Los jóvenes pueden inclinar la balanza


Este año y medio ha sido muy difícil para muchas personas, pues aun cuando todos estábamos en la misma tormenta, habitábamos diferentes embarcaciones para sobrevivir, unas mejor dotadas que otras. La pandemia hizo visibles con mayor fuerza las grandes brechas que caracterizan nuestra realidad nacional. Tal vez por eso, a comienzos de año nuevamente empezó a crecer una indignación colectiva que superó el temor al contagio y las calles se llenaron de manifestantes, la gran mayoría jóvenes, que paralizaron al país. Si dejamos de lado los desafortunados actos de vandalismo de unos pocos, estas manifestaciones estuvieron acompañadas por demandas que hicieron evidentes su indignación y desazón por un futuro poco esperanzador.
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Estas marchas recurrentes llevaron a que el gobierno nacional, junto con varios gobernadores y alcaldes, tuvieran que abrir espacios para escuchar sus reclamos y demandas. Se organizó incluso una “conversación nacional” que fue impulsada desde la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) con el respaldo técnico del Centro Nacional de Consultoría, y que logró movilizar a cerca de 11.500 estudiantes universitarios de varias regiones. Sus propuestas se organizaron y entregaron a las instancias de gobierno correspondientes.

Esta amplia participación juvenil indica un deseo por ser tenidos en cuenta en aquellas decisiones que afectarán su futuro. El desempleo juvenil, por ejemplo, es del 35% y cerca del 40% en Ibagué para el caso de las mujeres. Un alto porcentaje de estos jóvenes, irónicamente, tiene un título profesional, pero conseguir el primer trabajo se ha vuelto un reto difícil de lograr, principalmente por una condición absurda: tener experiencia. ¿Cómo pueden tenerla si hasta ahora se están graduando? 

Estamos ad-portas de las elecciones de representantes ante los Consejos municipales de Juventud. Estos son mecanismos autónomos de participación y concertación, vigilancia y control de la gestión pública, conformados por jóvenes de 14 a 28 años, de acuerdo con la Ley 1885 de 2018. Las inscripciones se cerraron el 5 de septiembre y las elecciones se realizarán el 5 de diciembre. Se inscribieron un poco más de siete mil listas y cerca de 40.000 jóvenes aspiran a ser parte de estos consejos. Estos números indican su deseo por participar en la construcción de un mejor país. 

Los jóvenes no son el futuro del país, son su presente y, por esa razón, gran parte del futuro está en sus manos. Por eso participar en estas votaciones, así como en las próximas elecciones presidenciales, es tan importante. En Colombia, los jóvenes entre los 20 y los 24 años suman 4 millones, una cifra que puede ser determinante para la escogencia del futuro mandatario, hombre o mujer, de los colombianos. 

Si los jóvenes salen masivamente a votar para las elecciones de los consejos municipales de juventud, el mensaje para los aspirantes a la presidencia será contundente: son una población que debe ser escuchada. De ustedes depende.

 

ALFONSO REYES ALVARADO

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