Biblioteca Combayma: con identidad campesina

Crédito: SUMINISTRADAS - EL NUEVO DÍA
A las ‘puertas’ del nevado del Tolima, existe un espacio donde la cultura y la educación ambiental son base para la transformación de este territorio, en el que los niños y en general la comunidad son protagonistas.
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Muy cerca de Ibagué, pero también de la montaña Dulima (más conocido como nevado del Tolima) existe un espacio que desde 2012 fue legitimado como biblioteca. Sin embargo, más allá de su infraestructura, aquel lugar es considerado epicentro de la cultura y el aprendizaje, un segundo hogar.

Un universo en el que la ruralidad y las tantas visiones del mundo se encuentran y, de la mano de la pedagogía ambiental, cobra aún más importancia el reconocimiento del territorio.

Ubicada en Juntas, corregimiento No. 7, considerado el segundo más grande que tiene la capital del Tolima, más de 350 habitantes se benefician con las diversas actividades que a lo largo del año se proyectan.

Bajo la coordinación de Carolina Molina, bibliotecaria nacida en el sector, actualmente el lugar se mantiene vigente y con las puertas abiertas a propios y visitantes.

 

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Biblioteca campesina

Antes de 2012, la infraestructura no estaba pensada como una biblioteca. Sin embargo, Andrea Saavedra, habitante de Juntas, la gestó como una opción de grado en formato de pasantía, actualmente ella es profesional en Lengua Castellana de la Universidad del Tolima.

Comenzó como un proyecto que se enfocó en la promoción de lectura y escritura en los más pequeños, pero luego, con un arduo trabajo e inmenso apoyo de la comunidad, así como de las administraciones del momento, en un consejo comunitario del sector se presentó la propuesta y consolidó.

Todo inició con 10 millones de pesos invertidos en mobiliario. Y luego las donaciones de otros actores,  sumado a la institucionalización del lugar por medio de la Secretaría de Cultura de Ibagué y la Red de Bibliotecas Públicas, la hacen hoy, un punto de referencia para todo el Cañón del Combeima.

Cabe resaltar que a este lugar también arriban los niños y niñas del páramo, y sectores cercanos al territorio. “Para mí es un espacio mágico, holístico, donde los niños sienten que están en su segundo hogar y logran todas las posibilidades en el tiempo que permanezcan allí.

Pueden leer un libro, escribir, hacer manualidades, cantar, ver películas y documentales, bailar, compartir, soñar… vivir”, afirmó Carolina Molina, bibliotecaria.

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De y para la comunidad

La biblioteca siempre ha estado activa, resaltando que sus coordinadoras han sido de la misma comunidad, permitiendo que las actividades se mantengan de manera constante. “Una biblioteca que reconoce a sus ancestros, a sus prácticas… eso la convierte en una biblioteca campesina”, agregó Molina.

El enfoque que ahora tiene el espacio va hacia el reconocimiento y apropiación del territorio, que permite interactuar a los actores de la comunidad, que logra en los niños recordar su identidad campesina, y así, sumar a los mayores.

“Lo atractivo para ellos es la diversidad de actividades. La pedagogía que apunta al aula viva, una metodología que parte desde el entorno y los sentidos (...) nos entregamos toda la confianza, y saben que somos amigos, mis compañeros fieles.

“En la biblioteca se han realizado y continúan en la línea de la educación ambiental, y siempre desde el enfoque de conocer y reconocer al ambiente como un todo, que somos una extensión del mismo y no verlo como un recurso de explotación”, añadió Molina.

Finalmente, la bibliotecaria resaltó, “Este es el trabajo. Lo que se ha hecho es aula viva al 100 por ciento, reconocimiento del territorio. (...) Del reconocimiento de la historia ancestral del Cañón del Combeima, de la importancia ecosistémica que somos y su riqueza en general”.

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Reconocimiento ancestral

“Para definir qué es la biblioteca Combayma, hay que reconocer su origen. ¿De dónde su nombre? Comba significa puma, y Bayma, territorio. Esto deriva de nombre ancestral, pues como es bien sabido en el Cañón del Combeima habitó una de las tribus más grandes e importantes del territorio llamado Tolima, que fue la Dulima con su cacique Combayma y su cacica Ibanaska (...) Combayma quiere decir el ‘Territorio del Puma’”, afirmó.

En cifras, los menores de edad beneficiados oscilan entre 80 y 85 niños, en el corregimiento, además de los pequeños de territorios circundantes. Sumado a ello, los adultos mayores también encuentran allí un espacio agradable donde transformar imaginarios.

No obstante, tanto el espacio como el alcance de las metodologías y pedagogías necesitan actualmente apoyo para mejorar la infraestructura y acompañamiento de autoridades y comunidad, dando mayor valor a este universo lleno de ideas, procesos y sueños cumplidos.

 

Acerca de su bibliotecaria

Carolina Molina Cruz es maestra en Artes Plásticas y Visuales de la Universidad del Tolima, candidata a Magíster en Educación Ambiental, y una hija de ese territorio de nieves. Nacida y aún habitante del corregimiento, reconoce a este espacio como su único hogar.

“Me identifico plenamente con lo que me rodea: el agua, las montañas, el fuego del volcán, el sol, la tierra como tal. Todo esto permitiéndome tener una sensibilidad profunda respecto a reconocer quién soy.

“Mi labor en este lugar ha sido transmitir la pasión, la importancia y dolencia del territorio de donde somos, y por eso quiero que cada uno de los habitantes de este lugar sientan que son parte de él, se empoderen, se apropien y puedan trabajar por su conservación.

“Extiendo una cordial invitación a la comunidad ibaguereña para que se acerque a la biblioteca y puedan conocer estos procesos en beneficio del territorio, y seguirnos en nuestras redes sociales (...) aquí tenemos las puertas abiertas para todos y compartir los saberes, todos somos parte de esto”, finalizó.

 

 

ALEJANDRA CAVIEDES

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