En medio de la abundancia de papa, los productores están en total olvido

Crédito: JORGE CUÉLLAR - EL NUEVO DÍAEn Murillo los productores buscan llevar al mercado el producto que puedan, el resto se quedará en tierra, generando grandes pérdidas económicas y riesgo de plagas.
En el Tolima la crisis del sector papero tiene en un mar de angustias a decenas de familias, actualmente, están en la encrucijada de dejar perder la papa en la tierra, regalarla o darla a un precio tan bajo, que no compensa con los gastos de producción.
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En Murillo, Santa Isabel y Roncesvalles, las familias productoras de papa están pasando una crítica situación, pese a que los campos están listos para recoger el tubérculo. El mal estado de las vías y el incremento en el flete del transporte, los costos de la cosecha, el pago de los jornales, entre otros gastos no los compensa el precio de venta, pues el bulto de papa pastusa (50 kilos) está en $33 mil pesos, cuando el pago de un jornalero es de $35 mil el día.

Julián Hernández Ramírez, representante legal de la Asociación Papicultores del Ruiz de Murillo, comentó que la actual problemática del sector es de años por el descuido del Gobierno nacional y la falta de representación por parte del Ministerio de Agricultura.

Lo preocupante es que la papa es uno de los principales motores de esta población, pues de dicho cultivo dependen los productores, jornaleros, transportadores y comerciantes.

“Nosotros venimos trabajando hace muchos años prácticamente a pérdida, no solo en producción, sino en la cantidad de plagas que nos han llegado y en la parte de comercialización, (a lo que se suma) las papas importadas que llegan tanto industriales como la de mercado fresco”.

Hernández Ramírez agregó que el ingreso de papa del Ecuador hace que el precio de la colombiana caiga al suelo “para nosotros es delicadísima esa situación y el gobierno lleva muchos años que nos tiene totalmente olvidados y no nos presta ninguna atención, ya en esta calamidad extrema que tocó fondo es donde viene a darnos unos paliativos”.

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Pero esos alivios anunciados tampoco llegan cuando se necesitan, muestra de ello, son los daños causados por las heladas del año anterior, aunque se enviaron los documentos que exigió el Ministerio de Agricultura para acceder a las ayudas, estas no llegaron, lo mismo pasó con los compromisos hechos para la compra de insumos. Ahora los papicultores vuelven a estar a la expectativa del anuncio hecho para compensar el valor de la comercialización.

“Nosotros por estar en el norte del Tolima no hacemos parte del gran corredor de paperos, somos olvidados, no nos tienen casi en cuenta, aquí todo nos llega a cuentagotas, la presencia del Estado es totalmente nula, eso es lo que sentimos y lo siento como pequeño productor de esta región”.

En Boyacá por estos días la sobreproducción hizo que los productores sacaran los bultos de papa para regalarlos o venderlos a cualquier precio, situación que no es posible en Murillo pues el deterioro de las vías terciarias impide la fácil movilidad del tubérculo,

“El tránsito por este carreteable es cero, si sacamos un bulto a la carretera se quedará ahí y se pudre, quién pasa por esta vía si no es transitable, Alternativa Viales tienen la concesión de esta vía (Murillo-Manizales), pero ni siquiera hacen un mantenimiento”, añadió el papicultor de Murillo.

En su caso la decisión es dejar el producto en tierra, pues los costos no dan. “Una hectárea de papa vale producirla alrededor de $16 millones; en el momento se están perdiendo todas”, concluyó.

 

Panorama en Santa Isabel

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De otro lado, la Asociación de Paperos de Santa Isabel, Asopapsi, integrado por 45 personas, también está viviendo una difícil situación, como sucede en las diferentes veredas del departamento, el mal estado vial terciario agudiza la situación, “el mercado no nos está dando ni siquiera los gatos que tenemos para cosechar. Los insumos están muy caros, no tenemos una ayuda o subsidio de nada, debido a eso hay alrededor de 45 familias que son asociadas y prácticamente van a quedar sin recursos para seguir trabajando”, dijo José López, miembro de Asopapsi.

Quienes pasan mayores dificultades son los paperos que viven cerca al páramo, desde allí el traslado a las fondas de recolección pueden durar hasta 10 horas en animales de carga, a este gasto se le debe sumar los jornales de arranque y selección, el empaque y el envío a Manizales, principal mercado para Santa Isabel, valores que tampoco se compensan en el mercado.

Otro factor que juega en contra es que hay un tipo de papa que no es posible almacenar, por lo que si no se mueve rápidamente, termina generando otra pérdida. 

Al igual que en Murillo y ‘Ronces’ el cultivo de este tubérculo en Santa Isabel es una tradición de la que depende un importante sector de la población.

En cuanto a la posibilidad de recibir apoyos del Gobierno nacional hasta el momento Asopapsi no ha logrado acceder o recibir alguno, no obstante, desde la Asociación la idea es fortalecerse para demostrar que en el Tolima, también hay sectores paperos importantes que necesitan de atención urgente. 

Y, con respecto a la gran cantidad de papas, la recomendación es recogerla y regalarla, ya sea para el consumo humano o para alimentar animales.

 

‘Ronces’ se suma a la crisis

La triste radiografía del agro desde el sector papero se repite en ‘Ronces’, Eneried Pérez, integrante de la Asociación de Paperos de Roncesvalles, Asopaperos, indicó que la falta de vías en buen estado y estar lejos de mercados como el de Ibagué, Armenia o Bogotá, los afecta aún más.

“La carga de papa está cercana a $30 mil y llevar una tonelada a Bogotá cuesta 150 mil pesos, no se justifica. La papa negra acá en el Tolima o en Armenia, que son nuestros puntos de salida no tienen mucho comercio, solo en Cundinamarca, (pero enviarla) sale costosísimo”.

Además de transportarla a la ciudad, otros gastos son el pago a las personas que sacan el bulto desde la plantación, que está en un promedio de $18 mil más alimentación, también se suman empaque y flete.

“No justifica, es complejo. Acá se ha dejado potreros sin sacar, muchos socios han optado por dejar enterrada la papa y no sacarla”, comentó Pérez.

En ocasiones, lo que hacen los asociados es dar la posibilidad a sus vecinos de que si quieren papa, vayan al terreno y saquen las que quieran.

Al año, en ‘Ronces’ se cultivan 100 hectáreas de papa negra y 120 hectáreas de criolla, en el caso de este último tipo, los precios varían y en algunas ocasiones la carga de criolla vale $20 mil y en días buenos llega a $60 mil.

En cuanto a las ayudas anunciadas por el Ministerio de Agricultura, la papicultora contó que se inscribieron y aportaron los documentos solicitados como las certificaciones de Alcaldía y Gobernación del Tolima, pero el requisito de facturación electrónica se convirtió en el ‘Talón de Aquiles’, pues los compradores son el comercio local, “uno lleva el producto y lo pagan, lo mismo en la plaza de Ibagué. Ahí le pusieron la trampita para que uno no lo pueda lograr, es muy complejo”, comentó.

Asopaperos cuenta con 60 socios, a raíz de la situación algunos han contemplado pasarse a la ganadería, pero la mayoría solo conocen el cultivo de papa, pues lo heredaron de sus padres y abuelos. “El mejoramiento de su calidad de vida depende del cultivo de papa, nos tienen muy abandonados y a los socios nos gusta hacer cosas, estuvimos en los mercados campesinos de la Gobernación, pero solo fue una vez”.

XIMENA VILLALBA

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