Cuidemos la estética de la ciudad

Crédito: Archivo/EL NUEVO DÍA.Un error habitual es sembrar plantas cerca a los árboles ya existentes, lo que termina creando diferentes dificultades y desmejorando la apariencia de la ciudad.
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Por: Martha Cruz* - macruztol@yahoo.com     

Lo feo y lo bonito es un concepto personal y aun cuando existen ciertos parámetros estéticos generalmente aceptados por la comunidad, la calificación depende de los ojos con que se mire y también de la moda y de la época, por ello no es fácil calificar.
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Es más fácil ponerse de acuerdo en querer que la ciudad luzca agradable y que residentes y visitantes así lo reconozcan. Respecto a la ciudad eso ocurre con la arborización y jardinería, los separadores de las vías, el mobiliario urbano y el mantenimiento que se dé a esos elementos, que resultan vitales para el enlucimiento de su entorno.

Seguramente, con la mejor voluntad y el deseo de embellecer el vecindario, muchas personas deciden sembrar plantas en espacios públicos, pero tal parece que no piensan en cuál tipo de planta es más conveniente y omiten consideraciones sobre el hecho de que hay plantas para interiores y otras para exteriores, que hay plantas adecuadas para los separadores y otras que definitivamente no lo son.

Tal parece que algunas personas asumen los separadores de las vías como parte del jardín de su casa y siembran cuanto “piecito” de planta tienen a la mano, sin ninguna consideración estética ni de conveniencia para el lugar.  

El resultado es que en poco tiempo parecen matorrales sin forma, pequeñas selvas o basureros, y a ello se agrega que algunas de ellas desarrollan raíces tan grandes y fuertes que generan problemas serios a los andenes y a las tuberías de alcantarillado y acueducto; algunas llegan a crecer tanto que inclusive obstaculizan la visibilidad de los semáforos y otra señalización necesaria para transeúntes y conductores de vehículos y hasta interfieren con las cuerdas del alumbrado.

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También, hay quienes deciden sembrar plantas próximas a los árboles ya existentes, plantas que no armonizan y que dificultan el trabajo de los responsables de cuidar las zonas verdes de la ciudad, con lo cual, antes que aportar al embellecimiento de la ciudad, contribuyen al desorden.

Algunas asociaciones cívicas interesadas en mejorar su entorno emprenden campañas para ello, pero optan por sembrar en los bordes de los separadores o glorietas, cualquier especie porque les parece bonita, sin importarles que no armonicen con el ambiente, inclusive especies que cuando crecen se convierten en plantas altas y sin gracia que en nada contribuyen a mejorar el paisaje e inclusive obstruye la visibilidad.

Por todo lo anterior es  conveniente convocar a quienes les gusta cultivar los separadores que: ¡Por favor, no lo hagan! Cuiden el prado, cuiden los árboles, pero no siembren maticas de jardines caseros porque con ello no aportan a la estética de  la ciudad, que ya de por sí está afectada, no sólo por el poco gusto para elegir los colores y estilos de las fachadas, sino por la falta de aseo en las mismas, porque han sido tomadas por vendedores ambulantes; por el exceso de avisos, porque las han vuelto tableros para escribir todo el inventario del almacén, o la carta del restaurante.

Es vital que aceptemos que entre más limpios y despejados se vean los separadores, glorietas y parques, más agradables y seguros serán. Además, se facilita el trabajo a quienes cumplen la tarea de cuidar las zonas verdes. 

Acepte una recomendación: Cuide con esmero el jardín de su casa y su antejardín  pero, por favor, absténgase de cultivar en las zonas verdes, quienes queremos la ciudad se lo agradeceremos.

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