Aportes desde el Tolima al Plan Nacional de Desarrollo

Crédito: Archivo / EL NUEVO DÍA El Triángulo del Tolima merece especial atención por parte del actual Gobierno nacional.
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“Ibagué puede contar con una planta productora de úrea, pues cuenta con condiciones ideales de ubicación, adquisición de la materia prima y fácil acceso al agua”
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Entre nuestros elefantes blancos hay muchos que merecen mencionarse, pero, para muestra, los siguientes botones: el Coliseo Cubierto de Venadillo, el Centro de Acopio de Rovira, el Hogar del Adulto Mayor de Icononzo, Zanja Honda y el Distrito de Riego del Triángulo del Sur del Tolima. 

De estos elefantes, el de Zanja Honda es un caso especial. Hace parte de la carretera Rovira - San Antonio, tomando el desvío hacia Roncesvalles. Esta obra parece haberse proyectado y construido buscando más el peligro, antes que eludiéndolo. 

Su recorrido amerita unas cuantas rectificaciones, lo cual hace indispensable incluirla dentro de los planes de desarrollo de la Nación, con cargo al presupuesto de vías terciarias. Es, sin embargo, el Triángulo del Sur del Tolima la obra que más atención demanda por lo mucho que puede impactar la economía departamental. Lo invertido hasta ahora sobrepasa los 500 mil millones de pesos, y aún está a medio camino. 

Ni siquiera se le ha definido el tipo de siembras con que debe contar, ni la proporción que debe darse entre ellas. Tal vez la mejor alternativa sea la de sembrar soja y maíz no transgénico, lo cual podría acompañarse de una planta de procesamiento de aceite de soja, en reconocimiento a los pueblos panche y pijao de Coyaima y Natagaima, que tanto han contribuido al desarrollo tolimense y nacional. 

La línea férrea que ha llegado a La Dorada debe extenderse hasta Neiva. Esta obra facilitaría el transporte de grandes volúmenes de carga a bajo costo y ayudaría a salir del letargo que se observa en esta zona, tanto del lado del Tolima como del Huila. El mismo respaldo debe darse a la fábrica de papel conque sueñan los pobladores de Saldaña desde hace un buen tiempo. Igual apoyo merece el proyecto de unir el Ferrocarril de Occidente con el Ferrocarril Central del Magdalena, en el cual vienen pensando los caldenses. Este proyecto sería de gran beneficio para el norte del Tolima, incluido el municipio Honda. Su realización hace indispensable la construcción de un túnel en territorio tolimense. 

Su desarrollo requeriría de unos estudios geológicos, los cuales ya están elaborados. La financiación de esta obra debe correr por cuenta del gobierno nacional. Entre las obras previstas por el Departamento Nacional de Planeación está la carretera Ibagué, Alvarado, Piedras, Guateque, La Mesa, Bogotá, de apenas 160 kilómetros, cuyo recorrido podría hacerse en solo dos horas. 

El empeño en la construcción de esta obra debería comprometer a todos los ibaguereños. La línea férrea de Alvarado o Piedras a Ibagué generaría mayor cercanía al Aeropuerto Perales y permitiría recuperar los tendidos antiguos hasta Buenos Aires, lo cual sería de mucha utilidad para la exportación cementera y mejoraría el aprovechamiento de las Bodegas Navideñas Zona Franca, e incluso resultaría de gran beneficio para la comercialización del mangostino, deliciosa fruta en que es tan pródigo el municipio Mariquita.

La producción de oro de aluvión en Ataco es de gran importancia para esta región y aún para el departamento, pero ha sido muy poca la atención que se le presta por parte del Estado. Allí trabajan en el abandono más aberrante cerca de 600 mineros artesanales -barequeros-, los cuales han sido carnetizados por Cortolima, la Agencia Nacional Minera y la Alcaldía de Ataco, pero sin contar con el más mínimo apoyo de ninguna de estas entidades. 

Se desconoce el destino del oro que allí se produce, pues su antiguo comprador, el Banco de la República, ya no lo hace, lo cual hace, además, que se diluya el derecho de la región a la participación en las regalías correspondientes. Sería importante que, además de reglamentarse este tráfico y comercialización, Artesanías de Colombia contribuyera a su desarrollo artesanal, habida cuenta de que en la región también se encuentra buena producción de piedras semipreciosas. 

Esto se convertiría en una buena fuente de ingresos para una región que siempre ha estado sumida en la más lamentable postración económica. Anteriormente, el ICA adelantaba investigaciones relacionadas con el mejoramiento de la productividad de la semilla de algodón. Estas investigaciones ya no se realizan, sobre todo porque no hubo nunca el adecuado patrocinio de parte del Estado ni se procuraba estimular significativamente a los investigadores participantes, a los cuales solos se les premiaban sus hallazgos con diplomas, medallitas y nada más. 

Estos estudios deben seguirse adelantando, si se quiere lograr igual productividad a la alcanzada por otros países, pero para ello se necesita proveerlos de recursos suficientes y de estimular a los investigadores, individuales y grupales, con dinero contante y sonante. Es innegable el efecto que los resultados de estas investigaciones podrían generar en el renacer de nuestra industria de la confección, la cual contó con buenos ejemplos empresariales, como el de Bluyines Pepe, empresa apoyada por el SENA, la cual alcanzó una destacada calidad, reconocida en todo el país. 

Marca musical

Ibagué es tenida en el mundo entero como la Ciudad Musical de Colombia. A pesar de ello, cuenta con muy pocas instituciones que sirvan a la promoción de este reconocimiento y a la elevación artística de sus cultores. Casi que los únicos ejemplos que podrían mencionarse son los relacionados con el Conservatorio de Música del Tolima, la Orquesta sinfónica de la Universidad del Tolima, el bachillerato comercial que funciona en el viejo claustro de San Jorge y el conjunto de músicos que difunden música vernácula en la ciudad y que se agrupan en La Coral. 

Para corregir este estrecho panorama, un grupo de entusiastas ibaguereños elaboró un hermoso anteproyecto para dotar a la ciudad de un respetable escenario promocional de esta manifestación artística, al cual se le daría por nombre “Gran Escenario de la Música”. 

Este escenario contaría, además, con un museo musical que de cuenta de nuestra riqueza instrumental autóctona y que se levantaría en homenaje a Amina Melendro de Pulecio, Leonorcita Buenaventura de Valencia y Pedro J. Ramos. Esta obra daría albergue a 20 mil personas, contaría con espacios para parqueaderos, zonas de esparcimiento y actividad comercial, con los cuales se contribuiría a su financiamiento. 

Ibagué puede contar con una planta productora de úrea, pues cuenta con condiciones ideales de ubicación, adquisición de la materia prima y fácil acceso al agua. 

Esta planta serviría para reemplazar en buena medida la producción importada y controlar la especulación con los precios y ayudaría al propósito de reducir el precio de la producción agrícola, en la que es tan fértil nuestra región, y en general nuestro país. Al doctor Alfonso Palacio Rudas le debemos que Ibagué haya sido sede por muchos años de la Casa de la Moneda. Este ilustre hondano, preocupado siempre por el destino de su tierra natal, dio a conocer muchas iniciativas más, de cuyo contenido no hay acceso fácil que se conozca.

Conexión con el Orinoco


 

Valdría la pena investigar sobre el particular, pues, de seguro, muchas de sus propuestas pueden conservar aun hoy plena vigencia. Para terminar, quiero hacer una observación final: El señor Iván Duque Márquez dejó un proyecto carreteable para unir el Orinoco con el puerto de Buenaventura. 

Todo parece indicar que los grandes beneficiados con esta obra serían algunas transnacionales, importadores de equipos de transporte y consorcios de la construcción. Este cúmulo de intereses particulares hizo que se pasaran por alto múltiples problemas. Nuestro aporte dentro de estas propuestas orientadas a la elaboración del plan de desarrollo en que está comprometido el Gobierno nacional es el de sugerir la sustitución de este proyecto por una línea férrea de trocha ancha, con trenes de alta velocidad que trabajen en ambos sentidos. 

Esta obra resultaría de extraordinaria importancia nacional e internacional, pues facilitaría los procesos de importación y exportación, tanto para Colombia como para nuestro hermano pueblo venezolano, cuyo gobierno podría participar en su financiación, e incluso a nuestro mejoramiento portuario, ya que conseguiría con él un fácil y económico acceso al Océano Pacífico. Ojalá que las anteriores iniciativas tengan cabida en el nuevo plan de desarrollo. Ello sería de gran utilidad para nuestro departamento y sus hijos.

 

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JAIME LEGUIZAMÓN CAYCEDO ESPECIAL PARA EL NUEVO DÍA

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