Esmeralda Arboleda y la insurgencia de medio país

La 28a. Feria del Libro de Bogotá, que culminó ayer, es un buen pretexto para que los colombianos lean un libro. Tan importante es esto, que para la gran mayoría de nuestros conocidos quizás sea el único libro del año. Claro, según las estadísticas quizá esto los motive lo suficiente para que lean también alguna novelilla en las vacaciones de fin de año. Sin la feria, a lo mejor no.

Para asiduos lectores, una de las obras interesantes que encontraron en dicha feria es el libro de Patricia Pinzón de Lewin, ‘Esmeralda Arboleda - La mujer y la política’. La autora, graduada y magister en Ciencia Política de la Universidad de los Andes, es una experta ya consagrada en cuanto a temas de historia y política nacional.

Los colombianos nacidos después del Frente Nacional poco han oído hablar acerca de Esmeralda Arboleda, forjadora de una nueva era democrática. Pero cuando sus madres nacieron o cuando sus abuelas dieron a luz a sus madres, ellas eran parte de esa media Colombia que no tenía el derecho a votar. Pues bien, por aquellos mismos días Esmeralda fue una de las heroínas populares que les granjeó ese derecho en la Asamblea Nacional Constituyente -Anac- de 1954.

No importaba si las colombianas venían de ancestros quechuas, muiscas, nares, caribes o pijaos; tampoco si por ventura vinieran de la más rancia nobleza republicana o si eran unas de las pocas mujeres profesionales del país, como Esmeralda Arboleda. Aunque Colombia se consideraba democrática, aproximadamente la mitad de los ciudadanos colombianos, por el solo hecho de ser mujeres, no podían votar.

Esmeralda, Josefina Valencia y Aydeé Anzola, entre otras colombianas ilustres, liderarían la batalla que nos insertó en la democracia plena, liberando así a medio país de la esclavitud política. Pero la protagonista de este libro estaba ‘sobrada del lote’. Pocos años después de ayudar a ganar la batalla ‘sufragista’, Esmeralda Arboleda sería elegida como la primera congresista del país y luego la primera Ministra de Estado, en la Cartera de Comunicaciones.

Hoy Colombia es otra. Solo dos generaciones después de estos hechos, la mayoría de estudiantes universitarios de Colombia son mujeres. Cerca de la mitad de los ministros son mujeres y un porcentaje alto del Congreso está representado por colombianas.

La vida de Esmeralda Arboleda nos lleva a meditar por qué tantos compatriotas se volvieron ‘insurgentes’. Algunos, como ella insurgentes, recurrieron a los libros, a su intelecto, a su poder de convocatoria, para empezar a transformar la injusta sociedad. Y, a fe que lo lograron. Otros, empuñaron las armas en Marquetalia contra otra lamentable, pero en todo caso menos generalizada, inequidad social. Quizá esta biografía escrita por Pinzón ayude a deslegitimar la cuestionable alternativa insurgente de sangre y fuego.

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