Ibagué sin comedores comunitarios

Comedor comunitario  cerrado en el barrio El Oásis y piden arreglo en el alcantarillado
Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍA90 niños y 120 abuelos del barrio El Oasis se encuentran perjudicados por esta
situación.
Tras varios meses sin operar, población vulnerable exige que los comedores comunitarios vuelvan a abrir sus puertas.
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Cientos de personas vulnerables están afectadas desde marzo del presente año, a raíz del cierre de los comedores comunitarios en la ciudad, lugar a los cuales asistían, sin falta, niños, niñas y adolescentes, así como personas de la tercera edad.

Estos puntos, que en su momento recibían a las personas para brindarles un plato de comida balanceado y saludable, solo muestran vestigios de lo que en su momento fueron, es decir, espacios incluyentes donde se fomentaba el compañerismo y la sana convivencia. 

 

Casa del Lotero

 

El preocupante panorama lo encarna lo que en su momento fue La Casa del Lotero, un comedor comunitario que recibía a vendedores de lotería, quienes en su mayoría pertenecían a una población de avanzada edad, y que por razones derivadas de su oficio, en muchas ocasiones no lograban recolectar lo suficiente como para llegar a pagarse un almuerzo.

“La verdad, nosotros vivimos de un sustento, basado en lo que a diario logramos vender, por lo que a veces almorzamos y otras veces no. Prácticamente nos hace falta la comidita del lugar, que en ocasiones se convierte en una salvación para nosotros”, comenta Ramírez, un lotero que a diario transita las calles del centro de la ciudad. 

Este proyecto fue el resultado de una apuesta por parte de la Lotería del Tolima, nunca antes vista en el país, en el que se buscaba retribuir con un plato de comida a quienes con su labor conseguían transferir recursos para la salud del Departamento. Este sitio, que fue inaugurado en julio del año pasado, estaba ubicado en la calle 15 con avenida Guabinal, donde hoy solo es posible observar una habitación vacía, consumida por el polvo y las telarañas.

Ramírez, al igual que otra decena de vendedores de chance, no tiene más alternativa que recurrir al tinto servido en un vaso de plástico para ‘matar el hambre’, en aquellos días donde las ventas escasean y las obligaciones abundan. 

Sin embargo, las circunstancias actuales no le quitan la gratitud que sintió por los trabajadores de la Casa del Lotero, pues comenta que en todo momento fue tratado con el debido respeto, sin que se le negase, bajo ninguna circunstancia, un plato de comida.

Este espacio era parte, al igual que muchos otros comedores comunitarios, del programa de la Alcaldía Municipal, denominado “Nutriendo a Ibagué”. Esta iniciativa tenía una cobertura de 3.741 niños y adolescentes, 2.625 adultos mayores y 170 mujeres vulnerables, según información suministrada el año pasado. 

Cabe resaltar que, si bien la Lotería del Tolima fue quien logró gestionar todo el proyecto, esta se encontraba restringida legalmente para invertir recursos públicos, por lo que para sacarlo adelante, tuvo que recurrir a la ayuda de instituciones públicas y privadas.

 

El Triunfo 

 

Otro de los puntos que se ha visto gravemente afectado por el cierre generalizado de los comedores comunitarios, fue aquel que está ubicado en el barrio El Triunfo, en la comuna Seis.

Este lugar se había convertido en un sitio de ayuda importante para la comunidad, pues a él llegaban aproximadamente 90 niños y niñas, provenientes de familias vulnerables de distintos barrios a la redonda.

Una de las personas encargadas de manipular los alimentos del comedor, cuya identidad reservaremos, comenta que constantemente las madres de los menores le preguntan cuándo se abrirán las puertas. Cuestionamiento al cual no sabe dar respuesta, pues las autoridades no han sido lo suficientemente claras con las fechas.

El barrio El Triunfo, al igual que muchos otros en la ciudad, es uno de los sectores que logró llegar a un acuerdo con la Alcaldía Municipal para legalizar los predios que previamente habían invadido. Sin embargo, pese a que aquello sucedió hace ya varios años, algunos de sus habitantes siguen necesitando el apoyo de iniciativas como la del comedor comunitario.

 

El Oasis

 

Caso parecido sucede en el barrio El Oasis, donde paralelamente funcionaban dos comedores comunitarios, uno destinado a niños y niñas, y otro orientado a adultos mayores.

La líder de la junta de acción comunal del barrio comentó que, tras haber hecho indagaciones, se les había prometido que ambos lugares estarían operando de nuevo, a partir de julio. No obstante, por problemas con los oferentes, el proceso de licitación se habría dilatado más de lo esperado.

El llamado de la comunidad pasa por habilitar lo más pronto posible estos puntos, para garantizar el acceso a una comida. “Queremos que nos vuelvan a poner el comedor comunitario, porque todos nosotros necesitamos. Es por eso que le preguntó al alcalde ¿qué piensa hacer con los que estamos aguantando hambre?”, afirmó una de las afectadas.

 

Comedores sí, pero no así

 

Además del llamado de la comunidad para que se habilite el funcionamiento de estos centros, no fueron pocas las quejas que se presentaron en torno a la calidad y el estado de la infraestructura en las que se presta este servicio a la comunidad.

Pisos percudidos, techos deteriorados y baños en pésimo estado, fueron las condiciones en las que encontramos el comedor comunitario en el barrio El Oasis, el cual, según la presidenta de la junta de acción comunal, no cumple algunos requisitos para operar.

Por su parte, en el barrio El Triunfo, encontramos que la fachada posterior del comedor comunitario de los niños, se halla en un estado paupérrimo, en relación con lo que debiese ser un punto destinado para el compartimiento de menores. Paredes agrietadas y con moho, son otros factores que agravan la situación.

El comedor comunitario ayudaba a 100 loteros que trabajan en el centro de Ibagué.

Hélmer Parra  / EL NUEVO DÍA

 

¿Qué sucedió?

 

Según versiones conocidas por parte de La Administración Municipal, luego de que se terminase el contrato de prestación de servicios profesionales para el fortalecimiento del programa de comedores comunitarios “Nutriendo a Ibagué”, se abriría un nuevo proceso de licitación pública para darle continuidad al servicio del cual disfrutaban algunos Ibaguereños.

“Estamos recorriendo los comedores comunitarios para informar sobre el cierre temporal del servicio y anunciar que, por directriz de nuestro alcalde Andrés Hurtado, volveremos más fuertes gracias a este nuevo proceso contractual que está en etapa de revisión ante la oficina de contratación”, sostuvo Francy Liliana Salazar, quien por ese entonces era la secretaria de Desarrollo Social Comunitario.

En conversación con los loteros de la ciudad, estos confirman que en el comedor comunitario hicieron presencia funcionarios, con el objetivo de avisarles que habría un cese en la prestación del servicio, por un tiempo aproximado de una semana. Sin embargo, según algunas versiones, en lugar de explicar que esto se debería a la terminación del contrato, optaron por afirmar que era a causa de las vacaciones de la cocinera.

Sin embargo, unos meses después, Salazar renunció justo después de que se aplazara la adjudicación de un contrato que pretendía dar continuidad a la iniciativa de los comedores comunitarios, ello debido a supuestas irregularidades, pues el oferente ‘Fundación IMIX’ tendría una inhabilitación de aproximadamente dos años para celebrar contratos con entidades públicas.

Según fuentes consultadas por ‘El Cronista’, Salazar habría recibido la orden de adjudicar el contrato, cosa a la cual se negó. De allí que poco tiempo después, se presentara su carta de renuncia ante el alcalde Hurtado.

El Nuevo Día intentó comunicarse en reiteradas ocasiones con funcionarios de la Secretaría de Desarrollo Social Comunitario de Ibagué, la cual es la encargada de sacar adelante este proyecto, para preguntarle sobre la demora en la adjudicación del contrato, los cuestionamientos al oferente Fundación IMIX, entre otros interrogantes. Sin embargo, no fue posible obtener respuesta por parte de la entidad.

 

Juan C.

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