Daño vial en Curalito ‘agudiza’ las dificultades de los pobladores de la zona

Crédito: Jorge Cuéllar / EL NUEVO DÍAEste es el panorama en el sector Curalito, donde las grietas y el deterioro en el pavimento es evidente.
El temor se convirtió en un asunto cotidiano para Abelardo Hernández, habitante de la vereda Curalito, toda vez que su lugar de residencia está ubicado en la zona de influencia de una supuesta falla geológica que ha derivado en el agrietamiento de la vía en el corredor que comunica a Ibagué con Cajamarca.
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“Todos los días sentimos temor, he tenido deseo de sacar a mi esposa de la vivienda pero no ha querido. El miedo es mucho, yo despierto y ella está sentada en la cama llorando porque se han ido unos barrancos que sacan unas piedras inmensas que nos pueden afectar”, expresó a EL NUEVO DÍA.

A raíz de esta situación, varias familias, cuyas viviendas presentan agrietamientos o daños en su estructura, decidieron desde el lunes anterior protestar con un cierre e imposibilitar el paso de automotores por esta vía que comunica al centro con el occidente del país. Esto con la finalidad de llamar la atención del gobierno departamental y los entes nacionales para buscar una solución definitiva a esta problemática.

Julio Roberto Vargas, alcalde de Cajamarca, estuvo ayer dialogando con la comunidad con la finalidad de escalar las inquietudes a los entes correspondientes.

“Es evidente el hundimiento de toda la banca, que es un tramo bastante largo. Las viviendas de la parte de abajo hubo que evacuarlas por el mismo problema del hundimiento de banca”, dijo José Silvino Muñoz, afectado con la situación y presidente de la veeduría de la doble calzada Ibagué - Cajamarca.

El hombre agregó que la cifra de familias y viviendas afectadas asciende al menos a 16, las cuales consideran que una solución definitiva sería que les compren sus predios y que los entes correspondientes efectúen una intervención integral.

“Si a una vía Panamericana que el gobierno no le pone cuidado, qué esperamos nosotros los campesinos de nuestras vías veredales”, concluyó.

Diálogo con la comunidad

Julio Roberto Vargas, alcalde de Cajamarca, en la jornada anterior dialogó con la comunidad con la finalidad de recoger sus inquietudes y tender lazos comunicativos con el gobierno departamental, el Ministerio de Transporte y la ANI, así como para establecer unas garantías de primer orden en materia de movilidad para su municipio.

El mandatario explicó que en esa zona se tiene identificada una falla geológica desde 1999, la cual, en su concepto, no se intervino de forma adecuada: “Como no le dieron una solución integral y estructural desde el inicio, en estas épocas de invierno colapsó más”.

“En este sentido, las familias solicitaron una ayuda del Gobierno nacional y al no obtener respuesta decidieron bloquear la vía desde ayer (lunes). Esto nos genera una afectación enorme porque somos la ‘Despensa Agrícola’ de Colombia, el municipio que más produce arracacha en el país y en este momento tenemos todo eso bloqueado”, dijo Vargas.

Adicionalmente manifestó que en el tramo hay unas 250 familias afectadas que se dedican al lavado de automotores, asimismo, Cajamarca tiene dificultades con el suministro de gas para cocinar y de combustible para abastecer las estaciones de servicio.

“Como alcalde estoy solicitando que las instituciones del Estado, que les compete el tema de la vía nacional, le pongan la cara a las personas y le den una solución a la gente porque el problema se está agravando”, acotó el alcalde.

En ese sentido, consideró que este bloqueo no afecta únicamente a Cajamarca y a Ibagué, sino que tiene repercusión en la macroeconomía del país porque sobre el mediodía de ayer permanecía represando un grupo de transportadores con carga y con destino al puerto de Buenaventura.

Movilidad paralizada

Ahora bien, en materia de movilidad, en el sentido Ibagué-Cajamarca, hasta la tarde anterior había represados entre 25 y 30 tractomulas cargadas en su mayoría, que se quedaron represadas con el bloqueo y al cierre de la edición completaban 36 horas sin poder moverse.

Felipe Cobos, transportador que cubría el trayecto entre Bogotá y Buenaventura, expresó que “quedamos en el peaje de Cocora, hubo dos grupos para el desbloqueo. Los que venían de Cajamarca-Ibagué y viceversa, los descongestionaron a todos. Con nuestro grupo de 25 mulas nunca lo hicieron”.

Y agregó: “Ahora ya no nos quieren dejar devolver y ni nos dejan pasar. La solución que vemos es que nos permitan pasar porque llevamos más de 25 horas dentro del carro. Somos solo 25 mulas. No nos hemos bañado, no tenemos acceso a sanitarios ni a comida”.

Cobos, así como otros transportadores, eran esperados sobre el mediodía de ayer en el puerto de Buenaventura, no obstante, a esa hora permanecían en el sector Curalito.

Otra cara de la moneda la protagonizó Ruth Argüello, quien también salió de la capital de la República con destino a Cajamarca porque accedió a una oportunidad laboral, lejos de imaginar el ‘viacrucis’ que afrontaría.

“Ha sido complicado porque nos ha tocado hacer varios transbordos y ahora vamos caminando. Tomamos flota de Bogotá a Ibagué, nos trajo un carrito hasta acá y ahora vamos a pie. Allá, después del daño, esperamos acceder a otro vehículo”, enfatizó la mujer que llevaba unas tres maletas con sus pertenencias.

Otra molestia

Vargas explicó que los pobladores de Cajamarca están incómodos con el Gobierno nacional, ya que recientemente entró en funcionamiento el nuevo peaje en el sector Cocora, aún cuando no se ha construido la segunda calzada entre la ‘Despensa Agrícola’ e Ibagué, y la vía antigua permanece paralizada.

DATO

Es de señalar que a principios de este mes las autoridades habían efectuado un cierre preventivo en este mismo sector debido al desprendimiento de pavimento, lo que, sin duda, fue un primer síntoma de alarma ante la situación.



 

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Redacción EL NUEVO DÍA

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