¿Por qué se tienen que meter en la cama?

De entrada sé que esta columna no les va a gustar a muchos. Si hay un tema sobre el que es difícil escribir, es sobre todo aquello que de alguna manera puede tocar las creencias. Y este tema sí que lo hace. Pero es imposible no pronunciarse sobre el matrimonio homosexual, cuyo destino quedará definido este martes en el Congreso.

De entrada sé que esta columna no les va a gustar a muchos. Si hay un tema sobre el que es difícil escribir, es sobre todo aquello que de alguna manera puede tocar las creencias. Y este tema sí que lo hace. Pero es imposible no pronunciarse sobre el matrimonio homosexual, cuyo destino quedará definido este martes en el Congreso. 

Colombia es un Estado laico. ¿Qué quiere decir eso? Que es un Estado independiente de cualquier confesión religiosa. En otras palabras, que en este Estado todos pueden creer en lo que quieran o no creer, pero igual las instituciones tienen la obligación de protegerlos a todos en condiciones de igualdad.

Cristianos, católicos, musulmanes, negros, blancos, chiquitos y feítos, todos tienen los mismos derechos. No hay ciudadanos que merezcan más protección que otros. Y dentro de esos “todos” están también los homosexuales, les guste a los otros o no. Así les parezcan “anormales”. 

Así que si una pareja de personas del mismo sexo está unida en el amor, el respeto y un plan de vida juntos, ¿por qué el Estado les niega la posibilidad de casarse? ¡Que porque no pueden procrear y el fin del matrimonio es la procreación!, gritan los opositores. Si esto fuera así, quienes no pueden concebir tampoco podrían casarse. ¡Que porque la familia está constituida por un hombre y una mujer! Si así fuera, no serían familia una madre soltera y su hijo.

El único argumento que queda es decir que estas uniones son “inmorales”, “escandalosas” o como quieran llamarlas. Pero lamento decirles que este no es un argumento que quepa dentro de un Estado laico. Son argumentos que caben dentro del concepto de moral. Pero este concepto pertenece a las convicciones de cada uno. Es algo interno, lo que es inmoral para uno, puedo no serlo para otro. Y ni qué decir de quienes opinan que se violan los “principios cristianos”, pues estas son creencias vinculadas a una religión.

No es posible que un Estado regule con quién se duerme ¿Cuál es el temor frente al matrimonio gay? Es que no es obligatorio. No será el fin de la familia heterosexual ni se extinguirá la especie. Solo permitirá que quienes se aman y respetan puedan estar unidos en un vínculo que el Estado tiene la obligación de proteger.

DIANA GIRALDO

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