Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común: la apuesta política de las Farc

COLPRENSA - EL NUEVO DÍA
Con sus mismas siglas, pero con otro significado, las FARC dan el primer paso en el camino de la política. Lo dan sin armas, pero con todos los desafíos que implica.

Las Farc dieron un nuevo paso, el que representa quizá uno de los objetivos más grandes de los diálogos de paz: la construcción de su nuevo partido político. Bajo sus mismas siglas, pero que ahora significan Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc), construirán la plataforma que reunirá las ideas por las que estuvieron alzados en armas durante 53 años, y con ella, ingresarán al sistema político colombiano.

Las bases del camino que hasta ahora empiezan a transitar las definieron estos últimos días en Bogotá, donde con mil 200 delegados de la organización y el encuentro de todos sus máximos líderes, incluido Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, desarrollaron una serie de ejercicios democráticos para definir cómo y bajo qué premisas actuarán de ahora en adelante.

Lo que sigue no será fácil, y ellos mismos lo reconocen, pero creen -por lo pronto- que empezaron con el pie derecho, con una victoria, como lo dijo Londoño en la instalación del Congreso Nacional que celebraron: “Superamos en lo fundamental el obstáculo de la guerra, celebramos este Congreso públicamente y en la capital del país, una victoria real impensable años atrás. Tenemos por delante grandes retos y múltiples dificultades”.

Ahora, ¿cuáles son los pilares de esta nueva organización política en la que se convierten? Aquí presentamos algunos de ellos.

 

“Ser gobierno o hacer parte de él”

“Queremos poner a disposición nuestras ideas para un Gobierno de transición, para la reconciliación y la paz de cara a las elecciones de 2018 bajo el entendido de que su fundamento puede concebirse desde una gran coalición democrática de amplia convergencia, construida a partir de lineamientos compartidos y de compromisos mutuos”.

Es esta la declaración política del partido de las Farc. Su apuesta es clara: “Hemos ingresado a la política legal porque queremos ser Gobierno o hacer parte de él”. Y su estrategia, con miras a 2018, es buscar la unión para convertirse en fuerza. El partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común quiere ayudar a construir esa alternativa que, dicen, necesita el país.

Por ello, en la búsqueda de su gobierno de transición, al Congreso Nacional invitaron a todos los precandidatos presidenciales con ánimo de ver con quién podían coincidir frente al futuro del país y en especial en la implementación de los acuerdos de paz, pero ninguno asistió, tan solo hubo una carta de Clara López y excusas por la inasistencia. Este fue el primer desplante que recibieron como colectividad, aunque el jueves los visitó el expresidente Ernesto Samper.

Pero, ¿por qué dejarlos plantados? Según el analista político John Mario González, “en el corto plazo hacer una alianza con las Farc es una sentencia de muerte en las encuestas para cualquier candidato. Es posible que antes de la primera vuelta algún candidato como Petro o Clara López, que son más afines a ellos, acepten la coalición. Pero yo creería que va a ser muy difícil que ellos, antes de la primera vuelta, resulten atractivos para cualquiera”.

Pero el camino hasta ahora empieza y la respuesta de los presidenciales no fue sorpresa. De hecho, muy consciente de lo que les espera, Londoño determinó desde un principio la tarea que ahora tienen y que les permitirá avanzar: ganarse a las masas. En pocas palabras, demostrar que pueden sumar y no restar.

“Nada es fácil en el mundo político, mucho menos la actividad revolucionaria. El régimen y el sistema no están hechos para nosotros, pero estamos inmersos en ellos y dispuestos a cambiarlos. Requeriremos de cabeza fría y de masas que nos respalden en todos los espacios. Nuestra misión fundamental será ganarlas, sin ellas el adversario hará lo que quiera con nosotros, sin ellas no lograremos cambiar nada”, afirmó Londoño en la instalación del Congreso.

En ese mismo sentido, dijo el máximo líder de la organización, el nombre del partido, sus símbolos y su actitud deberían reflejar la intención que guardan de unir fuerzas.

 

Las siglas siguen, el significado cambia

La pregunta, teniendo en cuenta lo dicho por Londoño, es si los delegados comprendieron el mensaje, pues pese a las constantes críticas se optó por mantener sus siglas. Fueron 628 votos en favor de dicha opción, y solo 264 votos en favor de ‘Nueva Colombia’, el nombre que se propuso tras un sondeo en Twitter.

“La mayoría de los delegados querían que se siguieran llamando Farc - EP, ellos decían internamente ‘bueno, el Estado ya nos quitó las armas y ahora también nos va a quitar el nombre. No, nosotros no vamos a soportar eso’. Pero la mayoría del Secretariado quería que se cambiara el nombre. Solamente uno decía que se mantuviera la sigla Farc - EP, los demás decían que no, que debían tener un nombre que los desmovilice también mental y nominalmente”, comentó Henry Acosta, el facilitador del proceso de paz.

Pero la decisión fue tomada de forma democrática y ganó Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. Asumiendo el resultado, dijo ‘Iván Márquez’: “Puede ser que para algunos la sigla Farc arrastre una carga negativa, pero también representa nuestro acumulado histórico, nuestro pasado revolucionario que no se va a desdibujar”.

Mientras tanto, el logo del nuevo partido, una rosa roja con una estrella de cinco puntas en el centro, fue la respuesta que encontraron para establecer un símbolo conocido por todos y con el que pretenden que siempre se les sea asociados.

“La rosa es hermosa, es amor, amistad, corazón abierto, significa brazos abiertos para acoger a todo el mundo y por eso nosotros queremos que a este partido se vinculen todos de alguna manera. (...) La vamos a convertir en un símbolo que va a representar fundamentalmente la unidad de todos los colombianos, queremos compartir la potencia transformadora que hemos construido en medio siglo de alzamiento armado”, dijo Márquez.

Andrés Felipe Bernal, profesor de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda, afirmó que el logo efectivamente es bastante simbólico, “pues identifica el socialismo a nivel internacional y la misma rosa hace parte de la Internacional Socialista: muchos de los partidos socialistas tienen rosa, como el Partido Socialista de Francia o el Partido Socialista Obrero Español, Psoe”.


Las listas y su candidatos

Aunque las Farc emplearon cinco días para tomar decisiones respecto a la colectividad, varios aspectos no fueron definidos con certeza. Sus candidatos y la construcción de las listas al Congreso quedaron entre los pendientes que resolverá la Dirección Nacional del nuevo partido.

Según lo dicho por Pablo Catatumbo y Carlos Antonio Lozada, la Dirección entrará a definir los candidatos, pero efectuarían consultas con los militantes de la colectividad para terminar de elegirlos, en especial para los que irán en las cinco curules que ya tienen aseguradas en la Cámara de Representantes.

Lo que hay por ahora, afirmaron, son aspirantes a ocupar esas curules y entre ellos están: Iván Márquez, Pastor Alape, Carlos Antonio Lozada, Pablo Catatumbo, Victoria Sandino, Andrés París, Joaquín Gómez y Jesús Santrich, entre otros. Para Henry Acosta, lo más seguro es que la lista será cerrada.

Las consultas irían en línea con lo dicho por Rodrigo Granda, quien aseguró recientemente que la democracia ha sido un pilar constante en las Farc. Incluso se atrevió a decir que “ni los griegos tuvieron ese tipo de democracia”.

“Nosotros siempre fuimos democráticos allá, en el monte. Lo que pasa es que claro, teníamos guerrilleros que eran grandes peleadores, bravos, disciplinados, intrépidos. Pero ese hombre y esa mujer que iba a un campo de batalla iba con unos ideales en la cabeza y además teníamos el Partido Comunista”, dijo.

 

La mujer en el partido

Pero como en todo partido hay diferencias, las Farc no son la excepción. Las diferentes opiniones han persistido, incluso desde el planteamiento ideológico de su partido. 

Acosta cuenta que algunos estaban proponiendo un partido marxista-leninista, un partido de clase y por la toma del poder para la búsqueda de un país más socialista, pero asegura que quienes buscan eso son una minoría.

Según Acosta, la mayoría, los miembros del secretariado y del Estado Mayor lo que quieren es “un partido popular, un partido que busque la equidad, la justicia social, la calidad económica y social del pueblo’”.

De todas formas, dijo Londoño, el paso al partido político en la legalidad “no significa que renunciemos de algún modo a nuestros fundamentos ideológicos o proyecto de sociedad”.

Pero, ¿hay líneas radicales? Según Acosta, Jesús Santrich “es tal vez el hombre con la posición más radical de todo el secretariado. Un hombre bien formado academicamente. Él es historiador gradado de una de las universidades del norte del país. Un hombre de un carácter fuerte, pero también al que le cabe todo el acuerdo final en la cabeza”.

Santrich, conocido por criticar cada cosa del acuerdo, fue el designado para cerrar el mismo, dice Acosta, y es de los que creen que el partido debería ser marxista-leninista. Mientras tanto, Iván Márquez, uno de los miembros más políticos de las Farc -de hecho hizo parte de la Cámara de Representantes-, es de los que tienen la posición de buscar el socialismo.

“A pesar de que Iván Márquez es el menos formado del secretariado en el marxismo-leninismo -es una cosa paradójica-, su posición ha sido defender el socialismo”, sostuvo Acosta.

Pablo Catatumbo, un caleño con unos cuantos años de bachillerato, que lleva 45 años en las Farc, va con el marxismo-leninismo pero se caracteriza por ser pragmático: “Es de los que dicen ‘lo que se viene es una lucha porque este país sea más justo y más equitativo y aquí lo que hay que buscar es un capitalismo más justo y menos caudillista, de visión colectiva’”. Pastor Alape sería de un perfil muy parecido a Catatumbo. Sin educación superior es el miembro más antiguo, después de Rodrigo Londoño, en el secretariado.

Carlos Antonio Lozada estuvo en la universidad algunos años, y lo define como pragmático, pausado, “en mi opinión, de todos los del secretariado, el más organizado, el que está más listo para trasladarse a la vida civil”.

Y agregó: “Victoria Sandino tiene varias características, es profesional, es periodista formada y fue comandante de columna y es una defensora de la mujer, del sexo femenino, del género. Comandante de columna, pero con una posición muy pragmática de que el nuevo partido debe ser un partido que defienda la equidad y la justicia social”.

De todas formas, la línea de cada uno se conocerá poco a poco. No hay que olvidar que esto apenas empieza, y pese a que concluyó el Congreso fundacional, las preguntas continúan y al parecer solo el tiempo irá resolviéndolas. 

 

¿Harán política solos?

Las Farc saben que a las presidenciales no podrán llegar solos, lo que hace parte de las dificultades con que -dijo Londoño- se encontrarán. Su Gobierno de transición surge como solución a este inconveniente, aunque la construcción del mismo no será fácil, pues como bien dijo Márquez aún no se ve claramente con quién pueden aliarse, aunque siguen empeñados en hablar con todos. Otras son las elecciones al Congreso, en que por el acuerdo con el Gobierno tienen 10 curules aseguradas, independientemente de los votos que obtengan en las elecciones: cinco en el Senado y cinco en la Cámara.

Acosta, quien como facilitador se ha convertido en un conocedor de la organización, afirma que hace rato decidieron que se irían solos por los puestos en el Congreso. Aplicaría en especial para esos 10 escaños, por lo que propuestas como las de René Higuita no se incluirían en los primeros puestos.

“Hace menos de un año, los diferentes partidos de izquierda estaban diciendo que en las listas de Congreso del Partido estuvieran civiles que no habían sido guerrilleros, pero fue tanta la presión de los civiles, que en la décima conferencia dijeron no. La dirigencia del partido será conformada por quienes fueron guerrilleros”, indicó Acosta.

 

Las líneas internas

Por las dinámicas de la guerra, los referentes del nuevo partido, según explicó Victoria Sandino, están basados en la igualdad. Ella, quien lideró la submesa de género en La Habana, dijo mucho antes del Congreso de las Farc que dentro de la organización los roles no se dividían por ser hombre o mujer, y que comprendieron mucho más la importancia de este tema al llegar a la civilidad.

La mujer en el partido, afirmó Sandino, no peleará por cuota de género dentro de la misma organización pues quieren llegar por sus méritos, pero sí defienden esta figura en la política en general, esperando que algún día se llegue a una paridad. De todas formas, como lo señaló Catatumbo, dentro de su dirección hay una buena representación de ellas.

“Nosotras estamos reivindicando la paridad en términos políticos desde fuera, pero internamente no estamos reivindicando la paridad. Estamos en un proceso de incidencia política al interior de la organización. Nosotras queremos estar por nuestros méritos, por nuestra capacidad y no porque digan que hay que poner una cuota porque son mujeres”, dijo.

“Este feminismo nuestro -señaló Sandino- lo que busca es aplicar esas prácticas que hemos tenido de igualdad en la organización, pero también busca cambiar esos imaginarios. Aquí no se trata de ‘quítate tú para ponerme yo’, que salgan los hombres para entrar las mujeres”.

BOGOTÁ, COLPRENSA

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