Reunificación sin venganza

Por estos días de octubre se conmemoraron 30 años de la Reunificación alemana: esa Nación que fue repartida entre las superpotencias vencedoras de la II Guerra Mundial sin importar que se trataba de una misma Nación, un mismo pueblo, porque primaron intereses geopolíticos. Hace 30 años los alemanes no se imaginaron que no iban a poder celebrar este aniversario por culpa de una pandemia, que tiene al país como uno de los de más alto rebrote en Europa después de la reapertura. Tampoco se imaginaban los alemanes orientales (ex RDA) que 30 años después seguirían siendo tratados como ciudadanos de segunda (según estudios de opinión cerca del 60% se auto percibe como tal) y que llevarían a cuestas las consecuencias del fallido plan de reconvención económica: por ej. mientras en la ex RDA el desempleo es de cerca del 7%, en la parte occidental (RFA) es de cerca del 5%; mientras en la ex RDA el ingreso mensual promedio es de 2.900 Eu., en la ex RFA es de 3.300 Eu. y así sucesivamente.
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Lo más lamentable, el sentimiento de frustración en la ex RDA  ha sido aprovechado por la ultraderecha para revivir el supremacismo nazi, exacerbar el nacionalismo y el autoritarismo contra los extranjeros (en el Este solo reside un  7% de extranjeros), desconociendo así el proceso de desnazificación cultural como una de las sanciones impuestas a Alemania, después de la derrota por Los Aliados. Pero junto a aquellos, están los otros frustrados, los que nos contaban en las universidades del país a los estudiantes extranjeros, que si bien lucharon por la democratización de la  ex RDA, nunca esperaron la  “adhesión” en que se convirtió la Reunificación, pues aspiraban negociar los términos de este proceso con la parte Federal.

Esta contradicción ha sido común en Alemania durante los períodos de superación de los dos regímenes violatorios de los derechos fundamentales: Recordemos que en los años 50 el Gobierno decidió reintegrar a los ex miembros del partido nazi, vinculándolos a la vida pública, después de beneficiarse con sentencias absolutorias fruto de la Justicia Transicional impuesta por los vencedores. Después de la Reunificación en los 90, el Derecho de la Alemania Federal rigió también en  la parte ex Democrática; con dichas normas, ante la imposibilidad de juzgar a los 2 millones de militantes del ex Partido Comunista, se investigó sólo a los máximos dirigentes, especialmente de la policía secreta y se incorporaron a la nueva Alemania unificada muchos de los antiguos representantes del régimen oriental, porque como lo dijo el expresidente alemán Gauck, “no se produjo una descomunización de la administración, a semejanza de la desnazificación… No íbamos en busca de venganza ni de exclusión social… La deslegitimación de los victimarios [ex dirigentes de la Alemania oriental] y el esclarecimiento de la verdad, sirvieron más bien, para aumentar la credibilidad de la nueva democracia…”.

Es por esto que la justicia aplicada después de la Reunificación, no es exhibida  por los especialistas como el fundamento de la Reconciliación alemana: en efecto de las 100.000 investigaciones abiertas, sólo  resultaron 1021 procesos penales, con sólo cerca de 1.700 acusados, 750 sentencias condenatorias,  tan sólo 46 efectivamente encarcelados, la mayoría por Abuso de poder, Arbitrariedades cometidos en la frontera, o Maltrato a prisioneros.

MAURICIO MARTÍNEZ SÁNCHEZ

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