Peligro social para Ibagué

Aparecieron los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares del Dane, correspondientes al trimestre móvil agosto octubre del presente año, que entrega información sobre 23 ciudades del país. Como era de esperarse, se impuso la incómoda tradición de unos resultados no halagadores para la capital tolimense.

El trimestre citado revela una tasa de desempleo nacional del 8.4 por ciento; con leve disminución frente a la del mismo período de 2013. En 15 de las 23 ciudades se redujo la tasa; 10 ciudades muestran tasas de un solo dígito y, las más altas cifras son para Quibdó con un 13.8 por ciento, Cúcuta 13.4, Armenia 13.1 e Ibagué, con 12.8 por ciento.

Comparando los resultados de Ibagué, según la Gran Encuesta, con dos ciudades, una de buen desempeño, Cartagena y la del más alto registro de desocupación Quibdó, en variables como, la tasa de desempleo y la tasa global de participación TGP, esta última que muestra la presión de la población en edad de trabajar sobre el mercado laboral, se confirma la atención que se debe otorgar al empleo en Ibagué.

La tasa de desempleo para Cartagena es del 7.3 por ciento, la de Quibdó el 13.8 por ciento y la de Ibagué del 12.7 por ciento, denota que la ciudad está notablemente cargada, más hacia el campo de los registros de desempeño deficiente, que hacia los buenos resultados.

Por su parte, las Tasas Globales de Participación son: Cartagena 60.8 por ciento, Quibdó 57.4 e Ibagué 67.8 por ciento. Ibagué muestra una relativa alta presión de la población en edad de trabajar sobre el mercado laboral, indicando que más personas necesitan acudir a buscar empleo, ya que los ingresos de quienes laboran en cada hogar, no son suficientes para su sostenimiento.

Los datos comentados, son solo un punto de referencia de la situación de Ibagué frente al empleo, pero, ilustran la necesidad de buscarle soluciones a este problema, arraigado en las mismas estructuras económicas y de población, que exige complejas soluciones en mejora de las formas de empleo existentes. Pero también, de cara a la desaceleración económica general que ya se advierte, se debe acudir a gestionar ocupaciones temporales para la población vulnerable y fomentar servicios remunerados de carácter social, para esta misma población.

Se justifican plenamente estas medidas, pues en el fondo de la situación, subyacen cosas tan importantes, como la seguridad y la justicia social, que en un ambiente de alta desocupación, son los primeros sacrificados.

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