El empuje tolimense de la cirujana Geanny Mogollón la trajo de vuelta a ejercer en su tierra

Crédito: Hélmer Parra - Suministradas / EL NUEVO DÍAGeanny siempre se ha sentido orgullosa de ser tolimense, por eso destacó su interés de volver a ejercer en su tierra.
Reconocida por ser la primera mujer cirujana de cáncer de cabeza y cuello egresada del Instituto Nacional de Cancerología, la ibaguereña profesó su amor por su ciudad y el Tolima, tanto que no dudó en regresar para ofrecer sus conocimientos en el campo y mejorar la salud de pacientes con esta patología.
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El Tolima ha sido cuna de mujeres pujantes que desde distintas áreas hacen lo posible por salir adelante, ejemplo de esto ha sido Geanny Mogollón Reyes.

La ibaguereña cumplió su sueño de estudiar medicina y ahora es una de las doctoras que ha conseguido un importante reconocimiento en el campo, y de paso quien le ha abierto las puertas y ha sido el impulso de muchas más mujeres para lograr sus sueños.

Geanny estudió en el Colegio María Inmaculada de la Capital Musical, donde vivió su infancia y adolescencia. Creció entre las calles del barrio La Campiña, a donde regresa a visitar a su madre cada vez que está en la ciudad, donde inició a forjar su meta de ser médico. La especialista siente gran amor por su tierra, le gusta disfrutar su gastronomía y el paisaje del Cañón del Combeima, por eso cada vez que alguien que no conoce el Tolima viene con ella, le presenta la majestuosidad de este.

Por estos y muchos motivos más, fue que la doctora decidió regresar para ofrecer sus conocimientos en cáncer de cabeza y cuello, y así retribuir desde su ejercer a la ciudad y departamento que la vieron crecer.

“Ya tenía esa deuda con Ibagué, creo yo que uno le debe dar siempre algo a su sitio o ciudad de origen, que fue la que te brindó todas las cosas”, comentó Geanny.

La doctora había tenido acercamientos en algunas ocasiones con varias instituciones pero sin encontrar lo que un paciente oncológico requiere completamente, por esta razón apenas conoció que Clinaltec ofrecía ese apoyo integral, no dudó en regresar.

“Muchas personas me escribían por las redes o al celular porque ya me conocían, me decían que sí tenía consulta acá y que si venía, porque el desplazamiento hacia Bogotá es muy difícil, no todo el mundo se va. Junto con el proyecto, más viendo la necesidad, decidí venirme para acá en tres jornadas al mes que incluyen consultas de 12 horas y cirugías de 12 horas”, contó.

 

Abrió las puertas

Para lograr su meta de estudiar medicina, Geanny se trasladó a Medellín y se preparó en la Universidad de Antioquia, después hizo su especialización en cirugía general en la Universidad del Rosario y en cirugía de cáncer de cabeza y cuello en la Universidad Militar Nueva Granada.

Al estar en la Universidad Militar su hospital base fue el Instituto Nacional de Cancerología, considerado el centro de mayor experiencia y trayectoria en cáncer del país, del que fue la primera mujer en graduarse en esta especialidad.

Fue a partir de ahí que al ver su ejemplo, y a dos años de haberse graduado en esta especialidad, más mujeres se han presentado para prepararse en este campo de la medicina en el Instituto; incluso dos de sus estudiantes adelantan allí su formación y una está por culminarlos.

“En un medio que era como tan cerrado y dominado por los hombres, creo que las mujeres al ver a otras se estimulan mucho más. (…) Es como un ejemplo bonito que podemos brindarle las mujeres a las otras mujeres”, comentó.

Tuvo que enfrentar grandes retos para lograr prepararse, como ser de las pocas mujeres que estudiaban cirugía general, sin embargo siempre contó con el apoyo de sus compañeros y familia.

 

Los retos

Su pasión por la cirugía de cabeza y cuello surgió por querer ofrecerles a los pacientes que tienen esta patología una atención integral y un trato digno.

“Eso me llamó la atención de entrada, toda esa parte compleja que tiene el paciente, poder descubrir su parte humana, sensible y acompañarlos en el proceso. (…) Creo que los cirujanos somos de gusto, hacemos esto con mucha pasión, son casos muy complejos la mayoría de veces y muy visibles”, contó.

Expresó que de las experiencias más difíciles es atender niños, “hemos tenido que operarlos y a veces ver a un niño que no entiende o es consciente de todas las cosas que sufren, les duele el proceso del postoperatorio, quimio y radio. Es súper duro y en algunos casos con desenlaces no tan buenos”.

En cuanto a la pandemia, refirió que han debido hacerle ver a las instituciones que los pacientes deben seguir con sus tratamientos para que sus enfermedades no avancen, pero que no han parado de atenderlos.

Además, confesó sentir temor de poder contagiarse o llevar el virus a su familia. Sin embargo, esto no ha apagado su motivación por seguir ayudando siempre a sus pacientes.

“Sí genera miedo e incertidumbre, a pesar de todas las medidas de seguridad siempre existe el miedo a infectarse o a infectar a tus seres queridos, pero lo hemos logrado, creo que hemos podido seguir trabajando con el objetivo primordial que es el paciente, tratando de darle lo mejor”.

 

DATO:

Su propósito más próximo es afianzar sus servicios de atención de cáncer de cabeza y cuello en Ibagué y ofrecerles una ruta de atención oncológica integral a los tolimenses. Y en su futuro mediano quiere estudiar epidemiología.

 

DATO

Desde hace dos años es cirujana de cáncer de cabeza y cuello. También ejerce en Bienestar IPS de Bogotá.

 

LINA FONSECA

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