Defensoría condena muerte de niño indígena

Crédito: Colprensa / EL NUEVO DÍA
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“Entre las afecciones identificadas habían parto prematuro, neumonía crónica, escabiosis contagiosa, deshidratación total, entre otras”, dice la alerta temprana de la Defensoría.
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El Defensor del Pueblo, Carlos Camargo, lamentó el fallecimiento del niño indígena de un año y nueve meses el pasado domingo en Bogotá, que hacía parte de la comunidad indígena Embera Chamí que está asentada en el Parque Nacional, desde hace varias semanas.

“La muerte del niño no tiene justificación alguna y por tal razón solicitó a las autoridades judiciales que se investigue muy rápidamente para esclarecer las posibles causas del fallecimiento del menor de edad y las responsabilidades correspondientes”, dijo el defensor del Pueblo.

De acuerdo con la Defensoría, en el Parque Nacional se hallan concentradas 480 familias, integradas por 390 niños y niñas menores de cinco años, 90 niños y niñas de seis a 11 años, 70 adolescentes de 12 a 17 años, 80 mujeres gestantes,  120 madres lactantes y 60 personas mayores de 60 años. Adicionalmente, se registran cuatro casos de rubéola y sarampión y 11 casos graves de enfermedades respiratorias.

Por esta razón la Defensoría exigió a las autoridades brindar atención integral a estas comunidades indígenas y que se defina la reubicación en un albergue temporal en condiciones dignas, con el fin de salvaguardar la salud y la vida de estos pueblos indígenas considerando las difíciles condiciones en las que permanecen.

También la Defensoría le pidió a las autoridades distritales hacer seguimiento a las gestiones adelantadas en la atención a la problemática que se presenta con la comunidad concentrada en el Parque Nacional en el marco de la política pública indígena distrital y a la secretaría de salud desarrollar urgentemente  una jornada de atención médica para los niños, niñas y adolescentes y población en condición de vulnerabilidad.

¿Qué pasó con el menor?

Según versión entregada por parte de la comunidad, este niño tenía un problema respiratorio debido a las pésimas condiciones en las que viven. Es decir, duermen sobre un pedazo de plástico que no los protege del inclemente frío bogotano y lo único que comen es producto de donaciones.

El menor falleció en un hospital cercano luego de ser llevado sin signos vitales.

La indignación es mayor para sus familiares y para los habitantes de esta comunidad que se encuentra en este lugar, pues el pasado 8 de noviembre, habían emitido una alerta temprana, sobre las condiciones en las que viven, y en especial sobre la grave situación en la que se encuentran los niños, y nadie hizo nada.

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Colprensa, Bogotá

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