Asombroso: video de clan de monos que reina cerca del aeropuerto en la Florida

Crédito: EFE / El Nuevo Día
Una tropa de 40 monos verdes se ha apoderado de un estacionamiento de Dania Beach, en el sur de Florida.
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En su día a día se desplazan entre árboles, posan con alboroto sobre los autos y aceptan con descaro el tributo de alimentos que les traen habitantes locales y curiosos.

Son celebridades locales

Son los primates más consentidos del estado de Florida, tan riguroso en la eliminación o captura de especies no nativas o invasoras.

Lo que más les gusta es la fruta fresca, especialmente las bananas y los mangos que les da la gente, aunque comen también lagartijas, insectos, hojas y ciertos capullos de flores de los manglares, dice hoy Deborah “Missy” Williams, profesora de Ciencias de la Universidad Lynn, quien lleva estudiando desde 2013 a esta colonia única de monos vervet (Chlorocebus pygerythrus).

¿Quiénes son?

Uno de los cuatro grupos de simios, el que ha estudiado más a fondo Williams, habita un manglar de 6,5 hectáreas contiguo a uno de los aparcamientos del aeropuerto. Está cercado y solo se accede a él a través de una cancela con candado.

Este grupo lo conforman 16 monos y “todos ellos tienen sus nombres, a veces adecuados a su personalidad”, dice la profesora y fundadora de la organización The Dania Beach Vervet Project, que persigue la preservación de esta “colonia única” de monos considerada por las autoridades “invasiva”.

“Nuestra hembra de más edad, ‘Cupcake’, en su juventud era dulce y fuerte y sigue siendo muy dulce, pero ha perdido peso con los años”, explica Williams entre la maleza y charcas del manglar mientras la llama.

Cuenta que “Cupcake” perdió a sus dos últimos bebés a la semana de su nacimiento y cargó a uno de ellos durante días como si estuviera vivo. “Fue desgarrador”, recuerda.

Luego está “Spike”, el nuevo macho alfa, con sus gritos, lenguaje corporal y acoso a “Mikey”, al que ha destronado. Spike se ha convertido en el nuevo “cabecilla” del clan.

“Es como ver a un grupo de niños interactuar en un patio de recreo del colegio”, dice William entre mangles, completamente embarradas las botas altas de pesca tras andar entre charcas pantanosas y raíces.

¿Cómo llegaron allí?

Desde finales de la década de 1940, después de que una docena de monos verdes traídos de África escapara de una granja para chimpancés ya clausurada, estos pequeños monos de rostro negro y pelaje gris han vagado libres por una zona de manglares en las inmediaciones del aeropuerto de Fort Lauderdale, al norte de Miami.

Hoy, unos 40 simios descendientes de aquellos escapados del criadero Dania Chimp Farm pueblan en cuatro grupos una zona de 600 hectáreas donde se han adaptado como si fuese el hábitat original africano.

No son una especie de invasora 

La científica considera injusto tachar de “invasiva”, como hace la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC), a esta colonia de monos.

“Esos monos no son ‘invasivos’, son no nativos. La diferencia entre los dos términos es que las especies invasoras se propagan y crecen agresivamente causando daños ecológicos y representan una amenaza para la economía y los seres humanos”, distingue.

Una circunstancia que no se produce en estos bosques aledaños al Aeropuerto Internacional de Fort Lauderdale-Hollywood. “Esta población de monos no está creciendo. Ha habido cero informes de agresiones a humanos o daños a la propiedad”, defiende Williams.

Williams confía en lograr el reconocimiento oficial que garantice la supervivencia de esta colonia de monos salvajes en libertad. Mientras, el clan del estacionamiento mastica feliz su ración de comida indiferente al atronador paso de los aviones que despegan.

 

Vanguardia

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