Confidenciales políticos

Néstor Humberto Martínez el Superministro de la Presidencia de la República y brazo derecho de Juan Manuel Santos no va más en ese cargo.

Él mismo lo confirmó mientras veía cómo se comenzaba a hundir el proyecto de Equilibrio de Poderes en la Cámara de Representantes, porque tal como se ha venido denunciando, medio parlamento está inhabilitado por incurrir en flagrante conflicto de intereses para votar ese esperpento de reforma constitucional que lo único que se propone es crear una Comisión de Aforados en reemplazo de la cuestionada e ineficiente Comisión de Acusaciones. Ese nuevo ente de la justicia investigará con mano blanda y tolerante a congresistas y magistrados. El otro gran propósito de esta enmienda constitucional es quitar a las Altas Cortes la potestad de ternar a los miembros de esos tribunales, función que ahora pasa al exclusivo resorte discrecional del Señor Presidente de la República. Con razón el Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el tolimense José Leonidas Bustos decía, hasta hace unas pocas semanas, que eso no iba a remediar en nada los graves problemas de la justicia colombiana. Esto lo pregonaba a voz en cuello antes de que el poderoso Superministro Martínez Neira le susurrara al oído “por qué no te callas”.

Luego de confirmada la noticia de su retiro, ahora se sabe que Néstor Humberto Martínez será el próximo Fiscal General de la Nación, una vez termine el periodo del actual Fiscal, Eduardo Montealegre Lineth, pues ya dejó contaditos los votos para su elección.

Martínez Neira dice que eso no es cierto, que eso no lo ha pensado todavía, pero como en el gobierno de Santos cuando Presidente y ministros dicen que no, ello indica que sucederá todo lo contrario. Por ahora, lo que queda claro es que Martínez aprovechó al máximo la palomita de su cargo de Ministro de la Presidencia para dejar “horneada” con sal y pimienta su candidatura a la Fiscalía y de paso aseguró unos cuantos clientes del alto mundo empresarial para incluirlos en su portafolio de asesoría jurídica que iniciará en breve representando en Colombia a una firma multinacional de abogados.

En los pasillos del Congreso dicen que el que ríe de contento es el Ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, pues Martínez Neira desde que fue nombrado Ministro de la Presidencia se tomó sus funciones relegándolo al simple cargo de asesor, secretario y amanuense en la tarea de lobby que el gobierno venía desarrollando ante el Senado, Cámara y ante las Altas Cortes para enderezar el controvertido Proyecto de Reforma Constitucional de Equilibrio de Poderes. También se dice que con la salida de Martínez Neira ganó la Representante Angélica Lozano de la Alianza Verde, pues hace apenas dos semanas protagonizó con él un tremendo rifirrafe, acusándolo de negociar entre bambalinas artículos y micos para salvar la reforma. Neira dijo, herido de muerte, que esta era una acusación canalla ofreciéndole su renuncia si ella le compraba que él había negociado algo o mucho de esa nueva ley.

Ahora corre el rumor que desde entonces Martínez Neira se sumió en una profunda reflexión y acto de contrición de corazón hasta el punto que terminó redactando su renuncia de retiro del gabinete presidencial.

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