Elecciones 2014

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Las elecciones son un proceso divertido. Tengo amigas que fueron nombradas como jurados de votación y lloraron cual magdalenas contando tanto voto del Centro Democrático. También contaron una enorme cantidad de votos de gente que no conocían. A eso le llamo una campaña brillante, puesto que hay que ser completamente brillante para no hacer nada por el Departamento, ser un total desconocido y llevarse 270 mil votos de la región. La gente está entendiendo que para el Departamento es exactamente lo mismo un paraco que un guerrillo, un rojo que un azul, un naranjita que un verde. Si antes nos esforzábamos por votar por el menos malo, ahora votamos por los más malos para equilibrar la oposición. El lunes, cuando leí la composición del Congreso, pensé que me había confundido y que estaba mirando una circular de la Interpol.

Hay que ver el lado positivo de las cosas, no todo es negro: para la muestra miren los senadores de las negritudes, que hasta blancos salieron. Durante las elecciones los índices de violencia disminuyeron, pues todos los candidatos criminales se volvieron tiernos, sensibles, escucharon atentamente a la comunidad, besaron niños, fueron un dechado de virtudes. También es bueno ver las humildes iniciativas populares para financiar las campañas de los candidatos que con tanto esfuerzo hacen rifas y bazares. Ahí van practicando para rifar la salud, las comunicaciones, la educación, los recursos, entre otros.

Lo que sigue está como para alquilar balcón y hay que reconocer que las jugadas del Centro Democrático son totalmente magistrales. Uribe fue capaz de poner a Santos tres contrincantes: Óscar Iván Zuluaga, Martha Lucía Ramírez y Enrique Peñalosa. Los votos de Uribe son de él y completamente endosables; vaya uno a saber si los votos de La U y de otros escampaderos son igualmente endosables. Por otro lado, él solito puso siete senadoras, una cuota femenina interesante si se toma en cuenta que en el censo electoral la proporción femenina habilitada para votar supera la masculina en más de un millón de mujeres. No en balde puso candidata femenina en el Partido Conservador y están buscando vicepresidenta para Peñalosa, como respuesta a la falo céntrica propuesta santista cuyo único argumento parece ser el proceso de paz y la mermelada. Por si fuera poco en estos momentos no me queda duda de que el mismo Uribe esté detrás del voto en blanco, para desviar el voto castigo en su contra.

Seguramente Uribe también está detrás de las investigaciones a los militares, de los escándalos de corrupción, del habanero espionaje, del correo presidencial violado y otras perlas que iremos descubriendo en esta maravillosa película que apenas comienza. Donde ahora resulte que hasta el proceso de paz tiene montajes uribistas, me quito el sombrero, voto por su bisabuelo, le mando a hacer un escapulario. La vida da extrañas vueltas. El proceso de paz con las FARC que inició con Pastrana, podría volver a sus manos.

RICARDO CADAVID

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