Confidenciales políticos

Ni El Tiempo, ni la revista Semana, ni colombiano alguno que sepa algo de política da un céntimo por la reconciliación de Vargas Lleras y el Ministro de Hacienda porque esa es una lucha de gladiadores por la Presidencia de la República que Santos disfruta haciendo las veces de Emperador Romano.

Lo que hizo la semana pasada el Vicepresidente en Cúcuta, de despotricar contra Mauricio Cárdenas Santamaría, expresando su inconformidad por no darle plata para sus vías 4G, fue poner megáfono a un viejo rumor de que las relaciones Vargas Lleras - Santos Calderón pasaban por una crisis.

La airada reacción del Vicepresidente permitió visualizar lo que será la alineación de los distintos alfiles de la política, frente a Santos y frente a Vargas Lleras en el próximo juego por la Presidencia. Lo primero que se advierte es que el partido de la Unidad Nacional se volvió añicos. Para la muestra un botón: Armando Benedetti, senador de la Costa Caribe y amigo cercano de Santos, habló pestes de Vargas Lleras. Sobre la última rabieta de Vargas Lleras, el senador costeño dijo a la radio que éste era ineficiente, altanero y borracho, pues haciendo sinonimia soltó la frase que lo que pasaba en la Casa de Nariño era que la banda estaba borracha. (Blanco es, gallina lo pone y cocido se come).

Esto agregó Armando Benedetti cuando los periodistas le pidieron su opinión sobre la pelea política del año: “El famoso Vicepresidente Ejecutivo no es tan ejecutivo y se está escondiendo ahora sobre las supuestas faltas y faldas del señor Ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Se la pasa ofreciendo obras sin tener el presupuesto para después salir a decir que todo es culpa del Ministro de Hacienda”.

Otro dato que indica que la contienda política Santos - Vargas Lleras sigue viva salió de boca de Carlos Fernando Galán, director de Cambio Radical, pues mientras el Presidente y Jefe de gabinete regañaba a los dos como niños de escuela y les hacía dar la mano en gesto de amistad en Aguachica, Cesar, el heredero de Galán, ventrílocuo del Vicepresidente, la emprendió contra Cárdenas Santamaría, diciendo: “Tiene razón Germán Vargas en el reclamo público que hizo al Ministro”. Después publicó este twitter preguntando al Gobierno: ¿Por qué hacer Rumichaca - Pasto y Popayán - Santander de Quilichao y no hacer Pasto - Popayán? “Van a dejar por fuera de la tercera ola de 4G a Santander y a Norte de Santander”.

El viernes anterior, en un programa radial de la noche, cuando un periodista acucioso indagó a Benedetti sobre si la encolerizada de Vargas Lleras iba directamente contra Santos, el senador costeño no tuvo ningún recato en declarar: “No cabe duda, como en la época de la independencia, Vargas Lleras habla a Santander para que entienda Bolívar”.

Después de la pelea Vargas Lleras y el Minhacienda, legítimo heredero del presidente Santos, lo que sigue ahora es la medición de fuerzas políticas en el Congreso de la República. El primer round será la venta de Isagén, dineros con los cuales el Gobierno aspira a financiar las vías de cuarta generación, proyecto bandera de Vargas Lleras y proyecto con el que financiará su campaña presidencial. Serpa, director del partido Liberal, ya saltó a decir que no está de acuerdo con esa venta de la más importante generadora de energía estatal.

A ese coro podrían unirse los afiles de los otros partidos que conforman la Unidad Nacional como el Partido de la U, liderado por Roy Barreras y el actual presidente del Senado, José David Name, y hasta el partido Conservador. Con esta estrategia, dejarían a Vargas Lleras sin bandera y sin plata para hacer campaña presidencial.

Mejor dicho, lo inhabilitarían como pretendieron hacerlo hace unas pocas semanas con un articulito que habían metido en la Reforma de Equilibrio de Poderes que álvaro Uribe alcanzó a salvar con su poder salomónico. Cambio Radical muy seguramente defenderá a su jefe Vargas Lleras, votando positivamente la venta de Isagén mientras que el Centro Democrático continuará viendo los toros desde la barrera para después negociar en secreto con Vargas Lleras.

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