Una filatelia con olor a música

EL NUEVO DÍA
Estampillas de músicos emitidas por países como México, Rusia, Francia, Mónaco, Cuba, entre otros figuran en la colección de Hernando Bonilla Mesa, quien sostuvo que aunque esta afición va en decadencia, seguirá agrupando más ejemplares sin importarle el valor económico que ello represente, todo por su pasión: la música clásica.

El gusto por coleccionar estampillas de distintas figuras desde 1953 se convirtió en el hobby de Hernando Bonilla Mesa, el historiador que desde su infancia aprovechaba cada viaje a la capital del país para visitar las casas filatélicas y adquirir sus preciadas imágenes.

No obstante, sabía que tener estampillas de todos los temas era difícil por lo cual decidió inclinarse por una de sus grandes pasiones: la música clásica.

“Uno escogía un tema nada más, algunos escogían las flores, otros la pintura, los deportes y como en la casa ha sido tradición la música clásica yo opté por los músicos y aun así sería imposible tener todo lo que se ha sacado sobre ellos”, comentó Bonilla.

Mientras cursó sus estudios de bachillerato, Hernando dejó de coleccionar pero cuando ingresó a la universidad en Bogotá, reactivó su afición.

“Cuando el mundo estaba polarizado, en países orientales y occidentales, los socialistas enfatizaron en la música, cada vez que se celebraba la efemérides de un compositor, países como Hungría, Checoeslovaquia, Rumania, Bulgaria, Polonia, la Unión Soviética,  le sacaban estampillas conmemorativas; igualmente los países occidentales como Austria que ha producido tanto músico importante, Alemania, Italia, incluso aquí en Colombia  en el año 1977 emitieron estampillas sobre Beethoven; y en el 1985 cuando se celebraron los 300 años del nacimiento de Johann Sebastian Bach, sacaron una muy bonita  incluso la premiaron, era una serie de dos estampillas”, recordó.

La colección
Según Bonilla hay varias maneras de coleccionar estampillas: individual, en bloque (compuesta por cuatro estampillas), en sobres y en pliego.

Cerca de mil estampillas agrupadas en los mencionados formatos y guardadas celosamente en clasificadores conforman la colección de este historiador ibaguereño quien prefiere que sean lisas -sin dientes- y sin sello: “La mayoría de estas estampillas no tienen sello, son un poco más caras pero se aprecia mejor la imagen”.

Series del centenario de la Ópera de Viena; estampillas de Mozart de origen mexicano y monegasco, de la novena sinfonía de Beethoven, de la celebración del segundo centenario del nacimiento de Beethoven en 1970 emitidas por países europeos, africanos y de América; del tercer centenario del nacimiento de Bach en 1985; de directores de orquestas, escenas de diferentes óperas, incluso de Darío Echandía y algunos presidentes de Colombia figuran dentro de la filatelia de Bonilla.

Como todo aficionado dentro de su agrupación tiene su ‘joya’, para él una serie que emitió Austria integrada por siete estampitas en 1922 es la más importante y por la que pagó seis mil dólares.

“Fue la primera serie que sacó a los músicos en ella está Hugo Wolf, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Anton Bruckner y Johann Strauss hijo; pero quiero conseguir unas austriacas de Alban Berg, de 1985”.

“Tengo estampillas de los países africanos pues ellos son muy amigos de asociarse a estas efemérides; los paises árabes en los años 80 fueron también muy afines a la filatelia musical, esas las conseguí más baratas y no son tan finas como las europeas; la más costosa es la hoja filatélica, costó mucho dinero porque fue del año 1959, cuando la emisión es muy grande, la estampilla no es tan cara pero cuando es muy reducida, se valoriza mucho; de países europeos pequeños como Andorra y San Marino, que no sabía que existían, también tengo, son muy amigos de sacar estampillas de músicos, pero son muy costosas.

“La Unión Europea postal declaró el año musical hace un tiempo, entonces todos los países sacaron una estampilla alegórica a la música o musicos, de ellas tengo de la República Democrática Alemana, de Cuba,  Dinamarca, Rusia, Hungría y Panamá, que sacó una  estampilla de Bach en 1970; las últimas que adquirí fueron las de Mozart en el 2006, al celebrar 250 años de su nacimiento”.

Aunque desconoce cuanto cuesta su colección, el aficionado resaltó que no tiene en cuenta el valor monetario sino su pasatiempo y su gusto por la música clásica que le ha permitido culturizarse: “No sabía que Martín Lutero quien lidera la reforma por allá en 1517,  compuso música y muchos años después se citaron sus corales”.

Todo por su estampilla
El coleccionista acotó que para obtener una estampilla se ha visto avocado a viajar a la capital, visitar las casas filatélicas, comprar toda una serie aunque solo necesite una figura, además planea ir al exterior para conseguir más ejemplares ya que es más fácil encontrar variedad.

“La estampilla francesa generalmente no viene sola sino en una serie,  con otros personajes literatos, filósofos... entonces toca comprar toda la serie. La estampilla francesa al igual que la de Mónaco, es muy costosa, porque es fina y está bien hecha. De todas maneras, un coleccionista que se respete le gusta una cosa y sea como sea la consigue, robándola, comprándola... (risas).

Credito
DORIS ROJAS

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