"Soy un ser humano que conoció el pan a los siete años": Lula da Silva

ARCHIVO - EL NUEVO DIA
Con una conferencia emotiva sobre la necesidad de que los gobiernos inviertan en la nutrición infantil, el ex presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva introdujo la entrega de los premios de la Fundación Éxito, que galardonan desde hace ocho años proyectos encaminados a combatir el hambre en la primera infancia.

“Me hace feliz participar en este evento donde el corazón y la mente de las personas están orientadas a pensar en una solución para un grupo de seres humanos que no pueden reivindicar sus derechos, que no saben protestar”, manifestó. 

Lula fue reconocido por darle prioridad en su política de Gobierno a la erradicación del hambre entre la población más vulnerable, especialmente los niños y las madres gestantes y lactantes a través de los programas Hambre Cero y Bolsa Familia. 

Su interés en disminuir los índices de desnutrición infantil, que en Brasil eran superiores al 30 por ciento, está ligado a la sensibilidad que tiene por el tema y porque conoció en su niñez lo que significa pasar días sin comer y sin la posibilidad de recibir un bocado digno. 

“Soy un ser humano que conoció el pan a los siete años. Hasta esa edad el café que me tomaba por la mañana era solo o con harina de yuca. Y así sobreviví, pero no es normal que los gobernantes del mundo no pongan su interés en combatir el hambre como una prioridad en sus presupuestos, así como en sus decisiones políticas”. 

Aunque al inicio ambos programas fueron tildados de asistencialistas por los críticos más acérrimos del ex presidente, que no estaban de acuerdo con mantener a la población más pobre, Lula logró demostrar que invertir en la nutrición de los niños está ligado al crecimiento y desarrollo del país. 

Durante su mandato Lula logró sacar de la pobreza a más de 28 millones de personas. El ingreso per cápita del 50 por ciento de este grupo poblacional creció un 60por ciento, mientras que el per cápita de los más ricos solo subió un 10por ciento en la última década.   Para Lula el gasto en nutrición es una inversión que hace el país a largo plazo, porque se disminuye la tasa de mortalidad y de enfermedad de los menores, que cuando lleguen a su vida adulta son más productivos para la sociedad.  

El ex presidente de Brasil explicó que, por ejemplo, el sostenimiento de un niño en una orquesta le cuesta al Estado mil reales mensuales ($1.130.000), mientras que el sostenimiento de un menor que es recluido en un centro penitenciario cuando comete algún delito es de cuatro mil  reales ($4.520.000).  

Según Lula, hoy en Brasil el 93 por ciento de los menores de cinco años reciben una alimentación adecuada, lo que es el primer paso para garantizar el rendimiento académico de los niños y evitar que lleguen tempranamente al campo laboral por ayudar a sus familias. 

 Su política es reconocida a nivel mundial no solo porque logró reducir los niveles de desnutrición infantil, sino porque ligó el tema de la alimentación con el acceso a la seguridad social y educación para los menores, y la entrega de microcréditos para reducir los índices de desempleo entre los más pobres.  

Lula le dijo a la primera Dama, María Clemencia Rodríguez, quien llegó en representación del presidente Juan Manuel Santos, que si Brasil lo logró, Colombia también podrá hacerlo. Pero advirtió que, para ello, el Gobierno debe poner como prioridad la nutrición infantil, con un seguimiento de las políticas y de los dineros que se deben utilizar para lo que se requiere. 

“En mi mente no cabe el imposible, no hay espacio para el desaliento, lo único es Dios. No tengo tiempo de deprimirme, porque me parece que el tiempo es corto y si no trabajamos arduamente no conseguiremos lo que queremos”, concluyó Lula. 

Credito
COLPRENSA

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