La hidroterapia en el Tolima en el siglo XIX

12 Nov 2017 - 3:01am

La hidroterapia en el Tolima en el siglo XIX

Publicada por
PABLO ISAZA, M.D.
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Algo de historia de la medicina en nuestro departamento en el Siglo XIX. La hidroterapia es el tratamiento de enfermedades y dolencias mediante el agua. En el Siglo XIX la hidroterapia fue utilizada en los trastornos mentales además de otros padecimientos. Según fuera la enfermedad mental, para la época clasificadas entre ellas, la hipocondría o el mal humor, la histeria, la “enajenación mental” o manía, la melancolía, la epilepsia, la “clorosis”, la “endeblez”, la parálisis, la perdida de sueño, variaban los regímenes de utilización de baños a diferentes temperaturas, compresas, fricciones, etc. Profilácticamente se usaba “en las personas cuyas ocupaciones profesionales o cuyas exigencias los hacen vivir continuamente con fatiga intelectual o física, como los hombres de negocios, los estudiantes en exámenes, las mujeres de mundo en vigilia prolongada, los enfermos convalecientes y las mujeres menopáusicas”.

En la Nueva Granada en 1851, D.T.M. Vilanova, bachiller en Filosofía, licenciado y doctor en Medicina, publica una obra, denominada ‘La Hidroterapia o cura por medio del agua, puesto al alcance del pueblo’, en la que se recomienda la hidroterapia preferentemente al aire libre. Se prescribe que tanto para uso interno como para el externo la mejor agua es la de manantial. La mayor cantidad de agua que debe beberse es de 30 vasos por día y la inferior, de cinco a seis. Las aplicaciones de la hidroterapia eran las siguientes: sudor en seco; sudor en sabana húmeda; vendajes mojados; baño entero; medio baño; fricciones sobre la sabana mojada; baño de asiento; baños de ducha; lavativas en infecciones; baño de cabeza; baños de pies y de piernas; abluciones, afusiones, aspersiones, lociones y fricciones, e inmersión.

En Honda ejercía la hidroterapia el señor Ángel M. de Losada, promocionando sus servicios en el periódico La Serpiente. En 1899 en la edición de 14 de octubre, serie 1ª No 5, el señor Losada acredita su “experiencia de ocho años de práctica en este sistema, obteniendo siempre los resultados más satisfactorios como lo atestiguan los muchos certificados que han salido por la prensa. No hace uso de drogas y cura verdaderamente”.

Los ríos Luisa, en Guamo, y Coello gozaban de gran prestigio en la curación de enfermedades. Acudían gentes de otros departamentos a curarse de un sinnúmero de dolencias. Del río Luisa se decía que actuaba en “problemas, reumáticos, paralíticos, hidrópicos, y enfermos de la piel con sarna tiña herpes, etc. “Es indudable que en el transcurso de un año, la mayor parte de los enfermos han sido restablecidos en muy poco tiempo por los beneficios del clima de Guamo y los baños en el río Luisa”.

Entre tanto, al río Coello también se le atribuían propiedades medicinales. Se decía que “ancianos octogenarios conservados con la mirada y la gallardía del joven; aún más, descender a la tumba individuos de más de ciento treinta años”.

La recomendación sería que todos deberíamos ir a los ríos Luisa y Coello a bañarnos, si es que aún tienen aguas por el cambio climático.

Este artículo obedece a la opinión del columnista. El Nuevo Día no responde por los puntos de vista que allí se expresen.