Crisis de la política y su alternativa

¿Es posible que la política, tan criticada y desprestigiada, pueda refundarse y convertirse en una esperanza, en una puerta de oportunidades y posibilidades para los ciudadanos? ¿Será posible que la politiquería, odiosa práctica del atajo y la viveza, sea desterrada y la política renazca desde sus ruinas? ¿Cree posible que la política vuelva por las sendas del bien común, respeto por lo público, responsabilidad con la ciudadanía y solidaridad social? ¿Será posible que la política sea guiada por las ideas, propuestas y sueños realizables y no por los ríos de dinero, las recomendaciones o los lazos de familia?

¿Podrá la política ser un proyecto colectivo, democrático, flexible, creativo, dinámico, incluyente y cargado de sentido? ¿Será que los individualismos y egoísmos que hoy caracterizan nuestra sociedad podrán ser aplacados por la solidaridad y la cooperación ciudadana guiadas por la política y no por la politiquería? ¿Podremos desterrar la compra de votos, los chantajes económicos o sexuales de los gobernantes a contratistas y empleados? ¿Será la corrupción consustancial a la política o podrá existir una práctica donde prime la transparencia, la inclusión, se respeten los méritos, la experiencia, el conocimiento y la responsabilidad? ¿Podrá la política evitar que lo urgente impida ver lo importante, que las decisiones obedezcan a procesos concertados, bien planeados, con impacto social y regional?

La politiquería y sus practicantes han constituido un férreo cerco de exclusión en torno a los ciudadanos, y tratan de demostrar que fuera de su estrecho círculo ningún proyecto será exitoso. Generan desconfianza en modelos alternativos e imponen la idea que todo debe seguir igual.

¡Mientras tanto crece la pobreza, la miseria, la segregación, el empleo informal, los embarazos tempranos, las madres cabeza de familia, drogadicción, violencia intrafamiliar, abusos sexuales a menores, prostitución y delincuencia, todo de la mano con la concentración del poder, de la riqueza y los privilegios para pocos! A la par crece la indiferencia, la apatía, la desconfianza, la desmovilización, la desesperanza, el marginamiento y el pesimismo.

No podemos quedarnos sentados a la vera del camino refunfuñando por las injusticias e inequidades mientras crece la riqueza para algunos y la pobreza para muchos. Es tiempo de actuar. De decir creo y actuar ya, sin prisa pero sin pausa. La unión hace la fuerza y la persistencia logra los grandes avances y desarrollos. Con pesimismo no se construye futuro. Hay que trabajar con esmero para volver a creer. Pese a la oscuro del camino, en el fondo brilla la esperanza. Para superar tanto dolor e injusticia es casi obligatorio el optimismo. Hay que volver a soñar. ¡Estoy seguro que esto se puede cambiar!

Estrechemos nuestras manos, juntos podemos hacer que estos sueños se conviertan en realidad. Unidos podemos hacer de la política lo que debió ser siempre: una propuesta de dirección para buscar que las aspiraciones colectivas se realicen y se encaucen por el bien común, la prosperidad y el desarrollo. ¡Es tiempo de inclusión, de optimismo, de oportunidades, de posibilidades, es tiempo de esperanza! Es el momento de creer, el momento de crear, para que las cosas pasen…

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