Trauma craneano y riesgo de Alzheimer

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Una prueba más que asocia los traumas en la cabeza con la enfermedad de Alzheimer más tarde en la vida se ha divulgado en un nuevo estudio. El estudio, publicado en la revista Neurología el 26 de diciembre de 2013, fue efectuado por un equipo liderado por el Dr. Michelle M. Mielke, PhD, de la Clinica Mayo, Rochester, Minnesota. “En nuestro estudio encontramos que entre los adultos mayores con deterioro cognitivo leve, quienes declararon haber tenido un traumatismo craneal en el trascurso de la vida, eran más propensos a mostrar cambios cerebrales sugestivos de la enfermedad de Alzheimer; por el contrario, no encontramos ninguna asociación semejante en los individuos cognitivamente normales”, explicó el Dr. Mielke.

“Nuestros resultados -añadió- tienen el mérito de sustentar la hipótesis del relacionamiento entre un traumatismo craneoencefálico, del nivel de concusión y la patología cerebral de la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, el hecho de que no se encontró una relación en individuos cognitivamente normales sugiere que cualquier asociación entre el trauma en la cabeza y amiloide es compleja”.

La característica principal de la enfermedad de Alzheimer son los depósitos de una sustancia denominada amiloide en las células cerebrales, lo que paulatinamente cusa su muerte. Investigaciones han demostrado a la autopsia, que personas que mueren de un traumatismo agudo, incluyendo jóvenes y aun niños, presentan amiloide en sus cerebros hasta en 30 por ciento. También se ha observado que los niveles de amiloide en el líquido cefalorraquídeo son más altos inmediatamente después de la lesión cerebral traumática severa. “Varios estudios epidemiológicos anteriores han mostrado la asociación de trauma en la cabeza y el Alzheimer”, señaló el Dr. Mielke.

El estudio incluyó a 448 personas, cognitivamente normales, y 141 personas con deterioro cognitivo leve, todos entre 70 y 89 años; los participantes fueron estudiados en su cerebro mediante imágenes de positrones y resonancia magnética; se les preguntó por traumatismo craneal con pérdida de conciencia o memoria en etapas anteriores al momento del estudio. Los resultados mostraron que el 17 por ciento de los individuos cognitivamente normales y un 18 por ciento de las personas con deterioro cognitivo leve informaron de un traumatismo craneal anterior. Sin embargo, en el grupo de deterioro cognitivo, los niveles de amiloide fueron mayores entre quienes informaron haber tenido trauma en la cabeza. Si bien la diferencia entre quienes mostraron niveles cognitivos normales y los que presentaban deterioro cognitivo no parece muy amplia, los investigadores ofrecen explicaciones sobre por qué los resultados no difirieron ampliamente entre los grupos normales y los de deterioro cognitivo. La explicación es que los depósitos de amiloide se dan después de un tiempo, cuando el sistema nervioso ha perdido mielina, una sustancia que envuelve los nervios; así, entonces, empiezan a aparecer los depósitos de amiloide en las células del cerebro, las neuronas. Además, unas personas tienen mayor capacidad para reparar apéndices de las neuronas, los axones, que otras, y por esto en este último grupo se presenta el deterioro cognitivo asociado a los traumatismos en la cabeza durante la vida.

PABLO ISAZA M.D.

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