Una elección que se empezó a armar desde Italia

Colprensa / EL NUEVO DÍA
Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍACarlos Hernán Rodríguez, nuevo contralor general de la República 2022-2026.
Tras su elección, Rodríguez ha querido guardar un silencio prudente, hizo una larga declaración a los medios tras ganar, pero ahora se quedará a la espera de su posesión.
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El pasado jueves 18 de agosto, cuando Carlos Hernán Rodríguez Becerra se juramentaba pasadas las 2:00 de la tarde ante el Congreso en pleno como el nuevo Contralor General de la República para el periodo 2022-2026, terminaba un excelente proceso de filigrana que se armó para que él fuera el triunfador.

El mismo se pensó y se ejecutó en poco más de un mes, incluso entre Colombia y el extranjero, en Florencia, Italia, más precisamente. Aunque se llegó decir que Rodríguez fue el plan C que se tuvo, realmente desde el comienzo era la carta principal.

Sin embargo, las cosas para Rodríguez no se dieron como se esperaba, aunque estuvo en la lista de los 20 candidatos que seleccionó el pasado Congreso de la República, en el filtro final, y pese a que fue el mejor calificado por la comisión accidental de senadores y representantes, no quedó seleccionado.

Suministrada / El Nuevo Día

 

Y ahí es en donde se empezó a armar un proceso en el que hubo jugadas judiciales, pero ante todo políticas que salieron desde el gobierno entrante de Gustavo Petro, como del poder que empezó a tener la coalición de gobierno en el Legislativo.

Lo primero que se logró fue tramitar dos tutelas, una en Antioquia y otra en Bogotá, con las que se tumbó al grupo de los diez del Congreso anterior para que el nuevo, el que se posesionó el 20 de julio pasado, la reintegrara teniendo en cuenta las condiciones de mérito y conocimiento, además de las de equidad de género.

Con el aval de los jueces, el balón pasó al campo político, en donde el presidente del Congreso, Roy Barreras, dispuso de una estrategia para que en cuestión de dos semanas se reintegrara la lista y abrir paso al abogado Carlos Hernán Rodríguez.

Hasta ese momento el que se aseguraba el ungido por el nuevo gobierno era Julio César Cárdenas, pero el 4 de agosto, con la sorpresa para muchos, Cárdenas se despidió de la competencia porque no alcanzó el puntaje para estar en la lista.

Quien sí lo logró y volvió a ser el mejor calificado fue Carlos Rodríguez, con 89.97 puntos, por encima de la que sería su principal competidora por dos semanas, la contralora delegada María Fernanda Rangel, a quien la calificaron los congresistas con 81.10.

Rangel para ese momento parecía ser la virtual ganadora para la elección que se daría dos semanas después, por cuanto acababa de recibir el respaldo de los partidos conservador, liberal y la U, tres de la coalición de gobierno, como también de Cambio Radical, que por ahora juega en las aguas de la independencia, pero con posibilidad de ir por la oposición.

 

La mano de Petro

Aunque desde la campaña presidencial y luego de su victoria el 19 de junio Gustavo Petro había dicho que no iba influir en la elección, cambió de decisión por muchas razones, una de ellas, tal vez la que más pesó, fue una cita que tuvo en medio de sus vacaciones en Florencia, Italia, cuando recibió un día a la alcaldesa mayor de Bogotá, Claudia López, una de sus nuevas socias políticas.

López le contó, en detalle, a Petro porque no debía ser contralora Rangel, y le informó que es hermana de Carlos Rangel, quien es la cabeza del consorcio CGR, que desde 2010 opera el contrato de los lixiviados en el relleno Doña Juana y que se ha incumplido afectando a la ciudad.

Petro de inmediato se identificó con el tema, porque en 2013, el entonces procurador Alejandro Ordóñez, lo destituyó por el manejo del nuevo contrato de las basuras para Bogotá, en donde él era el alcalde.

Y si bien Rangel aclaró que no estaba ligada a esa empresa y mucho menos al contrato, a Petro tampoco le gustó que la ahora candidata a reemplazar al saliente contralor Carlos Felipe Córdoba, no tuvo una mayor gestión para controlar que los recursos de la paz fueron bien manejados y evitar el escándalo del presunto desvío de miles de millones de pesos del fondo paz.

Fue entonces cuando Petro decidió empezar al tradicional guiño, lo hizo por Rodríguez, quien se identificaba mucho con su bancada del Pacto Histórico y otros partidos que le apoyaron en la elección, como en la coalición.

El plan fue que mientras Barreras en el Congreso lograba el cambio de la lista, desde el entrante gobierno se iban abriendo más caminos. El encargado fue Alfonso Prada, primero en su condición de miembro del empalme y luego como ministro del Interior.

Prada fue clave en la última semana para lograr alinear a los partidos para que cambiaran su respaldo a Rangel y se fueran con el candidato del gobierno, Carlos Hernán Rodríguez. El ministro estuvo reunido con el Pacto, los verdes, de manera permanente dialogó con los conservadores, claves para mover la balanza. Igualmente, la bancada de las víctimas le escuchó y cambió de postura. Los liberales, la U y los cristianos e independientes no dejaron de faltar.

El puente festivo de la Asunción de la Virgen fue clave para Rodríguez. Él, con el apoyo de Casa de Nariño, se puso a llamar uno a uno a los congresistas que fijo lo iban a respaldar, con los que habían empezado ya a mostrar cercanía, como los conservadores de Cámara y el Partido de la U. Incluso empezó a sumar, de a poco, los cuatro votos de los cristianos del Mira.

El lunes festivo, mientras que Rodríguez emocionado veía sus cuentas, María Fernanda Rangel empezaba a ver cómo los políticos que dos semanas atrás le dieron su aval se empezaron a bajar de su candidatura. En ese momento, la elección iba muy apretada, pero las llamadas de Palacio Presidencial y el trabajo del ministro Prada permitieron que el martes, al caer la noche, Rodríguez estuviera más cerca del triunfo.

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A Rodríguez no le quedó faltando reunión alguna con los partidos, incluso con el Centro Democrático, que anunció el miércoles, muy temprano, que votaría por él. Una decisión que sorprendió, por cuanto es el partido de oposición, pero que en este caso ve en Rodríguez al jefe del ente de control fiscal, el cual aseguró que lo manejará con independencia al gobierno Petro y sin hacer persecución a la oposición.

Los 260 votos de apoyo a Rodríguez están fundamentados en muchas razones. Una, que la coalición de gobierno le empezó a cumplir a los partidos y que el propio mandatario también atendió a sus requerimientos. Otro motivo es que a ningún partido le conviene estar enfrentado con el jefe de un ente de control, de ahí que de todas las colectividades sumó.

 

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