Racismo: un flagelo develado en la política colombiana

EL NUEVO DÍA
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Durante las elecciones presidenciales del 2022, los colombianos presenciaron un hecho inédito en la historia del país: de las ocho candidaturas, cinco tuvieron a una persona afrodescendiente aspirando a la vicepresidencia de la República. Se trató de Francia Márquez de la coalición Pacto Histórico, Luis Gilberto Murillo de la coalición Centro Esperanza, Marelen Castillo del movimiento Liga de Gobernantes Anticorrupción, Ceferino Mosquera de Colombia Piensa en Grande y Sandra de las Lajas del partido Colombia Justa Libres.
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Si bien esto demostró que para definir una fórmula presidencial cada vez cobra mayor relevancia promover la diversidad e inclusión, también dejó entrever fuertes actitudes racistas manifestadas por los colombianos en redes sociales y espacios de opinión.

“De manera consciente o inconsciente la población en general hace asociaciones del lugar donde deben estar las personas afrodescendientes en este país y esto no necesariamente corresponde con posiciones de poder”, explicaron a RedCheq los expertos de Ilex Acción Jurídica, una organización de derechos humanos conformada por abogados y abogadas afrodescendientes que lucha contra la discriminación racial. Desde esta organización insisten en que es necesario transformar el imaginario de que lo afro solo está relacionado con las expresiones culturales o el deporte, pero no con otros espacios protagónicos de la sociedad.

“Lo que no nos suena como sociedad es que una mujer afrodescendiente como Francia Márquez llegue a la vicepresidencia. Esto supone un desafío a los estereotipos y los lugares reservados en esta sociedad para las personas negras, y por eso se ha evidenciado una proliferación de discursos de odio en redes sociales y otros espacios de opinión en el país”, agregaron desde Ilex Acción Jurídica.

El racismo, en ese sentido, se rige por estereotipos e imaginarios negativos y falsos alrededor del color de piel de las personas, lo cual, muchas veces, tiene como consecuencia discursos que desinforman y generan odio.

Por ejemplo, un caso de desinformación relacionada con los estereotipos que se tiene alrededor de las personas afro, se dio en redes sociales (1, 2) cuando circuló una foto en la que supuestamente la vicepresidenta electa, Francia Márquez, estaba practicando santería o brujería en mitad de una ofrenda de flores, frutas, semillas y velas encendidas. Sin embargo, Colombiacheck confirmó que la foto fue sacada de contexto, pues realmente fue tomada durante un evento al que asistió la entonces candidata y lideresa ambiental en su visita a Florencia, Caquetá. Durante la campaña presidencial, en WhatsApp también circuló un mensaje de audio en el que tildaban a Márquez como “la bruja mayor”. 

Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma –organización que vela por los derechos humanos en el mundo digital– explicó que “los comentarios dirigidos a Francia Márquez son un ejemplo de la discriminación interseccional que puede ocurrir: ella es mujer, afro y empobrecida, que en algún momento fue trabajadora doméstica. Todas estas condiciones son injustamente subvaloradas en la sociedad y por eso son objeto de fuerte cuestionamiento”.

Botero precisó que aunque suele pensarse que quienes se dedican a la política, especialmente las mujeres, deben formar un “cuero duro” para aguantar las críticas, “lo cierto es que estos ataques muchas veces logran el objetivo de quien los realiza: silenciar a personas que se deciden por participar en política”. La experta también hace énfasis en que los discursos de odio afectan no solo a individuos específicos, sino a toda una comunidad, pues “refuerzan la situación estructural de racismo en la que vivimos”. De hecho, Botero considera que “el racismo no se refiere únicamente a comentarios en redes sociales, sino a temas estructurales como el acceso a servicios públicos, al sistema de salud, a oportunidades iguales de educación y de trabajo”.

Incluso, durante la campaña presidencial también se observaron ataques racistas que deshumanizaron a Márquez. A través de un trino en Twitter, la cantante Marbelle llamó “King Kong” a la entonces candidata vicepresidencial. Por esta comparación con el mítico gorila que protagoniza diferentes películas de acción, una gran cantidad de usuarios comentaron la publicación señalando el evidente racismo de su afirmación. Posteriormente, la artista borró su trino.



Suministrada / El Nuevo Día

Con el fin de defender a su compañera de movimiento político, el senador Gustavo Bolívar, del Pacto Histórico, publicó un tuit con una foto en la que se encuentra King Kong al lado de una mujer que parece ser su presa y un texto sobre la imagen que dice: “Querida Marbelle, cuando yo sea vicepresidenta, haré que te respeten y te den todo el amor que te ha faltado”. Bolívar acompañó su mensaje con la siguiente frase: “El racismo es inaceptable. Es pura falta de amor. El mensaje de King Kong es poderoso”.

A pesar de que el senador trataba de defender a Márquez, terminó haciendo lo mismo que Marbelle: compararla con un gorila y reforzar el acto de racismo. 

En ese momento, Alí Bantú Ashanti, director del colectivo de abogados Justicia Racial, instauró una denuncia para que se investigue a la cantante por el delito de hostigamiento por motivos de raza, religión, ideología política u origen nacional étnico o cultural (citado en el artículo 134 del Código Penal). Para argumentar su decisión afirmó para la Revista Semana que “(Marbelle) la compara con un gorila o un mono, un mensaje con alto contenido discriminatorio y racista en contra no solo de Francia, sino también de la población negra y afrodescendiente en general”. 

Debido a sus declaraciones, la Fiscalía General de la Nación citó recientemente a Marbelle a una audiencia de conciliación por el delito de injuria contra la vicepresidenta electa por el Pacto Histórico. 

 

Del otro lado de la orilla política

Los ataques racistas en redes sociales también se han dirigido contra protagonistas que están en una orilla política diferente a la izquierda. El congresista electo Miguel Polo Polo, quien hace parte del Centro Democrático, es un ejemplo de que este tipo de discursos de odio no son exclusivos de ningún espectro político. 

En redes sociales encontramos los siguientes mensajes: 

  1. “Así de importante es el negro q se creyó indígena. Osea toda la mafia colombiana y la izquierda le temen al poder del negrito?” (Ver aquí).
  2. “Yo quiero negros capitalistas: que se endeuden un año para comprar un celular, 10 años para un carro y 40 años para comprar un apartamento” ya saben como lo logro este “negro capitalista” (Ver aquí).
  3. “El problema no es que sea de derecha, el problema es que no hayas superado tú sumisión, el problema es que no tengas dignidad de negro moderno. QUE SEAS ARRODILLADO Y LAMBÓN” (Ver aquí).

 

Desde Ilex Acción Jurídica explicaron que este tipo de ataques pueden afectar la democracia en la medida en que develan los imaginarios negativos que se tienen contra la población afrodescendiente en materia de capacidades intelectuales y de gestión necesarias para la participación efectiva en política. “Estos prejuicios también suponen un déficit en la garantía de derechos y acceso a espacios de representación política de la población afro en comparación con el resto de la población”, añadieron.

Por su parte, Sandra Arizabaleta, representante legal de la Fundación Afrodescendientes por las Diversidades Sociales y Sexuales, afirmó que los discursos de odio anteriormente expuestos demuestran que el color de piel se usa para violentar, para estigmatizar y para racializar aquellos cuerpos que están por fuera de la blanquitud como sistema de poder. “La mirada es sobre el color de piel, una mirada homogeneizante, que nos ubica en un lugar de subordinación a raíz de esa deshumanización que se da por nuestro color y que tuvo su génesis en el periodo esclavista de la colonización”, precisó la experta.  

 

¿Por qué son rentables los ataques racistas?

Arizabaleta explicó a RedCheq que estos discursos de odio son rentables porque hay un público que resuena con ellos. “Se podría pensar que si hoy una persona manifiesta abiertamente su racismo va a recibir rechazo de parte de la mayoría de la sociedad y terminaría siendo señalada. Pero no, los discursos racistas tienen un público, un público que los apoya y que los sigue porque están diciendo lo que ellos siempre han pensado”, puntualizó la experta. 

Un ejemplo internacional, según ella, es lo que sucedió en Estados Unidos durante el gobierno del expresidente republicano Donald Trump. “El mundo se podía escandalizar por sus comentarios, pero existía un público interno que lo aplaudía porque él representaba lo que ellos estaban pensando. Lo mismo sucede aquí en Colombia”, reiteró la representante legal de la Fundación Afrodescendientes por las Diversidades Sociales y Sexuales. 

Justamente, este martes 19 de julio circuló en redes sociales un audio de la periodista Paola Ochoa, durante una transmisión del programa radial Mañanas Blu, en el que le preguntó a la lideresa indígena Leonor Zalabata si ella sabe hablar inglés. Esto debido a que el presidente electo, Gustavo Petro, nombró a Zalabata como nueva embajadora del país ante la ONU. La lideresa indígena y defensora de derechos humanos le respondió a Ochoa que no sabe hablar inglés, pero en ese momento el conductor del programa radial, Néstor Morales, tuvo que interrumpir la respuesta para advertir que la pregunta formulada por la periodista era impertinente y fuera de lugar.

En definitiva, los discursos de odio relacionados con racismo que se evidenciaron durante la coyuntura electoral colombiana son el reflejo de que los estereotipos e imaginarios negativos alrededor del color de piel de las personas siguen presentes. Su superación representa un desafío fundamental no solo para contrarrestar la desinformación que circula en redes sociales y en espacios de opinión, sino también para la construcción de una sociedad con garantías democráticas para todos y todas. 

“Cabe recordar que la población afrodescendiente y las comunidades negras han liderado luchas y construido procesos organizativos por la igualdad y la garantía de sus derechos fundamentales, haciendo visibles las inequidades históricas a las que se han enfrentado. (…) Que el país siga hablando de la población afrodescendiente para despreciar, minimizar, exotizar y quitarle capacidad a su identidad étnica y racial, solo refuerza la urgencia de luchar contra el racismo y la discriminación racial en Colombia”, concluyeron desde  Ilex Acción Jurídica.

*RedCheck - El Nuevo Día*

 

 

Por Natalia Vivas G.

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