Confidenciales políticos

Crece el escepticismo y la desconfianza del Congreso de la República hacia los diálogos de paz de La Habana. Por lo visto, el presidente Juan Manuel Santos comenzó a quedarse solo, apenas con unos cuantos mosqueteros que le acompañan día y noche en su obsesionado delirio de firmar un acuerdo de paz.

Desde el inicio de su segundo mandato Santos no cesa de repetir que la paz “ya está cerca”, pero basta oírle afirmaciones de ese tenor para que enseguida las Farc le pongan un bombazo o embosquen tropas del Ejército o de la Policía y así su política de pacificación se va al carajo. Por eso es que destacados columnistas de la prensa sostienen que las principales opositoras del proceso de paz son las mismas Farc.

El nuevo capítulo de esta tragicomedia nacional lo constituye ahora la séptima papeleta, referendo o refrendación de los Acuerdos de Paz de la Habana que piensa proponer el Gobierno mediante acto legislativo. La denuncia la hizo esta semana el senador Armando Benedetti quien ya dejó de ser Santista Triple AAA y pasó a formar parte del club de los pesimistas del gobierno Santos.

El mininterior, Juan Fernando Cristo, corrió por los pasillos del Congreso gritando que era una vil calumnia que se dijera que su compañero Presidente estuviera pensando en tramitar una Ley habilitante para que se le otorgaran poderes dictatoriales para concederle más curules, más gobierno, más inmunidades, más plata y más becas a la guerrilla, pero nadie le paraba bolas pues al doctor Juan Fernando ya nadie le cree lo que dice ni con un “Cristo” en la mano.

La mejor definición del concepto que tienen las bancadas parlamentarias de Santos y de Cristo la resumió en una sola frase el senador Ernesto Macías Tovar: “Cuando el gobierno dice que NO es porque lo va a hacer”. Mininterior replica con muchos rodeos que la Ley 418 o Ley de Orden Público que le confiere facultades extraordinarias al Presidente de la República para adelantar procesos de paz es amplia y suficiente y por lo tanto descarta, de plano, el referendo como instrumento de refrendación ciudadana en las próximas elecciones del mes de octubre.

Benedetti, desde el otro lado del cuadrilátero insiste en que en Palacio se ventiló en reunión con presidentes de directorios políticos la posibilidad de tramitar una iniciativa de carácter habilitante para el Presidente Santos, del mismo tenor de las que ha tenido Chávez y Maduro para investirse de poderes extraordinarios para vender, comprar, enajenar, perdonar, desterrar, expropiar y hasta para mandar a la cárcel a la oposición. Benedetti asegura que el Gobierno quiere agregar en los comicios del 25 de octubre una séptima papeleta para que se establezca por referendo un “mandato por la paz”.

Mientras crece este debate el senador Álvaro Uribe, le habla cada día más duro al gobierno y a las Farc : “Mientras no se dé un cese de actividades criminales por parte de las Farc con concentración en un sitio y que sea verificable, se debe suspender el avance del diálogo hasta que se dé esa condición, sin levantarse de la mesa”.

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