Un acuerdo que le cumple al país

Llegó un momento esperado, haber logrado el acuerdo final de paz Gobierno Farc, es cumplirle a toda la sociedad, es superar un guerrerismo bipolar, un paso efectivo para poner bajo la protección institucional todo el territorio nacional, enterrar prácticas atroces que les dolían a muchos colombianos, que no por estar lejos de las ciudades, son menos merecedores de disfrutar el derecho a la tranquilidad.

La determinación del cese de las hostilidades por parte del Gobierno, reforzada con la medida que en el mismo sentido habían tomado tiempo atrás las Farc, se juntan para incluirnos a todos en una nueva realidad. Se terminan los acostumbrados ataques contra los puestos militares y de policía, que resultaban con la muerte de uniformados, guerrilleros y civiles inocentes; los ataques a las infraestructuras del país, con inmensos daños a la gente y a la naturaleza; la zozobra por las minas antipersona; los niños y jóvenes que dejarán de ser presa del infame reclutamiento y las familias y los pequeños emprendedores rurales, que serán asistidos en lugar de amenazados.

Hay elementos que no permiten cantar victoria al esfuerzo por la paz nacional, que persisten y pueden atravesarse en esta decisiva coyuntura, como el entrabamiento de los diálogos con el ELN, la persistencia del paramilitarismo con todas sus variantes y las otras formas de violencia que se alimentan y persisten, atadas al cultivo y comercio de sustancias ilícitas.

Otra dificultad grande que tiene el acuerdo de paz con las Farc, proviene de la ultraderecha, que siempre se ha opuesto al proceso y que ahora con el desarrollo del plebiscito, no va a escatimar ningún esfuerzo, con el fin de lograr que el “No”, se imponga, provocando que los cuatro años de conversaciones, queden en una especie de punto muerto. Se sabe que no es imposible que el no, logre una buena corriente de adeptos, sobre todo, si se permite que la campaña se desvíe del propósito nacional de favorecer la reconciliación con el acuerdo logrado y que se manipule la opinión hacia un pulso por la aceptación del actual gobierno. Así mismo, se debe combatir la supuesta utilidad del “No”, para llegar a una improbable “paz perfecta” con altas condenas para los líderes guerrilleros y su censura política. Aunque ya se nota una adherencia mayoritaria por el “Si”, este activismo debe multiplicarse, no se puede bajar la guardia.

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