La esperanza para el 2015

Al comenzar el año 2015, después de más de medio siglo de conflicto armado en Colombia, la esperanza mayor que nos asiste a todos los colombianos es la de poder ver materializados, de una vez por todas, los acuerdos de paz.

Dos años largos de negociaciones, creemos que son ya suficientes para que por fin venga el acuerdo definitivo. El muro de Berlín cayó hace 25 años y el último reducto comunista afincado en Cuba, ya comenzó a desboronarse y ha anunciado su acuerdo con los Estados Unidos, país contra el cual luchaba y basaba toda su causa. A Venezuela ni nos referimos, pues su fracaso estruendoso, hace pensar más en una locura furiosa que en cualquier otra cosa.

Todas las condiciones están dadas y la coyuntura señala una oportunidad inmejorable para sellar una paz y para que la guerrilla se incorpore a un proceso democrático en medio de un escenario ideológico consecuente con la realidad del país y del mundo.

Es la oportunidad para que los alzados en armas se despojen de las acciones delictivas que los han caracterizado en las últimas décadas, cuando resolvieron acudir a procedimientos criminales como el terrorismo, el secuestro, el narcotráfico y la violación del derecho internacional humanitario y pasen a un escenario civilizado y altruista.

Pero lo más importante, es que el liderazgo impere de una vez por todas en ambas partes, para que surjan los escenarios ideales y se fomente la credibilidad en una paz negociada. Ya las consultas a la opinión señalan la favorabilidad hacia los procesos puestos en práctica en el escenario de La Habana.

Si no llegan a percibirse resultados rápidos, ese nivel de confianza se va a ver seriamente afectado y la presión popular hará que la oportunidad fracase, tal como ya se experimentó cuando el gobierno de Andrés Pastrana veía el final de su mandato, sin que se quisieran propiciar esos acuerdos a los cuales tanta fe se les había puesto.

Al proceso hay que colocarle pragmatismo, lógica, coherencia y sindéresis.

Si se espera a que una nueva campaña asome en el escenario electoral, tengan la seguridad que el proceso tendrá los días contados, pues la opinión, completamente fatigada, estará encaminada a una opción distinta ante la carencia de resultados.

Como decía el héroe de la independencia, José Acevedo y Gómez, el tribuno del pueblo, “Si dejáis pasar esta ocasión única y feliz, seréis tratados como insurgentes”.

Un feliz año para todos los lectores de esta columna.

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