‘La centroizquierda puede construir una opción para 2022’

Carlos Fernando Galán, presidente del Concejo de Bogotá, dijo que la polarización y la crisis abren la posibilidad para que diferentes sectores construyan una agenda común para las elecciones presidenciales. Primero el programa y luego los nombres, apuntó.
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La orden de detención contra Álvaro Uribe amenaza con volver a polarizar el país. ¿No cree que se necesita un gran acuerdo de fuerzas políticas democráticas?

Creo que sí, hay un espacio que se abre en esta crisis y polarización para una opción alternativa cuya construcción, como lo propuso Humberto de la Calle, no arranque con nombres sino por establecer consensos sobre unos temas que van a ser prioritarios para el país, como la recuperación del coronavirus, la reducción de la pobreza, la renta básica, la reforma política, la lucha contra la corrupción y el cumplimiento del Acuerdo de Paz. Hay un espacio para que muchos sectores podamos confluir y trabajar en esos temas. Esa fórmula me parece interesante y vale la pena explorarla.

¿Usted y su hermano Juan Manuel estarían dispuestos a regresar al partido Liberal si César Gaviria dejara la jefatura y hubiera un proceso de renovación política?

Soy una persona de pensamiento liberal. Crecí conociendo y admirando las luchas que dieron el Partido y los liberales por los derechos y la democracia. Ahora, yo sí creo que el liberalismo oficial ha dado muchos bandazos en los últimos años y ha dejado atrás buena parte de ese legado. En la elección presidencial obstaculizaron el surgimiento de una fórmula alternativa, condenaron a De la Calle a una derrota dramática y luego salieron corriendo a apoyar al candidato del uribismo, demostrando que no había compromiso con unas ideas de fondo. Hay sectores que no representan el ideario liberal sino que son más de talante conservador y cercano a lo que representa el presidente Duque. La meta es crear un espacio nuevo de pensamiento e ideas liberales, donde muchos de los que no se sienten representados con esa estructura encuentren dónde ser interpretados.

Usted dijo en enero que este movimiento iba a tener candidatos al Congreso y la Presidencia. ¿No le está cogiendo la noche?

Teníamos previsto arrancar en mayo con un proceso muy grande a nivel nacional, pero la pandemia nos frenó todo. Ya nos organizamos y la idea es iniciar el próximo mes, así sea virtualmente, a promover liderazgos y construir una agenda y visión de largo aliento con un enfoque territorial. Existe la posibilidad de crear un partido formalmente sin necesidad de tener personería jurídica, la cual se obtendría si logramos el umbral en la elección al Congreso.

¿Y estaría dispuesto a renunciar a su curul para consagrarse a esa tarea?

Quiero buscar la fórmula que me permita conciliar esas dos cosas: seguir trabajando en los temas de Bogotá, pero acompañar la creación de ese movimiento. Ahora, como decía, no debemos empezar pensando en nombres sino en propuestas. Si en la construcción del movimiento se ve la necesidad y me piden que contribuya retirándome del Concejo, para eventualmente apoyar un proceso nacional, pues lo evaluaré. No lo descarto.

¿Una alianza con los verdes es posible?

Vamos a ver. Puede ser. Hay coincidencias en algunos aspectos con lo que han planteado. También hay sectores liberales e independientes. Hay posibilidades de que la centroizquierda pueda construir una opción para la Presidencial y debemos acompañar eso con una opción grande para el Congreso.

¿Cómo ve la gestión del presidente Iván Duque en estos dos años?

Tuvo una primera etapa muy compleja porque no tenía una visión clara para el país. Fue ambiguo desde el principio. Ese ha sido su principal problema. Con la pandemia sentí que iba a encontrar una agenda: sacar a Colombia del impacto del coronavirus. Todavía está a tiempo de cumplir esa meta, pero creo que no ha sabido manejar el tema. Tengo que reconocer que ha tomado medidas importantes como la entrega a Bogotá de 750 UCI.

Hemos visto en todos los resúmenes de los dos años que los resultados son mediocres. Hasta ahora él se raja por la falta de agenda. No hay nada concreto. Está preso de la situación como llegó a la Presidencia: Uribe más o menos lo escogió y le hizo el trabajo para sacarlo. Llegó hipotecado. Ahora tiene una oportunidad para materializar su discurso de equidad y legalidad a la luz de lo que está pasando en el país hoy.

¿Cree que la constituyente que propone el uribismo le complica más la vida a Duque?

Sí, porque queda entre la espada y la pared. Él está en una situación compleja porque los críticos de Uribe le dicen que no presione la justicia y los uribistas le dicen que es un vendido porque no actúa para impedir que el expresidente termine en la cárcel. Creo que una constituyente debería ser el producto de un consenso entre fuerzas políticas mayoritarias para reformar unas cosas, dando garantías a unos minoritarios, pero en un momento de polarización drástica como la que vivimos me parece muy peligrosa.

EL NUEVO DÍA

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