades asociadas con el paro.

 

Aparentes desmanes

Durante las últimas semanas hay tres casos que quedaron en la retina de la ciudadanía ibaguereña relacionados con desmanes. El primero se trató de la apertura a la fuerza de la puerta de un establecimiento de Gana Gana.

La Red de Organizaciones Defensoras de Derechos Humanos del Tolima en su momento compartió una transmisión en Facebook, a través de la que algunas personas señalaron que la apertura presuntamente la realizó personal del Esmad.

En esa ocasión se reseñó que del lugar desaparecieron algunas pantallas y computadores, los cuales fueron recuperados posteriormente por las autoridades.

Otro episodio se dio a finales de mayo cuando fue incinerado un camión de gaseosa en esta zona en medio de un enfrentamiento entre manifestantes y personal de la fuerza pública.

Y el más reciente fue un ataque vandálico por personas desconocidas del que fue objeto la sede de Drogas Copifam ubicada en Santa Helena, donde atacaron a piedra el establecimiento.

Redacción Ibagué

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