En video: le lanzaron torta de crema a la Monna Lisa

Crédito: Toma de el usuario @MSergio_ en Twitter
El hombre se disfrazó con peluca, maquillaje, gorra y bufanda y se hizo pasar por un usuario de silla de ruedas para así obviar la barrera de seguridad y lanzarle una torta con crema a la obra de arte.
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Esto sucedió en la exhibición de la “Monna Lisa” del Museo del Louvre, en Francia

El hecho quedó registrado ante las cámaras de cientos de visitantes.

El hombre fue escoltado fuera del Museo del Louvre, en Francia, por el personal de seguridad; mientras gritaba consignas en favor del medio ambiente. 

“Piensen en la Tierra, deben pensar en la Tierra, hay gente que la quiere destruir, los artistas deben pensar en la Tierra”, dijo el hombre.

 

Otros incidentes 

El cuadro de Leonardo Da Vinci, que está valorado en un aproximado de $930 millones de dólares y mide 77 cm x 53 cm, está exhibido detrás de un vidrio a prueba de balas porque no es la primera vez que ha sido víctima de ataques.

En 1911, Vincenzo Peruggiase, artista y extrabajador del Louvre se la robó. Se vistió con un blusón como los que utilizaba el personal de mantenimiento, descolgó el cuadro y separó la tabla del marco, para ocultarlo bajo la ropa. La Monna Lisa no es una tela, sino una tabla de álamo. Peruggiase la ocultó por dos años y lo descubrieron cuando intentó venderla en Italia.

Durante la ausencia de la pieza, el Museo batió récords de visitantes, para ver el espacio vacío que había dejado. Una premonición de lo que vendría en el futuro, pues el cuadro es el más visitado del lugar, tanto así que no se puede apreciar. Los turistas y la barrera de seguridad exigen una distancia que dificulta la percepción de la delicada técnica de Da Vinci, que también se ha ido ocultando con el paso del tiempo.

La pintura regresó al Museo, después de una gira por Italia, en 1913. Peruggiase, que pagó un poco más de un año de cárcel, sostuvo que la había robado para devolverla a su país de origen, aunque otros especulan que fue para facilitar la elaboración y venta de imitaciones.

Luego, en 1956, un hombre le lanzó ácido sulfúrico y dañó el borde inferior. Ese mismo año, meses después, un artista boliviano le lanzó una piedra. De ahí que se implementara seguridad adicional.

En 1974, mientras se exponía en Tokio, una mujer en silla de ruedas roció pintura roja sobre los elementos de protección del cuadro y, en 2009, una turista le lanzó una taza de té.

 

Vanguardia / Redacción Web

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