Maricas o no, nuestros hijos son…

Por casualidad escuchaba ayer la canción “El nacimiento de Ramiro” que Rubén Blades incluyó en su primera ópera salsa original llamada Maestra Vida; y me fue imposible desligarla de la discusión sobre la educación sexual que desde el fin de semana anterior, se ha adueñado de los espacios de información y opinión en todos los renglones de la vida local, regional y nacional.

Este asunto, aunque complejo para algunos, pero importante para todos, ha sacado a flote las posturas más inverosímiles que cualquier sociedad del siglo XXI pueda imaginarse.

Para aquellos que no han tenido el placer de escuchar narrativa literaria latinoamericana convertida en salsa, en El nacimiento de Ramiro, Blades retrata el torbellino emocional de un papá primerizo, y describe la delgada línea que hay entre el deseo de un mundo perfecto para ese ser acabado de nacer y la realidad del mundo que los papás ya conocemos.

Como cualquier papá, yo al igual que Blades me he preguntado “Y cuando mi hijo crezca qué será, qué será?.. Será a caso un pelotero (futbolista para nosotros), o a lo mejor sale un genio en matemáticas, un inventor; un gran sonero, y cuidado que hasta doctor”.

Y líneas seguidas, Blades nos describe como sociedad; nos enfrenta a ese pensamiento arcaico y diminuto hacia la diferencia cantando como solo él lo hace, “Eso sí Señor, lo pido en tu nombre… Que no me salga marica, que no me salga ladrón”.

Que radiografía tan perfecta de nuestra sociedad. Que fotocopia de nuestro pensamiento machista-católico-provinciano.

Y entonces, en función de esta canción, y viendo a mis dos hijos hombres (género) me pregunté:

¿Y si me salen “maricas” qué?

¿Los dejaré de amar?

¿Su gusto sexual será lo que determine sus valores, su inteligencia y su calidad humana?

¿Únicamente los heterosexuales merecen triunfar?

¿Ser homosexual es un delito de tal magnitud que hace que la sociedad marche en su contra?

Las respuestas serán obvias para algunos y no tanto para otros. Pero lo que no debemos permitirnos como sociedad, es que nos enfrasquemos en una discusión tan sin sentido y en cambio, dejemos de lados el análisis y discusión de los verdaderos problemas, retrasos y arbitrariedades que sufrimos a diario en nuestro país.

Nota al pie: La canción “El Nacimiento de Ramiro” fue producida en 1980, y para que nos demos cuenta de que la sociedad sí ha evolucionado, en versiones cantadas en vivo recientemente, Rubén dice “Eso sí Señor, lo pido en tu nombre… Que no me salga indeciso, que no me salga ladrón”.

¿Será necesario entonces estigmatizar ahora a los indecisos?

Iván Malaver

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