La mala educación

No voy a comentar “La mala educación”, película dirigida por Almodóvar con temática LGBT, ni a la falta de modales de muchas personas.

No, mi tema es la deplorable calidad de Educación Media que ofrecen los colegios en Colombia, evidenciada en los pésimos resultados de los bachilleres en pruebas nacionales e internacionales. Esto motivó a un grupo de reconocidos pedagogos e instituciones sociales y educativas, liderados por Julián de Zubiría, director del Instituto Merani, donde estudian niños con capacidades excepcionales para sobresalir en cualquier inteligencia múltiple, es decir, superdotados, a proponer que durante el I Congreso Iberoamericano y IV Congreso Nacional por una Educación de Calidad, a realizarse en octubre en Cartagena, se firme un acuerdo para mejorar la calidad educativa en nuestro país.

La situación es alarmante porque aunque llegamos a una buena cobertura territorial, en el “Examen de Estado de Educación Media, “ICFES Saber 11”, la mitad de estudiantes obtienen un promedio 46 puntos sobre 100, un resultado demasiado bajo. Y el “Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes”, arroja un 78 por ciento de bachilleres que no pasaron del nivel primario de lectura. Lo cual indica que no llegaron a nivel 2, categoría que lleva al alumno a comprender textos reconociendo su tema principal y los complementarios, conocimientos que llevan a poder argumentar, deducir, hacer resúmenes, síntesis, cuadros sinópticos y mapas conceptuales de lo leído.

Según Merani, hay varios factores que influyen en la mala calidad educativa, entre otros, facultades de educación y normales que no forman buenos educadores; falta de proyectos educativos construidos colectivamente entre comunidad académica y padres de familia; pocos rectores formados como verdaderos líderes pedagógicos; escasos colegios que trabajen en equipo y que prioricen asignaturas; no existen sistemas evaluativos que midan desempeño de los planes y programas de estudios oficiales, ni de docentes y estudiantes; tampoco hay entidades con intercambios deportivos y académicos, ni estímulos para los mejores docentes y estudiantes.

Por experiencia propia cuando fui catedrática universitaria, la mayoría de alumnos llegan vírgenes en lo referente a español, pues tienen comprensión cero de lectura y no saben cómo redactar un párrafo de manera ilativa, entendible, con correcta puntuación y precisa acentuación de palabras. Igual, no saben qué es artículo, preposición, sustantivo, adjetivo, adverbio, conjunción, etc., mucho menos, conjugar tiempos y modos verbales. Entonces, está comprobado que pasan por escuelas y colegios sin romperlos ni mancharlos, es decir, con sus neuronas inmaculadas de saberes académicos. Entonces, a bajarnos de la nube que nuestro bachillerato es el mejor del mundo. Por el contrario, tiene graves falencias no acordes con la actual pedagogía conceptual que enseña a usar el conocimiento aprendiendo a leer, investigar, concluir, proponer, argumentar, preguntar y hasta conquistar y enamorar, si al estudiante le apetece.

Credito
AMPARO MARGARITA MORALES FERIA

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