Condenan a Diócesis de Lí­bano - Honda por párroco violador

ARCHIVO - EL NUEVO DÍA
La condena del sacerdote pederasta se hizo extensiva a la Diócesis de Líbano – Honda. Deberá pagar una millonaria suma de dinero por los daños y perjuicios causados a las víctimas y a sus familiares.

En segunda instancia, la Sala Civil de Familia del Tribunal Superior de Ibagué condenó a la Diócesis de Lí­bano - Honda a pagar una millonaria indeminización al ser hallada responsable y conocedora de los actos delictivos perpetrados por el sacerdote de la parroquia del Lí­bano, quien fue condenado por abusar de dos menores de edad.

Ante la demanda interpuesta por las víctimas en contra de la Diócesis y Luis Enrique Duque Valencia, párroco de la iglesia San Antonio del Lí­bano, la comunidad religiosa se habí­a opuesto rotundamente a toda clase de acusaciones. Al hacer extensiva la condena, el Tribunal ordenó el pago de más de 400 millones de pesos, según manifestó el abogado Jaime Beltrán.

El dinero se divide en 150 millones de pesos para el pago de los daños y perjuicios causados a los menores ví­ctimas JAMS y VAMS, por sus iniciales. También la suma de 13 millones 390 mil pesos a cada uno de sus hermanos, además de los 16 millones 69 mil pesos que se deben cancelar a los padres de los menores.

El abogado Beltrán manifestó que es justa esta decisión, toda vez que durante todos estos años ni la Diócesis, conociendo los hechos, ni el mismo párroco se acercaron a la familia de las ví­ctimas para apoyarlos o dar la cara ante el incidente.

Los hechos

El padre de los menores JAMS y VAMS, de siete y ocho años de edad, respectivamente, dado a su estado de pobreza, llevó a sus hijos a la Iglesia San Antonio del municipio del Lí­bano buscando ayuda espiritual y económica para los niños, donde fueron recibidos por el sacerdote Luis Enrique Duque Valencia, quien ostentaba la calidad de párroco de dicha parroquia. 

Todo se dio en un tiempo duro para los padres, quienes salieron desterrados por la violencia que golpeaba al corregimiento Santa Teresa, en Lí­bano. Dí­as después, por petición de algunos fieles de la parroquia San Antonio, los dos hermanos fueron dejados al cuidado del sacerdote, que gozaba de buen nombre en el municipio, 'por su buen corazón y trabajo en favor de la población infantil'. Sin embargo, un dí­a los menores contaron a sus padres que el cura los 'manoseaba y violaba' en las noches cuando iban a dormir. "Nos metí­a a su cama, nos manoseaba y acariciaba", relataron los menores a sus padres.

El 4 de junio del año 2007, el padre de los pequeños acudió ante la Unidad Seccional de Fiscalí­as de la mencionada municipalidad con el fin de denunciar penalmente a Luis Enrique Duque Valencia por haber hecho ví­ctimas a sus hijos del delito de acceso carnal abusivo con menores de 14 años.

Esta investigación fue adelantada por la Fiscalí­a 41 Seccional del Lí­bano, que arrojó como resultado un fallo condenatorio en contra del sacerdote consistente en 220 meses de prisión y la correspondiente condena en daños morales.

El demandado se encuentra prófugo de la justicia, razón por la cual se desconoce su residencia o domicilio actual, pues a pesar de que en un tiempo estuvo recluido en la cárcel de Picaleña recuperó la libertad por vencimiento de términos, ello con el beneplácito de su inmediato superior, ya que existiendo en su contra investigación penal fue trasladado y continuó su ejercicio en el sacerdocio en la parroquia Divino Niño en Ibagué.

Párroco 'condenado'

Un Juez Penal del Circuito de Ibagué condenó al párroco a pagar 18 años y cuatro meses en la cárcel por el delito de acceso carnal abusivo. A pesar de que el cura fue detenido en junio de 2007, salió en libertad por vencimiento de términos y se desplazó hacia la ciudad de Ibagué para trabajar en la Iglesia del Divino Niño.

Luis Enrique Duque Valencia se desempeñaba como párroco en el Lí­bano desde hací­a más de 15 años, pero sólo hasta ese año se hizo la denuncia por parte de los padres de los menores, quienes sorprendidos ante el relato de sus hijos empezaron un proceso legal. 

Según el testimonio de los padres, el sacerdote engañaba a los menores con la excusa de enseñarles labores artí­sticas como música y teatro, llevándolos hasta la Casa Cural donde cometí­a el delito. Algunos testigos afirman que Duque Valencia aún se encuentra en Ibagué. 

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