La primera afrodescendiente Sargento Mayor del Ejército

Crédito: SUMINISTRADA – EL NUEVO DÍALa sargento Mayor Olga Velasco trabaja en el Batallón de Servicios de Ibagué.
También asesora al comandante en temas de manejo de unidad, personal y, en la parte de logística, esta suboficial provee a las unidades para que desarrollen las operaciones en el Tolima.
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En 24 años de vida militar, Olga Velasco ha visto morir compañeros en cruentas tomas guerrilleras, ha sacrificado su vida privada para cumplir con su deber a la patria, y pese a eso, nunca se le ha pasado por la cabeza abandonar la carrera de las armas.

Ese deseo por servir a la Nación, por destacarse en sus diferentes labores en las distintas guarniciones militares, la tienen hoy como la primera mujer afrodescendiente que logra el más alto grado de los suboficiales, el de Sargento Mayor.

Y ahora, como agregada al Batallón de Servicios No 6 Francisco Antonio Zea, de la Sexta Brigada del Ejército, y gracias a su experiencia, se convirtió en la primera mujer en el puesto de Sargento Mayor de Batallón.

Esta mujer, nacida en Padilla (Cauca), cuenta que su pasión por el uniforme inició desde niña, y gracias a un tío, quien fue Sargento Primero y la animó a enlistarse en el Ejército Nacional, a pesar de que sus padres no estaban de acuerdo de que su hija tomara las armas en una época violenta.

 

Un año de duras pruebas

En septiembre de 1996 le dijo adiós a la vida civil y llegó a la Escuela Militar de Suboficiales, donde luego de realizar el curso, ascendió en marzo de 1997 como Cabo Segundo; junto con ella, otras 70 mujeres se graduaron.

Ingresó en una época en el que pocas mujeres llegaban al Ejército, y aunque es suboficial administrativa, su primera base fue el Batallón de Infantería Batalla de Boyacá, ubicado en Pasto (Nariño), también fue su primera Navidad lejos de casa.

Ese año fue difícil para ella, pues llegó a un Batallón de Infantería y en una Colombia en la que la guerra estaba en su máxima efervescencia. Preciso ese año, las Farc atacaron la base militar donde funcionaba la Estación de Comunicaciones del Ejército Nacional en el cerro Patascoy.

Ocurrió el 21 de diciembre de 1997, una toma que duró apenas 15 minutos, pero que cobró la vida de 10 uniformados y 18 más fueron secuestrados. 

“Fue una toma terrible, allí se llevaron al cabo Segundo Libio José Martínez Estrada, quien me llevaba seis meses de antigüedad, eso me marcó muchísimo, compañeros de nuestro batallón asesinados, así pasé mi primera Navidad en el Ejército”, cuenta Olga Velasco.

El suboficial Libio Martínez es recordado por ser el militar que más años duró en poder de las Farc, 14 años, pero en noviembre de 2011, cuando el Ejército realizaba una operación en Caquetá, cerca donde estaban secuestrados cuatro uniformados, las Farc los mataron con tiro de gracia.

Años más tarde estuvo agregada a un Batallón de Contraguerrillas en Segovia (Antioquia), donde el Ejército trataba de tomar el control, y en esos días ocurrió la masacre del Machuca.

“Aunque viví eso, no me marcó para irme de la institución, en cambio me sirvió para seguir y preocuparme en ayudar más, y orientar a los comandantes en algunas fallas que tiene nuestra Fuerza”, añade.

 

Descendencia afro

Olga Velasco es orgullosa de su descendencia, ama su color, su Ejército, por eso, cuando la llamaron hace un año para ascender, toda su familia y amigos celebraron.

“Para nosotras las mujeres, y más de mi raza, es difícil, pero me dieron esta oportunidad, una etapa en la institución y me siento halagada porque mucha gente reconoce lo que es llegar a este grado.

“La vida militar no es para todo mundo, quien está acá es porque le nace, a pesar de que acá se pierden muchos momentos. Al morir mi papá, cuando fui a verlo, ya lo habían enterrado, pero con todo esto, no siento el deseo de irme, porque hago lo que me gusta y estaré hasta el día que Dios o el Comando me diga, de resto, seguiré porque quiero mucho mi Ejército”, indica la Sargento Mayor.

Ese mensaje, cuenta, es el que siempre le da a hombres y mujeres que quieren ingresar o están en las Fuerzas Armadas, y asegura, que lo importante es que como mujer, como afrodescendiente, nunca se ha sentido rechazada o desplazada.

“Uno se debe ganar su posición con trabajo, entrega compromiso, dedicación, y no necesita que le regalen nada; con trabajo se ven los resultados, y yo sé, que recojo lo que sembré en mi vida militar y si volviera a nacer y a escoger, volvería a ser militar”, puntalizó.

 

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Situación en el Cauca

Como hija del Cauca, departamento marcado por la violencia, y luego de preguntarle por la situación que viven sus coterráneos, asegura que es difícil lo que se vive allí por culpa de los grupos que quieren tomar el control del narcotráfico.

“No es abandono del Estado, sino de tantos grupos que se han metido en la población, quieren tener el dominio y se aprovechan de la gente para manejarles la ideología. Eso hace que el Cauca sea un Departamento complicado; también por su ubicación geográfica y el tema del narcotráfico que lamentablemente permea en la población”.

 

FRASE

“Una de las frustraciones que he tenido es no haber hecho el curso de paracaidista, pues hubo varios eventos que no me permitieron realizarlo”.

 

DATO

Olga Velasco tiene dos hijos, una mujer de 19 años quien cursa quinto semestre de Ingeniería Biomédica y un adolescente de 15, quienes le dicen a su madre que de momento no tienen planeado seguir sus pasos como militar.

 

FRASE

“La vida Militar es para gente disciplinada, con compromiso a su trabajo, y pienso que eso es lo que me ha facilitado en parte permanecer y llegar hasta acá”, Sargento Mayor Velasco.

 

ANTONIO GUZMÁN OLIVEROS

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